“Recordar: es mejor morir que perder la vida”

Apreciación de la situación política Nro. 132

El título del presente alude a una expresión que decía un superior cuando era cadete de la Escuela de Aviación Militar hace muchísimo tiempo atrás. En efecto, la expresión literal era: “ Recordar los nuevos, que es mejor morir que perder la vida”  básicamente se refería a que para permanecer en la escuela era mejor cumplir con los reglamentos de la misma y graduarse sin mayores problemas disciplinarios o, en el peor de los casos, si era dado de baja que fuera por cualquier razón sobrevenida como ser aplazado en alguna materia o por una enfermedad que impidiera continuar en el instituto o ser descartado de vuelo, en ese caso “morir” se asociaba a tener una muerte natural.

Por el contrario “perder la vida” estaba asociado esencialmente a sufrir penalidades o castigos por violación del reglamento interno de la escuela que conducía, inexorablemente, si no se corregía la actitud a tiempo, a la expulsión de la misma o graduarse con muy bajas calificaciones, lo que tendría consecuencias a lo largo de la carrera como profesional. Pero las diferentes situaciones que se debían vivir en la escuela bajo una presión constante, como parte del entrenamiento militar para “forjar” el carácter, muchas veces conducía a decidir entre morir o perder la vida, es decir entre cumplir la norma a raja tablas o saltarse alguna, de acuerdo con las circunstancias. Así que las decisiones oscilaban entre bueno o mejor o entre malo o peor o bueno o malo, pero el asunto es que se debía tomar decisiones constantemente.

Luego de la negativa del gobierno a aceptar unos términos comunes para conducir unas elecciones en un marco aceptable para la inmensa mayoría de los venezolanos, decidió salirse de las negociaciones y seguir el guion inconstitucional de la fraudulenta ANC adelantando las elecciones para el 22 de abril en clara violación a las leyes y reglamentos que regulan la materia electoral. Esto deja a la oposición democrática, incluyendo a la sociedad en general, en la condición de asistir o no a la convocatoria en las condiciones inaceptables que las están planteando.

No participar por las condiciones ya de todos conocidas y advertidas por la comunidad internacional, implica dejar que el gobierno vaya solo con algún candidato “opositor” que ya debe tener previsto para darle un mínimo de legitimidad a tamaño despropósito, para luego juramentarse ante la ANC y prorrogar por 6 años más su mandato. Impedir que esto ocurra sin la ayuda de la FAN – cosa que luce lejana- o de algún agente internacional -poco probable también-  es cuesta arriba para la oposición que hasta ahora no ha dado señales de tener un plan para contrarrestar con eficiencia y eficacia política el resultado eleccionario ya cantado, ni de qué acciones deberán emprenderse para lograr el cambio de gobierno en el corto, mediano o largo plazo. Luce como que el régimen se perpetúe en el poder y la oposición, a la larga, desaparecerá por muerte natural. Es la opción de morir por respetar las reglas.

Participar, aun en las condiciones electorales conocidas pero que no son muchas más que las existentes en otras elecciones anteriores donde se han ganado alcaldías, gobernaciones y la mayoría calificada en la AN no debería subestimarse. Un mal gobierno con una crisis que empeorará en los próximos días, 80% de rechazo en la población que está esperando soluciones en el corto y mediano plazo y más del 60% del electorado que está dispuesto a participar en las elecciones, aún con las condiciones actuales, son realidades que la dirigencia opositora no debe desdeñar por la presión que se ejerce en las diferentes redes sociales en las que porcentualmente participa un grupo minoritario de electores.

Con organización electoral y un candidato de consenso dispuesto a dar la batalla electoralmente, podría unificarse nuevamente a la oposición para dar demostraciones de calle contundentes en rechazo al régimen con sus pretensiones de perpetuarse en el poder y hasta se podrían ganar las elecciones. En todo caso, de perderse, se podría seguir argumentando el fraude electoral ante la comunidad internacional y el posterior desconocimiento al gobierno, pero más importante aún se motivaría nuevamente a la sociedad para continuar la protesta en la calle, sería la opción de perder la vida por obviar las reglas, al menos en el intento.

¿Morir o perder la vida? Esas son las opciones

@lesterllopezo