Análisis: Lo importante es el plan unitario y no si se participa o no en las elecciones

Independientemente de la decisión que adopte la Mesa de la Unidad Democrática en cuanto a participar o no en las elecciones presidenciales del 22 de abril, los analistas políticos consideran que lo importantes es que la oposición tenga una estrategia común y unitaria que permita que acciones que presionen al Gobierno

Carmen Beatriz Fernández, consultora política de Dataestrategia, destaca que puede haber buenas razones para participar y para no hacerlo. Advierte que lo peor que puede pasar es que algunos actores decidan participar y otros no. “Como es el peor escenario para la unidad evidentemente es el mejor de los escenarios para el oficialismo o el madurismo. Van a jugar a que haya  actores que participen y otros que no lo hagan. Actores  que inviten a votar  y otros no, y que ese sea  el rasgo característico que termine dividendo a la oposición”.

Sostuvo que la conclusión de la mesa de negociación entre el Gobierno y la oposición no tuvo como resultado un final deseable, porque no fue ganar ganar, pero si es de resaltar que dentro de la MUD hubo una postura unitaria. “Hubo un espíritu de cuerpo, en el cual no pasó a lo que el régimen apostó como por ejemplo que un Luis Aquiles Moreno (AD) firmara una cosa y Julio Borges (PJ) diciendo que no firmaría. “La unidad es muy importante y el hecho político en República Dominicana terminó siendo positivo para la unidad”.

Dentro de su análisis, afirma que se puede manejar la abstención como una participación electoral activa. “Como un mecanismo de protesta. Lo fundamental es que se  haga con espíritu de cuerpo y se mantenga la unidad”.

Está claro, dijo, que habrá actores participando quizá Leocenis García o el embajador Julio César Pineda, pero resaltó que lo importante es que dentro de los partidos más importantes de la MUD no haya outsiders o aventureros.

Personalmente, es partidaria de votar. Razonó que hay que participar cada vez que se tenga la oportunidad. “Votar en dictaduras es posible, pero tiene unas  características particular y el elector las debe saber. No se puede asumir con la alegría de la fiesta electoral, porque el proceso es distinto. Evidentemente se tiene lo que se llama la cancha inclinada. Un juego de futbol en que la cancha está en una pendiente y hace más fácil que los goles entren para el equipo del Gobierno”.

Fernández afirmó que el sistema electoral venezolano con los últimos ajustes que se han hecho se ha convertido en un sistema de opresión social. “La última  vuelta de tuerca que se le dio al sistema electoral digamos que esa cancha inclinada  ya no es inclinada, sino prácticamente vertical y a la oposición le toca  estar abajo y lo que hace imposible que se meta gol arriba donde juega el adversario gobiernero”.

Pese a esta circunstancia opinó que aún así es posible participar electoralmente como un mecanismo de agitación social y activación democrática. “El hecho que se esté en dictadura, como en el caso venezolano,  no tiene que decirse que se hayan perdidos los hábitos democráticos y la capacidad y el entusiasmo democrático. La cultura democrática está muy instaurada en los venezolanos”.

Describió que un sistema electoral saludable cumple con una máxima, una condición rígida y resultados desconocidos. “Normas ciertas resultados inciertos. El sistema electoral venezolano tiene cada vez más normas flexibles, que cambian minuto a minuto, y el resultado es predecible: La reelección de un presidente tremendamente impopular, porque es una elección hecha a la medida del traje del dictador que está estrenando Maduro. Con esas condiciones de entrada  se puede llamar a votar, pero sin engañar al electoral. Esa es parte del reto”. 

Acciones para originar presión

Félix Seijas, director de la encuestadora Delphos, coincidió con Fernández. El punto central no es: votar o no, sino que la decisión que se tome forme parte de un plan u hoja de ruta para empezar la transición. “Una transición que acerque a los venezolanos a sus deseos de cambio. Si se participa y eso forma parte de ese plan será un acierto y si no, un desacierto y se repetirán los errores de 2017”.

El encuestador apunta que en ese plan debe existir unidad en ese bloque político cohesionado para generar acuerdos y que sean cumplido por todos. Y si se logra eso para esta elección será un acierto.

Puntualizó que si se decide participar, se debe tener claro que el objetivo no es solo ganar los comicios, sino tener una repuesta clara que servirá de pivote para acciones que origine más presión al gobierno. “Para ganar la oposición tiene que dividir las cosas en dos: tendrá que llevar más votantes que el Gobierno y tendrá que rescatar la confianza en el liderazgo que lo convoca. Además, mostrar al país las posibilidades que tiene de hacer algo pese a las condiciones adversas en las que compite. Gane o no tendrá como reclamar. Sin tumbar esas dos barreras se darán resultados desfavorables”.

Apunta que la pregunta es: ¿Puede el CNE declarar ganador a un candidato opositor que logre lleva más votos que el Gobierno? Él mismo responde: “A la luz de las condiciones actuales es difícil. El Gobierno hará movimientos y habrá condiciones que no garantizarán que el resultado sea respetado”.

Sobre la abstención observa que también debe responder a un plan más amplio. “Un plan de no reconocimiento a una elección ilegítima y que va en contra de los principios elementales. Ese resultado ilegítimo puede alinear a la comunidad internacional para no reconocer ese triunfo  y eso le traerá más problemas al Gobierno porque no solo será la ANC ilegítima sino también un Ejecutivo ilegítimo”.

La abstención como mensaje político

Francine Jácome, directora del Instituto Venezolano de Estudios Sociales y Políticos, sopesa que la decisión de participar o no en las presidenciales es difícil de tomar por el clima de incertidumbre que se vive. Si bien observa que las condiciones existentes son adversas para el voto porque llevan directamente a la reelección de Nicolás Maduro también, señala que la abstención históricamente no ha rendido ningún fruto en Venezuela.

Recordó que la no partición en 2005 dio como resultado una Asamblea Nacional totalmente dominada por el oficialismo y que los más recientes resultados fueron una ANC también en manos del chavismo y la mayoría de los municipios copados por esta corriente.

Para ella también, lo más importante es que la oposición logre diseñar una estrategia unitaria de mediano plazo. “Si nos vamos a abstener cuáles son las alternativas y mensajes  a los ciudadanos y cuáles son los resultados de esa abstención. Si se decide participar habrá divisiones serias que debilitarán más a la oposición. ¿Cuál es la estrategia que sea unitaria que vaya más allá de los intereses de los partidos y personales? Si no hay estrategia unitaria será muy difícil el panorama en e futuro”.

Destaca que con la estrategia unitaria se podría enfrentar el fraude siempre y cuando esté bien documentado. “Fue un error cantar fraude en las elecciones de gobernadores cuando con excepción del estado Bolívar no se pudo demostrar. También, es necesaria la organización para cubrir las mesas electorales en esos comicios 60% de ellas estaban sin testigos de la oposición. Si se participa sin organización será difícil documental el fraude. Una cosa es votar y otra cosa, es elegir”.

Está de acuerdo con la abstención si se trata de una acción coordinada y hay una estrategia alrededor de ella que demuestre que no existen las condiciones para elegir, que no es una elección que cumple con los parámetros mínimos de universalidad y libre. “Pero lo importante de esa estrategia es demostrar porque se abstiene la ciudadanía.  Habría qué ver las personas que se van a abstener.  Que sea más bien una abstención organizada con un mensaje político,  no individual de yo no voy a votar”.