Aportes del socialismo del siglo XXI a la Psicopatología moderna

La psicopatología es la ciencia que estudia las características, signos, síntomas,  causas y la evolución de la conducta humana anormal, utilizando  el método científico. En Psiquiatría y Psicología hay mayor limitación que en la Medicina para hacer un diagnóstico, al no contar con la amplia variedad de recursos tecnológicos que tiene esta, por lo que el clínico debe afinar sus sentidos para precisar la patología.

En Psicopatología, una alucinación es un trastorno de la percepción que no corresponde a ningún estímulo físico externo, por ejemplo, donde el enfermo ve o escucha algo que nadie percibe. Sin embargo, el enfermo lo siente como real. Es distinta a la ilusión, que es una percepción distorsionada de un estímulo externo real.

Toda esta introducción es para señalar que la vieja dificultad para hacer un diagnóstico de un trastorno mental, se ha acentuado con la “revolución” disfrazada de bolivariana. Por ejemplo, mientras todos vemos a miles de venezolanos saliendo cada día por las fronteras, diáspora comparada con la guerra en Siria, Nicolás Maduro comentaba en una de tantas alocuciones que  realmente entraban miles de colombianos al país, no salían, caminando en sentido contrario a la visión mayoritaria. Sin duda, hay un trastorno perceptivo, ¿pero cuál?; ¿eso es una alucinación porque van, mientras Maduro los ve venir, o es una ilusión, porque si hay personas, aunque moviéndose en sentido contrario?

El lío es mayor porque muchos de sus compañeros en el gobierno no han visto a nadie salir por la frontera, al negarlo muchas veces. Entonces,  los que no ven nada, ¿tienen una patología orgánica ocular masiva, o es una alucinación que tiene un objeto, pero lo borra, o es una ilusión al revés?

Hay que aclarar que el trastorno no está relacionado únicamente con la migración. Pocos jerarcas ven a los pacientes muriendo de mengua en los hospitales, ni el aumento de la desnutrición en niños, ni la pérdida de peso masiva, tampoco a compatriotas comiendo de la basura, o la escasez de medicinas para todo tipo de patologías, por solo mencionar algo que está a la vista de todos. No solo niegan lo anterior, sino que afirman lo contrario.

Es menester señalar un hecho curioso: le pasa lo mismo a algunos extranjeros amigos del gobierno, pero solo si vienen al país; los observadores internacionales en las elecciones pasadas, amigos del CNE, no vieron puntos rojos, y el nuevo Presidente de Cuba, Díaz Canel, afirmó que  en Venezuela no hay pobres.

Pero no son solo trastornos de la percepción, siendo el problema es más complejo. Pareciera que la afectación abarca la afectividad, la memoria, la atención, orientación, el juicio, el pensamiento y la voluntad de los gobernantes. Como no podemos entrar en cada una de esas funciones mentales, por razones de espacio, señalamos solo uno más: la falta de sintonía afectiva de los poderosos criollos con los venezolanos que padecen las penurias consecuencia de las políticas gubernamentales. Hablamos de cierto aplanamiento o indiferencia afectiva, ausencia de empatía con los demás, y remordimientos reducidos, al verlos celebrar y bailar, creyendo que “se la están comiendo”, mientras que los ciudadanos sufren como nunca en la historia nacional.  

Para finalizar, como la narrativa oficial se caracteriza por negar las responsabilidades que tienen en la génesis de la tragedia que padecemos,  es posible que al final del cuento los que tengamos algún trastorno seamos los venezolanos porque tenemos medicinas y comida en abundancia, pero una rara enfermedad impide que la veamos; o que los alucinados fuimos todos quienes vimos los toldos colorados el día electoral, porque realmente no estaban; o que estamos alucinando al ver nuestras carteras y cuentas bancarias vacías, cuando en realidad estamos full de billetes; o que queremos ocultar que los cerros de Caracas y muchas ciudades están repletos de quintas y mansiones, y que nosotros los negamos como parte de la “guerra económica”.