¡No es un diálogo! …son dos

La política es la continuación de la guerra por otros medios”, dijo Michel Foucault, invirtiendo la máxima de Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. En otras palabras, aquí estamos en guerra y una lectura sobre la actual dinámica política indica claramente que esto está enredado a la máxima potencia. La guerra, de un lado, es de todos contra todos y hace rato estalló, desde ese campo los disparos van al frente y a los lados. Mientras, del lado del poder hay fuego cerrado en una sola dirección. Divide y reinarás. Tal como lo expresa Sun Tzu, en El Arte de la Guerra, “Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo serás poderoso”. Triquiñuelas, rivalidades, laboratorios psicológicos y medidas poco democráticas (persecuciones, presos, hostigamiento, juicios, destierros) utiliza el gobierno para crear fisuras y enemistades dentro del campo opositor. Que combinado con el exacerbado ego de los líderes y los intereses personales de cada uno hacen una mezcla de fatales resultados.

Contradicciones y enfrentamientos

En pleno bombardeo voces alarmadas promueven un cese al fuego y la instalación de mesas para conversar por la paz. ¡Hurra por ellos! Siempre ha pasado así en el transcurrir de la historia de la humanidad. Acerca de la guerra, Benjamín Franklin decía: “jamás hubo una guerra buena o una paz mala”. Sin embargo, el problema planteado y más grave es el hecho que no se requiere un solo diálogo. Aquel entre el gobierno y la oposición. Más urgente, creo yo, es aquel que se desarrolle entre y dentro el liderazgo opositor partidista. Hoy dividido, desar-ticulado de un comando único y sin propuestas unitaria y consensuada. En este panorama se observa claramente que en el fondo la división es ideológica. Por un lado, la clase más conservadora de la pirámide poblacional unida a pequeños grupos izquierdistas y por otro lado, la socialdemocracia partidista haciendo causa común con partidos de centroizquierda. Un grupo aúpa un desenlace violento, militar o intervencionista. Cree que Maduro está tan mal que tendrá que renunciar y auspician una transición. Postura muy apegada a la posición anti-Maduro y su proyecto del gobierno de Estados Unidos. ¡Cuestión de horas! Otro aspira que mejoren las condiciones para participar electoralmente y el otro como el caballo de paseo, listo para la participación electoral. ¡Un verdadero pandemonio! Contradictorios en la táctica y enfrentados en la estrategia.

Fuego al frente y a los lados

A todas estas, hay una impresión general sobre que la oposición carece de madurez para comprender el hecho político y actuar en consecuencia. La oposición irreflexiva al diálogo desdice de su conocimiento de la realidad e inyecta en la población una sensación de desconfianza e inseguridad. Muy orientado por las redes sociales aun sabiendo que sus falsedades e intrigas, provienen de laboratorios entrenados como armas de guerra y manipulados hasta la saturación. La oposición además se divide en unos que ponen la canasta de huevos en la espera de la acción militar, financiera y diplomática del exterior. Principalmente de Norteamérica, el Grupo de Lima y las acciones de la Unión Europea. Esperan los resultados de las sanciones y el proceso de acorralamiento que progresivamente se lleva a cabo. Otros que sostienen, no sin razón, que la perspectiva de lucha y victoria se encuentra en la organización de la sociedad y en las acciones de protesta y rebelión del propio pueblo venezolano contra el gobierno de Maduro.

Insolvencia económica

Del otro lado, la población ve con consternación y miedo que el principal problema de Maduro es su insolvencia económica. El gobierno está cercado financieramente desde el exterior y sus dificultadas apuntan a empeorarse en el corto y mediano plazo. En mi opinión, tendrá que cambiar para preservar el poder, que le ha resultado difícil y accidentado. A lo interno la inflación continúa creciendo aceleradamente, la producción petrolera sigue bajando y el precio internacional acosa sus pasos. Las medidas –aumento de la gasolina, el petro, el euro, el nuevo salario mínimo que se volvió sal y agua y el control de precios– no han podido ser ejecutadas con éxito. Y la ineficiencia e ineficacia gubernamental campea sin corrección ni perspectiva. Aunque a simple vista, Maduro luce ganador en la guerra interna frente a un liderazgo opositor fracturado, aislado, maleable y sin pegada. Mientras esto sucede, el hombre común pasando el páramo en escarpines y haciendo de tripas corazones para alimentarse y adquirir las medicinas.

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