¿A dónde vamos?

Apreciación de la situación política  #107

La situación del país es cada vez más confusa y la anhelada solución final, que debería pasar por un cambio de gobierno de acuerdo a lo que reflejan las últimas mediciones de opinión, parece más confusa aún. Los únicos que parecieran estar seguro de que hacer son los regentes del régimen: mantenerse en el poder como sea, o por lo menos, el tiempo que puedan.

Y, para mantenerse en el poder, la convocatoria constituyente fraudulenta del jefe parece ser la excusa perfecta para hacer tiempo y evitar unas elecciones que a todas luces perderían; no les importa el costo político, ya eso parece también que no les importa, ni las condenas internacionales que todos los días les llegan por todos los medios audiovisuales disponibles. Las nuevas acusaciones del gobierno norteamericano poniendo en sus listas de solicitados por la justicia a todos los miembros de la sala constitucional, es un motivo más para aferrarse al poder como sea. Bajo estas perspectivas no se puede esperar ningún tipo de medida por parte del gobierno para aliviar la crisis.

Por parte de la oposición, mantenerse en la calle sigue siendo la consigna. Sin embargo, la intensidad de las manifestaciones y la interpretación del llamado a la desobediencia o resistencia civil tiene variadas interpretaciones y matices a nivel nacional. En los andes y en el Táchira específicamente y de acuerdo a lo que se publica en las redes sociales, los enfrentamientos tienen características violentas entre los manifestantes y las fuerzas del orden público, que parecen insuficientes, al punto que, el ministro de la defensa debió anunciar un contingente importante para restablecer el orden en ese estado. En las capitales de Lara, Zulia, Miranda y Carabobo, el enfrentamiento ha tenido también mucha intensidad, pero no se han extendido a otras ciudades o pueblos, mientras que, en Aragua, tanto en Maracay, Cagua y El Limón la represión ha sido mínima, incluso las dos veces que se ha tomado la ARC.

En la capital, los enfrentamientos son los más noticiosos y es evidente que la GNB y la PNB han actuado con excesiva violencia contra los manifestantes, pero al final de la tarde los manifestantes se retiran y no continúan otras acciones como parece que pasa en el Táchira y Mérida, por ejemplo.

Pero este tipo de demostraciones tienden a anarquizarse y, desde el punto de vista del accionar conjunto para lograr el objetivo final, no pareciera estar dando los resultados esperados. La anarquía incluye voces que proponen un paro o plantón indefinido hasta que se vaya el gobierno, hasta propiciadores de una guerra civil. No faltará mucho para los que comiencen a anunciar la marcha final a Miraflores, con todo lo que eso pueda significar. En este punto, los dirigentes de la oposición deben hacer un alto (que es perfectamente válido) para reevaluar sus acciones en la calle y darle un nuevo contenido ya que el desgaste, los fallecidos, los heridos y detenidos pueden comenzar a tener consecuencias adversas, especialmente cuando el nivel de las expectativas de cambio no se ha cumplido.

Aunque los manifestantes no quieren saber nada de negociaciones, la oposición democrática debe saber, y conocer, que la historia ilustra que la salida final a estas crisis es la negociación, y para eso debe estar preparada.

@lesterllopezo