Apreciación de la situación nacional # 45

Pocas dudas deben de quedar que la política económica del gobierno responde al pragmatismo político puesto de moda por Eudomar Santos, famoso personaje de la telenovela venezolana de los noventas “Por estas calles”, que decía cuando se le preguntaba ¿Qué vamos a hacer? respondía sin inmutarse: “como vaya viniendo, vamos viendo…”. Tal parece ser la política del gobierno ante la crisis económica que el mismo creó.

El parapeto jurídico con el nombre de “Decreto mediante el cual se declara el Estado de Emergencia Económica en todo el Territorio Nacional”, era imposible de aprobar por cualquier grupo colegiado medianamente sensato que entendiera un poco de principios de economía, mucho menos por la bancada opositora de la AN.

Lo que parecía una jugada del gobierno para ganar tiempo y crear mayor crispación política en el ambiente nacional para endosarle, a partir de ahora, cierta culpabilidad de la crisis económica a la oposición democrática, fracasó al no contemplar que en la nueva situación de la AN los ministros deberían comparecer públicamente ante la comisión creada para debatir el decreto y mucha información “secreta y sensible”, como los mismos voceros del régimen manifestaron, saldría a la opinión pública. Lo de un “reality show” montado por la bancada mayoritaria fue la excusa para no asistir a las interpelaciones y en consecuencia decretar, ellos mismos, la anulación del decreto.

La mala noticia para los venezolanos es que la política de “como vaya viniendo, vamos viendo…”, no aporta nada a la solución de las penurias y crisis económica que nos agobia. Las esperanzas de algunos, no muchos, de que ante semejante crisis el régimen buscaría una vía de entendimiento con la oposición para encontrar soluciones al menos para las medidas más urgentes, como por ejemplo, unificar el tipo de cambio y eliminar el control cambiario se esfumaron ante la actitud del gobierno.

A todas luces después de 16 años los ministros no tienen ni memorias, ni cuentas que presentar, y al igual que pasó con la la caída de los precios petroleros y la sorpresa de la perdida de la mayoría parlamentaria que aún no han asimilado, ahora les sorprende que deben rendir cuentas a la AN que nunca pensaron que deberían de rendir.

En consecuencia, no es de sorprender, que próximamente las comisiones delegadas comiencen a manifestar la no comparecencia de los ministros y sus delegados, y carencia de datos confiables aportados por estos entes gubernamentales mientras la crisis se acentúa. Cada día las palabras del presidente de la AN de buscar en los próximos seis meses una solución constitucional, democrática, pacífica y electoral para salir de este gobierno tiene más vigencia y ahora también, más urgencia.

 23 de enero de 2016