Abstención y Frente Nacional

La experiencia universal enseña que la abstención electoral es un fenómeno sociológico que expresa el nivel de cultura política de los ciudadanos de una nación. Es consecuencia de la indiferencia y apatía de parte de la sociedad por los asuntos de interés público. Carecen de interés en las políticas, problemas y medidas que afectan la dinámica y los procesos sociales. Dejan a otros el destino de la nación. El abstencionista estructural no cree en los políticos ni en los partidos. Tampoco en el sistema. Piensan que votar no conduce a nada. Creen que no incide en sus intereses particulares y que en su dinámica se debaten los intereses de grupos económicos sociales muy definidos. Generalmente son individualistas e insensibles cuando se trata de materias de provecho colectivo. En Venezuela, este segmento rodea entre el 20 y el 25% de la población inscrita en el registro electoral. Provienen en su gran mayoría de aquellos aislados en las juntas de condominio, vecinos, gremios, etc. 

Invalidar las elecciones

Pero las anteriores son algunas de las causas de la abstención estereotipada en los países democráticos. Aquí y ahora la abstención se trata de una línea de pensamiento. Producto de una estrategia para inhabilitar y dejar sin soporte democrático al gobierno de Venezuela. Una exigencia de la fuerza internacional que hace presión, con medidas y sanciones, al gobierno de Venezuela. La orden de abstención para las presidenciales, diputados estadales y concejales busca invalidar la naturaleza legítima y constitucional del gobierno de Maduro. Pone en entredicho su condición democrática. Califica al presente proceso electoral presidencial como fraudulento. La estrategia está dirigida a demostrar interna e internacionalmente que no se pude participar en las elecciones por su carácter de sufragio pantomima no libre, ni secreto y que tiene el repudio de la mayoría de los electores. Farsa, ficción y simulación. En donde juega importante papel del descrédito al CNE. Los partidos de la oposición concentrados en la extinta MUD, han recibido la presión cerrada de Estados Unidos, la Comunidad Europea y la mayoría de los países de América Latina, para que no convaliden las elecciones del 20 de mayo del corriente. 

Mantener movilizada la población

¡Lo correcto es participar y dar la pelea! Inhibirse es simplemente dejar sin protección a la población. Colocando las fuerzas de la oposición en situación inactiva. En todo caso, hay que mantener a la masa opositora movilizada realizando eventos y reuniones de todo tipo en la calle y en los medios de comunicación. Mientras dure el proceso eleccionario los partidos de la oposición deberían mantener un intenso programa de actividades y congregaciones opositoras al gobierno, para evitar que se anestesien y se pierda combatividad y capacidad de reacción inmediata. El liderazgo acompañando multitudinariamente a los grupos y sectores en las protestas, reclamos y críticas por la solución de las grandes y más sentidas demandas de la población. Que la gente vea a los líderes proponiendo soluciones por sector, barrio o comunidad. En otras palabras, un trabajo de masas en la calle con el pueblo. Un programa que fortalezca las fuerzas y motive a hacer oposición con resultados positivos y logros alcanzados. Demostrar la efectividad de una programación planificada de movilización pacífica, legal y ordenada. 

Frente Amplio Institucional

La oposición deberá aprovechar este relativo descanso para aceitar la maquinaria política. Mantener la esperanza y la lucha en la calle. Un letargo opositor tendrá efectos múltiples en las futuras acciones de tipo político. Qué hacer es el verdadero reto del liderazgo opositor y cómo movilizar a la gente constituye un desafío extraordinario. Desmovilizar a la gente tiene un riesgo de incalculables resultados en el futuro democrático de la nación. El acuerdo de abstención para el 20 de mayo, debe estar flanqueado por acciones de protesta pacífica que mantengan caliente las calles y aumenten el porcentaje de abstención ganando adeptos para no ir a votar. 

Crear conciencia y cultura democrática es una obligación de todo el liderazgo político y también de la sociedad civil organizada en sus respectivas asociaciones, instituciones, gremios y entidades económicas, sociales, culturales, artísticas, religiosas y laborales. En ese sentido, saludamos la creación desde la UCV, del Frente Amplio Institucional, para el rescate de la democracia. 

fcordero@eluniversal.com

efecepe2010@gmail.com

@efecepe2010