¿Pensando invertir en Petros?

Le invito a reflexionar sobre los siguientes puntos:

Le invito a reflexionar sobre los siguientes puntos:

1. ¿EL DÓLAR PARALELO FUE DERROTADO POR EL PETRO?

Ante todo, debemos tener en cuenta que el precio del dólar paralelo no está bajando por obra y gracia del Petro, como nos han querido hacer ver; sencillamente, para estas fechas todas las empresas y los comerciantes están concentrados en las declaraciones tributarias, y por tanto, son pocos los que están buscando dólares en el mercado negro, paralelo, o como quieran llamarle. En efecto, si revisamos los índices históricos de cotización, encontraremos que, desde hace varios años, durante los meses de febrero-marzo, la demanda de dólares tiende a bajar, y por tanto (ley de mercado) el precio también.

En efecto, el mercado opera como la naturaleza, (muchas veces en su cara más cruda), y basta observar su comportamiento para entenderle e incluso lograr predecir sus ciclos. En este contexto, desde una perspectiva meramente estratégica, y enfocada en la publicidad engañosa, no puede menos que reconocerse el innato talento para el mal que tienen los agentes de la dictadura, pues sin dudas, elegir para el lanzamiento del Petro, justamente las fechas en que históricamente el dólar negro tiende a caer, no puede menos que calificarse como “ingeniosamente oportunista”.

2. PETRO EN LA TEORÍA.

Se trata de una Criptomoneda, cuyo principio general es “La Confianza”, pero que además, se ve respaldada por las enormes reservas petroleras de Venezuela, específicamente por 5.342.000.000 de barriles del campo N° 1 del Bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco, cuestión que supuestamente la hace muchísimo más fiable.

3. PETRO EN LA PRÁCTICA. LOS BARRILES

Ya se dijo que la base fundamental del Petro es el petróleo, sin embargo, no es que se trate de barriles pintados de rojo almacenados meticulosamente en un galpón, nada más alejado; la verdad es que esos “barriles” están en el subsuelo esperando a ser extraídos. Así las cosas, la falta de inversión y la escasez de personal calificado para dirigir el rumbo de la Estatal petrolera venezolana, PDVSA, ha traído como consecuencia la dramática caída de la producción de barriles de petróleo.

Siendo breves, en 1998, la capacidad de producción diaria de barriles de petróleo era de 3.500.000, y a la fecha, en lugar de haber aumentado, declinó alarmantemente a la mitad. En números, podemos decir que en diciembre del 2017, la capacidad de producción petrolera de Venezuela cayó a 1.621.000 de barriles diarios, lo cual representa su registro más bajo en tres décadas.

No obstante, debemos diferenciar entre producción y capacidad de producción, que se parecen, pero no son lo mismo, y en el caso de la economía internacional, son “sutilezas” que explican el éxito o el fracaso de una nación. Como sabemos, guste o no, la economía internacional se rige por las leyes de mercado, capitalistas y salvajes, y justamente en esas aguas el fallecido presidente Hugo Chávez, que en paz descanse, se hizo famoso como uno de los especuladores y acaparadores más influyentes del siglo XXI. Fue justamente Chávez quien operó políticamente a todos los países de la OPEP para recortar la producción petrolera, generar escasez y por tanto propiciar el alza de los precios del petróleo.

Para esos días Venezuela tuvo su época de vacas gordas, todos los países árabes bajaron la producción de petróleo y el precio del barril se disparó; de cierta forma, fue Chávez quien inició el bachaqueo, pero a gran escala. Ahora bien, en una economía sanamente planificada los países deben ser previsivos, tomar en cuenta sus ingresos y egresos, y de esta forma planificar sus márgenes de inversión y ganancia en los diferentes sectores de la economía nacional. Es justo en este punto donde la dictadura bolivariana erró dramáticamente, y es que todas las divisas que entraron fueron gastadas en “Inversión social” (eufemismo para definir el chantaje político al pueblo) o desaparecieron misteriosamente en negocios sombríos con empresas de maletín, y poco o nada se empeñó en el mejoramiento y modernización de la industria petrolera. Amén de los despidos masivos de los que fueron víctimas aproximadamente 20.000 trabajadores experimentados en el año 2002, sustituyéndoles en su mayoría por personal sin capacitación ni experiencia, casi siempre en el marco del nepotismo y el clientelismo político.

En este orden de ideas, cuando la marea económica internacional cambió, y el barril petrolero bajó de precio, la gran mayoría de los países de la OPEP, aunque resintieron el golpe, salieron a flote sin mayor problema, pues habían invertido en su capacidad de producción, así, aumentaron la extracción de barriles diarios y compensaron las pérdidas generadas por los precios bajos; Venezuela, en cambio, no logró ponerse al día con las cuotas de producción diarias, y viéndose rezagada, inició su carrera al abismo.

