Agricultura y deficit alimentario inducido

En Venezuela, en los últimos años, la aplicación de los proyectos políticos del actual gobierno y sus erradas decisiones han deteriorado profundamente la actividad agrícola, produciendo un descalabro en la producción. Las causas para esta ruinosa situación, que han provocado la mayor escasez  de alimentos y materias primas para la agroindustria en la historia de Venezuela, son variadas; pero, entre ellas, destacan las que se mencionan a continuación.

1) La expropiación de un enorme número de unidades de producción (millones de hectáreas) que a la postre no tuvieron el efecto positivo con el que supuestamente se justificaba este tipo de expoliación.

2) Aumento desmedido en los costos de producción, impulsado por la crisis económica generalizada y la presión inflacionaria.

3) Control de precios no acorde con las condiciones reales de producción y   comercialización.

4) El dominio que sobre las cadenas de  producción, transporte y comercialización orquestó el gobierno; contaminándolas con la corrupción y administrándolas con ineficiencia notoria y manifiesta.

5) La relativa baja productividad (kg/ha) de muchos de los rubros agrícolas del país,  agravada por las crecientes dificultades para realizar la producción agrícola.                         

6) La creciente inseguridad personal y jurídica en las zonas de producción.

7) La falta de insumos necesarios para la agricultura, o no disponer de ellos oportunamente, por la mala gestión de las instancias de gobierno relacionadas con la producción y suministro de estos recursos.  

8) No se ha realizado  la inversión necesaria y el mantenimiento de la infraestructura de apoyo  a la producción.

9) La obsolescencia de la maquinaria agrícola y la escasez de repuestos. 

10) Competencia generada por los programas de importación masiva de alimentos              ̶  con base en las divisas generadas por la exportación petrolera  ̶  que ha perjudicado a la agricultura nacional.

11) Inadecuadas políticas de financiamiento y estímulo a la actividad agrícola.

12) La casi inexistente labor de extensión agrícola; con graves fallas en cuanto a la transmisión de conocimientos, capacidad técnica y transferencia de tecnología.

Para ejemplificar la grave situación planteada, se presenta el cuadro 1, en el que se incluyen siete de los más importantes rubros agrícolas alimenticios anuales que se producen en Venezuela; se comparan las producciones de los años 1999 y 2016, y las diferencias entre ellas.

Cuadro 1. Comparación de la producción (ton/ha) de algunos de los principales cultivos anuales alimenticios, durante los años 1999 (Primer año de gobierno de Hugo Chávez) y 2016 (Tercer año de gobierno de Nicolás Maduro). 

Rubros:

Hortalizas frescas

Tomates frescos

Cebollas secas

Papas

Yuca

Maíz

Arroz (cáscara)

Año 1999

156.920

220.805

199.816

384.050

593.996

1.149.450

720.193

Año 2016

94.151

162.140

157.851

391.433

306.395

1.465.379

276.663

Diferencia

( % )

̶  62.769

( ̶  40 %)

̶  58.665

( ̶  27 %)

̶  41.965

( ̶  21 %)

+7.383

(+2 %)

̶  287.601  

( - 48 %)

+315.929

( +27 %)

̶ 443.530

( ̶  62 %)

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: FAOSTAT (http://www.fao.org/faostat/es/#data/QC); cálculos propios.                                                                          

Nota: Los datos en la página web de la FAO aparecen reflejados hasta el año 2016.

De los cultivos considerados, en cinco de ellos se observa una caída drástica de la producción, desde un mínimo de 21% hasta un máximo de 62%,   ̶  en el año 2016 con respecto a 1999  ̶   que, en promedio, es de un 40 %. Sólo en uno de los otros cultivos, el maíz, hubo un incremento considerable. Sin embargo, en años anteriores al 2016 los rendimientos fueron superiores a este año; con respecto al promedio de la década anterior, hubo una disminución en la producción del 28%, de acuerdo a las estadísticas de la FAO. En el caso de la papa, la producción se mantuvo prácticamente igual, en relación con 1999; aunque los rendimientos de la década anterior fueron todos superiores al de 2016; en promedio, un 17% por encima.

La disminución de la producción está relacionada directamente con la superficie que se ha dejado de sembrar, lo que es de esperar en cultivos anuales, aunque ésta por sí sola no es la única razón explicativa. Del análisis de los hechos, y tomando en cuenta las causas señaladas al principio, se desprende que esta situación ha sido producida por la errada política agrícola y las malas decisiones tomadas por el gobierno. Es de notar que cultivos, en los que alguna vez llegamos a ser autosuficientes, como el maíz y el arroz, en el caso de los cereales, en la actualidad pasaron a ser deficitarios, pues se está muy lejos de cubrir la demanda interna.

Hay que considerar, como lo indica la página web de FAOSTAT, que los datos que se presentan son oficiales; es decir, que son proporcionados por las instancias de gobierno de los respectivos países. En el caso de Venezuela, hay fundadas dudas acerca de la veracidad de las cifras que publica el gobierno pues, no pocas veces, organismos de representación de los productores han denunciado que están abultadas. Para los años 2017 y 2018, es difícil acceder a información actualizada confiable, pero se tiene la certeza de que la situación ha seguido empeorando.    

Las acciones destinadas a sacar a la agricultura de la crisis en que se encuentra deben tomar en consideración las causas de la misma, ya mencionadas, para formular estrategias políticas y económicas impulsoras del desarrollo integral del proceso agrícola. Es imprescindible cambiar el equivocado modelo de desarrollo que ha insistido en imponer el gobierno, de lo contrario será muy difícil lograr avances significativos y seguirá desvirtuándose el cumplimiento de la función social de la agricultura, y desmejorando aun más las condiciones para el logro de la seguridad alimentaria y el ejercicio pleno de la soberanía nacional.    

Edmundo F. Felipe
Profesor, Facultad de Agronomía, UCV
felipeedmundo@gmail.com