Alguien de arriba ordenó…

Apreciación de la situación política # 112

La semana que recién termina revela dos aspectos importantes para la crisis nacional que sin duda alguna repercutirán decisivamente en el futuro cercano: a) que el régimen tiene fracturas internas severas entre sus dirigentes más importantes y b) la existencia de actores políticos internacionales (y nacionales) que actúan por encima de los dirigentes opositores y del régimen con el suficiente poder para obligar a tomas de decisiones que por iniciativa propia a la dirigencia nacional se le hace difícil implementar.

El primer aspecto se comienza a reflejar desde el inicio de los actos protocolares y tradicionales correspondientes al 5 de julio como fecha patria emblemática de la nación venezolana. El acto de apertura del arca que guarda el original del acta de la independencia nacional en las instalaciones de la Asamblea Nacional, no es presidido por el mandamás del régimen, como indica el protocolo, acompañado por los ministros del gabinete y los presidentes de los otros poderes nacionales, sino por el vicepresidente acompañado exclusivamente por el alto mando militar sin mediar excusas, por parte de este, por la ausencia del jefe del gobierno.

Completado este acto, se retiran de las instalaciones, omitiendo el hecho de que a continuación se celebra la sesión solemne correspondiente por parte de los diputados que integran el parlamento nacional, por lo que la misma procede solamente con los representantes de la oposición y los invitados especiales, quienes en medio del acto se ven asaltados por una turba violenta de simpatizantes del gobierno plenamente identificados y ante la pasiva presencia de los guardias nacionales que deberían evitar este tipo de actos violentos en el recinto. El resultado es una docena de personas heridas incluyendo diputados, invitados y empleados de la Asamblea Nacional, esta actuación tendría repercusiones internacionales casi inmediatamente causando una gran presión diplomática contra el régimen.

Simultáneamente, el jefe máximo se encuentra presidiendo el desfile militar tradicional en el paseo de Los Próceres con la ausencia del vicepresidente, la Fiscal General (devenida ahora en enemiga del régimen), del presidente de la AN y del capitán diputado primer vicepresidente del PSUV, y otras figuras, hasta entonces, importantes de la nomenclatura oficial. Más curioso resulta la ausencia casi total del público general, del pueblo, en las tribunas que habitualmente se le asigna. Casi que un desfile militar privado para el comandante en jefe, el alto mando militar y las cámaras de la televisora oficial. ¿A que le temen?

Las ausencias del vicepresidente, del primer vicepresidente del PSUV, del alcalde del municipio Libertador, ministros del gabinete y otros aduladores de oficio, indica que algo huele mal en Dinamarca como reza el dicho.

Casi 100 días de protestas continuas con más de 80 fallecidos, decenas de heridos y cientos de detenidos, aunado al repudio de la prensa internacional y de muchos gobiernos al asalto a la Asamblea Nacional en sesión, con un individuo llamado el “cara e mango” asiéndose el responsable directo y que aún, no ha sido detenido, presionan, ante el descrédito internacional de régimen para que el sábado 08, bien temprano, se conociera, inicialmente por las redes sociales, que el presidente del partido Voluntad Popular, preso en la prisión militar de Ramo Verde injustamente desde hace más de tres años, le sea otorgado el beneficio procesal de arresto domiciliario por el presidente del Tribunal Supremo de Justicia alegando razones humanitarias e irregularidades en el manejo de los expedientes. La sorpresa es total.

Más sorprendidos parecieron los diferentes voceros del régimen que se atrevieron a dar explicaciones y plantear hipótesis que nadie les había solicitado. Acertadamente, la dirigencia opositora mantuvo un saludable y prudente silencio, solo limitándose a demostrar su complacencia por la felicidad que embargaba a la familia del beneficiario y a sus partidarios.

El segundo aspecto de esta situación se evidencia cuando, ante las discrepancias de las declaraciones de los voceros oficiales del régimen, incluyendo la del mandamás, quien se lavaba las manos como Pilatos, “alguien, de más arriba” ordena silencio, bajo la premisa de “no aclares, que oscureces”.

No se sabe, hasta ahora, si el vicepresidente y el capitán diputado primer vicepresidente del PSUV, no tuvieron chance de pronunciarse antes de que se ordenara el silencio o simplemente no sabían nada del asunto porque sus camaradas no les informaron y los pasaron “por bolas”, o porque son ellos los que tienen el contacto “con el de arriba”.

¿Quiénes están detrás de la jugada? Difícil saberlo, las especulaciones abundan en las redes sociales, lo que si es cierto es que las fracturas del régimen son evidentes, una facción ya está negociando su futuro y en ese futuro como que no todos están incluidos.

Lejos de entrar en especulaciones suspicaces por el arresto domiciliario del líder de Voluntad Popular, la oposición democrática mantiene su agenda de protestas y la consulta popular el domingo 16J contra la constituyente fraudulenta fraguada por el régimen que está haciendo agua, o como leí en el twitter del editor de un semanario, en el exilio: “no están cayendo, se están disolviendo”.

@lesterllopezo 10/10/2017