¿Cuánto más?

Apreciación de la situación nacional # 62

Durante los días 06 y 09 de agosto de 1945 se produjeron los bombardeos atómicos a las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki respectivamente, obligando con ellos, a la rendición incondicional del Japón ante los Estados Unidos y, en consecuencia, el fin de la segunda guerra mundial. El total de víctimas entre ambas ciudades se estimaron en unas 246.000 luego de dos semanas de haberse efectuado ambos bombardeos, ya que inmediatamente después de los ataques las cifras aproximadas fueron 70.000 en Hiroshima y 40.000 en Nagasaki. Los daños colaterales en victimas fatales por efectos de la radiación todavía están en discusión pero no sobrepasan las dos mil personas.

Luego de lograda la paz, los comentarios u opiniones a favor o en contra de los bombardeos no se hicieron esperar y aún, hoy, se discute el tema entre los estudiosos de las decisiones polticas y el precio o costo de esas decisiones. El argumento ético del presidente y del gobierno norteamericano era que ante la negativa del gobierno japonés de rendirse incondicionalmente, continuar la guerra costaría mucho más vidas para ambos bandos, además de los gastos de material de guerra, energía e infraestructura que significaría invadir Japón de la forma convencional con la infantería disponible; la invasión de las isla de Iwojima, seis meses antes, había ocasionado más de 40.000 bajas entre ambos ejércitos. ¿Cuánto más hubiera costado sin el lanzamiento de las dos bombas nucleares?

Sin duda alguna lo realizado en los 40 años de democracia representativa entre 1958 y 1998, a pesar de los errores políticos y económicos cometidos por los gobiernos de turno, fue tan bueno y duradero, que 17 años de revolución chavista, a paso de demoledores, no ha logrado destruirlo en su totalidad, pero ¿Cuánto ha costado?

Recientemente, la líder nacional del movimiento político VENTE, durante una reunión de asamblea de ciudadanos, manifestaba que la salida del régimen ya no se debía contar en días, semanas o meses sino en el número de fallecidos victimas del hampa, de la carestía de medicinas y hasta de alimentos. Tan angustiosa perspectiva no debe pasarse por alto. Si además de lo señalado por la dirigente agregamos el número de comercios, negocios, industrias y fabricantes que diariamente prefieren cerrar su empresa, la cantidad de jóvenes que continúan emigrando del país buscando oportunidades que aquí cada día se vuelven más escasas, la pérdida acelerada del poder adquisitivo de la mayoría de la población producto de la inflación, la escasez y el bachaqueo institucionalizado como solución económica del régimen y  un largo etcétera de calamidades que se vuelven cada vez más cotidianas, mientras que los irresponsables que gobiernan se entretienen con shows mediáticos mediocres de defensa nacional, solo nos queda preguntar ¿Cuánto más…?