¿Un juego suma cero?

En teoría de juegos, un juego suma cero describe una situación en la que la ganancia o pérdida de un participante se equilibra con exactitud con las ganancias o pérdidas del otro.

La pregunta que todos nos hacemos es ¿estaremos, en la recién instalada mesa de diálogo, en una situación de esa naturaleza? Por la reacción destemplada del Presidente Maduro de seguir atacando a Voluntad Popular, aislando a Leopoldo López de todo contacto humano con su familia y sus abogados, y amenazando a Freddy Guevara de ponerlo preso por terrorista, pareciera que busca o patear la mesa o provocar a la MUD para que se retire del diálogo o se divida.

Afortunadamente, la oposición ha emprendido el camino necesario de ejercer la política con P grande y no caerá en el chantaje producto de amenazas destempladas del que sabe que tiene todo que perder.

Participar en la mesa de diálogo promovida por el Vaticano no es, de ninguna manera, un signo de debilidad de la oposición sino, por el contrario, de fortaleza y de inteligencia política. 

Quién hoy está débil es el gobierno, pero aún conserva las garras de su poder de fuego, que está dispuesto a usar para salvar -literalmente- su pellejo. Y no termina de entender que la negociación es su única salida para quedar relativamente indemne, y no como Pérez Jiménez, que tuvo que salir a media noche en la llamada Vaca Sagrada, después de que el general Lloverá Páez le dijera” Marcos vámonos porque pescuezo no retoña”.

A través de la negociación que hoy está apoyada por un número creciente de países y de organizaciones internacionales que desean que en Venezuela ocurra un “soft landing en lugar de un crash landing”, el chavismo puede, si Maduro termina de entenderlo y logra frenar a sus extremistas militares, encontrar espacio reducido en el futuro, y no lo que ocurriría de persistir en el error de mantenerse en el poder, violando la Constitución y las leyes, y usando como único mecanismo de subsistencia un grado internacionalmente inaceptable de represión feroz.

En las negociaciones que puedan surgir en las mesas de diálogo, un gobierno, medianamente inteligente políticamente hablando, pudiera lograr que estas no sean suma cero, aunque se vea obligado a ceder en mucho para asegurar que no termine aniquilado por las circunstancias.

Este es un momento crucial de nuestra historia y no triunfará la exaltación, ni la venganza, sino el que tenga la mayor frialdad e inteligencia política para mantener el rumbo necesario para alcanzar una salida pacífica y constitucional.

http://www.analitica.com/opinion/un-juego-suma-cero/     04/11/16