Avanza la campaña electoral en Estados Unidos

La campaña electoral en Estados Unidos está en plena efervescencia. El día 25 de agosto, Hillary tuvo una fortísima presentación acusando a Trump de tener un discurso lleno de odio y paranoia. Además señaló que es apoyado por la extrema derecha, lo que aquí llaman ahora la derecha alternativa. Los sostenedores de ese movimiento, que son calificados como "white supremacists", defensores de la supremacía blanca, están muy contentos de haber sido puestos en el candelero.

Richard Spencer, que acuñó el término de la derecha alternativa, declaró en la convención republicana, de acuerdo a The Huffington Post, que la derecha alternativa se apoderó de la corriente principal de la derecha por lo que ya el nombre de alternativa puede ser descartado. Es como decir que esa extrema derecha se ha apoderado del partido republicano.

El mismo medio, en su edición del 26 de agosto, apunta que, según el Southern Poverty Law Center, la derecha alternativa es un conjunto de ideologías, grupos e individuos cuyas creencias medulares descansan en la noción de que la identidad de los blancos es atacada por la "corrección política y la justicia social", y que estas fuerzas están deteriorando al pueblo blanco y su civilización. Imagino que cuando hablan de corrección política se refieren al establishment político de Washington, al cual se enfrenta Trump, y con la justicia social están aludiendo a los programas sociales de Obama y de los demócratas en general. En todo caso, es un movimiento netamente racista de acuerdo a sus propias definiciones.

Trump ha botado a sus dos últimos directores de campaña y ahora se rodea de nuevos managers que tratarán de sacarlo del hueco en el que él mismo se ha metido. En sus primeras acciones, este nuevo grupo directivo sostuvo que a Trump hay que dejarlo que sea como es y no ponerle cortapisas. Nos podemos imaginar cuál va a ser el tono de la campaña de ahora en adelante. Stephen Bannon, muy ligado a Breitbart News Network, una cadena de noticias de extrema derecha, es uno de los principales jefes de campaña de Trump

Sin embargo, a principios de esta semana, Trump cambió su discurso sobre los inmigrantes diciendo que podría haber alguna forma de no deportarlos en masa, que es lo que había planteado hasta ahora. Parece haberse dado cuenta de que sin los votos de los latinos y asiáticos no puede ser ganador en noviembre. Comenzó a manejar en esa área un discurso que se acerca al sostenido anteriormente por Jeb Bush o Marco Rubio, que fueron contrarios de Bush en las primarias de los republicanos. Pero ya ayer dijo que cualquiera que se haya quedado en Estados Unidos más allá de los seis meses concedidos, cuando se entra a Estados Unidos como turista, será botado ipso facto.

La campaña contra Hillary se ha centrado en estos días en su salud. Los defensores de Trump dicen que puede sufrir de disfasia, que parece vacilante y desbalanceada. Rudy Giuliani, el famoso alcalde de New York cuando ocurrió el atentado de septiembre de 2001, declaró que es muy extraño que tenga que ir a orinar en el medio de un debate. Mientras tanto, el médico de Trump ha declarado que el candidato está en tan buenas condiciones que sería la persona más saludable en la historia en ocupar la presidencia de Estados Unidos. Se ve que no solo Trump es propenso a la hipérbole.

Recientemente, Trump decidió hablar a favor de los negros y latinos, o eso es lo que pareció a primera vista, pero usó unas palabras más bien denigrantes sobre ellos. Citemos sus propias palabras: "Pobreza, rechazo, educación horrible. Sin casas, sin hogares, sin propiedades. Usted puede ir a zonas de guerras en países donde estamos peleando y son más seguras que vivir en las zonas marginales en nuestras ciudades manejadas por los demócratas". Se puede decir que intentó hacer una gracia y le salió una morisqueta.

Este es un tema muy difícil de tratar en Estados Unidos, porque para muchas personas la criminalidad y la conducta inapropiada son más frecuentes entre los negros y los latinos, sobre todo entre los primeros, pero es un grave error generalizar porque la inmensa mayoría de negros y latinos tiene una conducta correcta a pesar de que muchos sean pobres.

La campaña de Hillary está dedicada a producir propagandas contra Trump, a hacer mítines en diversas ciudades, a ir preparando su equipo de trabajo, indicio de que parece sentirse segura de su triunfo. Pero, por otro lado, tiene serias dificultades porque una organización conservadora encontró unos 15.000 mails que ella no había entregado. Al parecer, en esos mails se muestra una ligazón de sus actividades como Secretaria de Estado y los donantes extranjeros de la Fundación Clinton, lo que ha llevado a Trump a acusarla de corrupta y a pedir un fiscal especial para que la investigue.

Mientras tanto, Real Clear Politics, una empresa de noticias políticas y encuestadora de prestigio, le da a la Clinton 47,7% de la votación y 41,7% a Trump cuando calcula el promedio de 7 encuestas nacionales en el mes de agosto, es decir 6% de diferencia. En las 7 encuestas nacionales promediadas aparece Clinton con una ventaja que oscila entre 3 y 10%, salvo en una, la de LA Times/USC, donde aparecen empatados ambos candidatos.

Parece un buen momento para recordar cómo son las elecciones presidenciales en Estados Unidos. El presidente y el vicepresidente son elegidos indirectamente ya que el ganador se determina por el número de votos electorales. Cada estado tiene asignado un número de votos electorales, más o menos proporcional al número de habitantes de ese estado. Ese número es igual al número de senadores y representantes de cada estado, lo que significa un total nacional de 538 votos electorales, de manera que el ganador tiene que obtener un mínimo de 270 de esos votos. Otra condición esencial y extraña a la vez de este sistema es que el candidato que gana en los votos populares de un estado se lleva todos los votos electorales de ese estado, aunque gane con una mínima diferencia.

Este sistema indirecto ha sido muy criticado porque el voto de cada habitante de Estados Unidos no tiene el mismo valor. Puede suceder incluso, como pasó en las elecciones del año 2000, que el ganador por votos electorales no haya ganado por el voto popular. En esa ocasión, Bush obtuvo 271 votos electorales pero 544.000 votos populares menos que Al Gore. Sin embargo, resultó ser el ganador al haber obtenido, por 537 votos de diferencia, todos los votos electorales del estado de Florida. Es decir esos 537 votos pesaron más que los 544.000 votos populares de ventaja obtenidos por Gore en todo el país.

Además, ese sistema implica que se le dé una importancia desproporcionada a los estados con el mayor número de votos electorales como California, Florida, New York y Texas, por lo que los candidatos dedican una mayor atención a esos estados. Nadie parece estar interesado en cambiar ese sistema electoral y sería muy complicado y difícil hacerlo.

Los candidatos se preparan para los debates, el primero de los cuales tendrá lugar el 26 de septiembre. Clinton lo hace leyendo informes, ensayando frases y posturas favorables, y preparándose para asimilar y responder a los insultos y agresiones que seguramente recibirá de Trump, quien en sus debates en las primarias republicanas demostró que calza buenos puntos en ese menester.

29 de agosto de 2016