En este punto, es menester recalcar que gran parte de nuestro petróleo es pesado (mala calidad) y resulta imprescindible refinarlo a través de aditivos químicos o mezclándole con petróleo liviano, a los efectos de su óptima comercialización. Más concretamente, Venezuela tiene en sus reservas 316.000.000.000 de barriles, de los cuales 40.000.000.000 son de crudo liviano. Sin embargo, los costes de extracción son tan elevados (y más ahora que no tenemos divisas y el deterioro de las maquinarias es tan agudo) que nuestro país se ha dado a la tarea de comprar petróleo a otras naciones pues les resulta más rentable… sí, PDVSA compra petróleo…humillante.

Otra desgracia para PDVSA: Casi no tenemos capacidad para refinar nuestro propio petróleo, y la poca que tenemos irá disminuyendo con el pasar de los meses. Los constantes accidentes en la refinería de Paraguaná dan fe de la falta de mantenimiento y el progresivo deterioro de los complejos refinadores que, tristemente, no son prioridad para la dictadura, en tanto que, los pocos ingresos que le entran, se destinan a la manutención de su gigantesca administración pública y demás chantajes sociales, como lo es el CLAP. Debe tomarse en cuenta que el 40% de los barriles obtenidos tan precariamente, le son arrebatados a la Estatal petrolera venezolana para cumplir los acuerdos políticos alcanzados con China y Rusia.

Dado que la dictadura se dedicó a desmantelar sistemáticamente el sector privado de Venezuela, debe resaltarse que nuestra malhadada PDVSA genera el 95% de los ingresos en moneda extranjera que recibe Venezuela, y que éstos no son suficientes. Es por ello que Nicolás Maduro ha debido romper el cochinillo y apelar a nuestras reservas Extranjeras, que ya en agosto del año 2017 había tocado su punto más bajo en 40 años, ubicándose en aproximadamente 9.228.000.000 de dólares, que parece mucho, pero para un país, es alarmante.

En resumen, PDVSA está al borde de la ruina, y cada vez tiene menos posibilidades de sacar el petróleo que sustenta al Petro. Aunque quisieran, Nicolás Maduro y su combo no pueden invertir en el sector petrolero, pues deben concentrar los pocos recursos que les llegan en tapar los baches que a diario se multiplican. Dado que están aferrados al poder y se han caracterizado por la nefasta política del “Como vaya viniendo vamos viendo”, todo indica que sus movimientos naturales irán encaminados a hipotecar el país entero a China o Rusia, enfocados en el presente, y sin pensar en el futuro.

LA CONFIANZA

Baste decir que la agencia de calificación S&P Global Ratings rebajó siete calificaciones de bonos globales de Venezuela desde CC a D (default), específicamente se trataba de los bonos que vencen en 2018, y una en cada uno de los siguientes años: 2022, 2027, 2031, 2034 y 2038, de los cuales vencerán pagos de cupones durante el primer trimestre de 2018. Según esta agencia, su decisión se basó en que no tiene expectativas de que la dictadura venezolana realice los pagos oportunos de sus cupones, como ocurre con otros desde noviembre de 2017. Es decir, a nivel de economía internacional, la Venezuela de Nicolás Maduro es considerada “Mala Paga”, justamente eso es lo que significa que un país entre en Default. De hecho, Venezuela adeuda más de 500.000.000 de dólares en cupones cuyo periodo de gracia ya venció.

Por lo anterior, no se puede hablar de la Venezuela chavista como un deudor confiable, y en razón de ello, poner dinero en sus manos es literalmente echarlo a la basura…nunca lo pagarán. En caso de dudas, pregúntenles a los cubanos, que le embargaron a PDVSA su participación en la Refinería Cien Fuegos (Cuba) como compensación a la falta de pagos que acumulaba Venezuela… ¿Qué diría Chávez de esto?

LA REALIDAD

Si algo ha caracterizado a la dictadura es su nefasto manejo de la economía, y de esta forma, ante la escasez y la inflación, opta por elevar los salarios e imprimir más dinero inorgánico, lo cual, desde luego, empeora las cosas. En este mismo sentido, pareciera que se decantaron por reeditar la receta, sin embargo, dado que no tienen una maquinita para imprimir dólares, han optado por inventarse el Petro: una moneda imaginaria.

Resulta alarmante el solo hecho de pensar que, ante la falta de divisas extranjeras, la dictadura comience a pagar con Petros, no tanto para propiciar su movimiento en el mercado, sino para suplir su liquidez efectiva de capital. En efecto, los Petros no son canjeables por los barriles de petróleo que en teoría les sustentan, ni por dólares del Estado, los Petros son Petros y ya.

Quien compre Petros, solo podrá gastarlo en mercados que acepten Petros… y en vista de la situación internacional de Venezuela, no han de ser muchos…

Todo indica que el plan es desplazar al bolívar y a los bonos soberanos, que ya nos les sirven, y tratar de imponer una nueva moneda de curso que, además de imaginaria, posiblemente termine destruyéndose por su poca fiabilidad, así como el uso abusivo y desesperado que le darán.

Atentos, este es el único gobierno que se inventa una guerra económica imaginaria… y la pierde.

@VAJimenez1

La Patilla

Marzo 2, 2018