Cambio en la conducción política

Continúa la pesadilla y no se ven signos de mejora. Como “castigo del cielo”, la situación económica se agrava día a día. No hay luz al final del túnel. El gobierno dedicado a limpiar su deteriorada imagen después del 20M, engrasar su organización e imponer su manipulado diálogo y conciliación. Lo que no puede haber duda es que salieron mal en las últimas elecciones. Falló la organización y los inscritos y misiones sociales hicieron quedar mal al gobierno. Votó más o menos la mitad de los comprometidos. Esto, si tomamos los resultados del CNE como transparentes. Un gobierno con más del 70% de los electores en contra. Culpable de la hiperinflación que tiene arruinada a la población y a parte de ella hurgando en la basura. Una sociedad sometida a un acelerado proceso de empobrecimiento, frente a un gobierno empecinado en implantar un modelo socialista contra viento y marea. Lo peor no es el modelo es su comprobada ineficaz y corrupta manera de aplicarlo. Cuya característica principal es el despilfarro, la malversación y su improvisación. 
Huérfana de proyecto alterno

Una sociedad que en el 80% adversa la gestión de quienes gobiernan. Sin que se le plantee alternativa válida en contrasentido. Allí está el dilema. Huérfana de una visión convincente y del trazado de un camino que cautive y haga florecer las emociones y pasiones. Motive los espíritus de lucha y aglutine a la dispersa y desorientada masa opositora. Mientras tanto lo que se observa son unos bosquejos con sentido de lineamientos políticos débiles y personalistas. Cuyos contenidos generales refieren a transiciones y cambios de gobierno inmediatos y definitivos. Su factibilidad no se ve por ningún lado. Dejando la sensación de mayor incertidumbre y poca viabilidad. Una dirigencia opositora fragmentada por ambiciones personales y grupales sin sentido de solidaridad y cohesión. Cada quien tratando de sacar el mayor provecho posible de la situación. Explotando circunstancias momentáneas y aderezadas a sus intereses inmediatistas.

Para la gran mayoría de las personas la victoria de esta lucha por la democracia plena, contra la arbitrariedad y el totalitarismo, descansa fundamentalmente en las acciones coherentes y asertivas de una plataforma política unitaria de las fuerzas políticas. Ese es el reto de la dirigencia opositora. La formulación de un proyecto de país realista para superar la hiperinflación, generar empleos, sueldos dignos para recuperar la capacidad de pago de nuestra moneda, el bolívar. Reactive el aparato productivo, incentive las inversiones privadas nacionales y extranjeras y diseñe planes nacionales y regionales de inversión para mejorar los servicios. Descentralizar la administración pública y desconcentrar funciones y competencias de los niveles nacionales hacia los estados, municipios y parroquias, es una de las principales políticas de una nueva y eficaz administración gubernamental. Regresar al paradigma de una administración pública como misión de servicio colectivo y no un trabajo para provecho individual.

La gallina de los huevos de oro

Un país atenazado por una presión internacional de medidas y sanciones de naturaleza financiera, económica y política. Que desconocen el gobierno de Maduro como ilegítimo resultado de unas elecciones (20M) fraudulentas e ilegales. Solicitan nuevas elecciones transparentes y democráticas. Prohíben transacciones comerciales, acceder a créditos multinacionales y negociar bonos de la deuda pública. Como si fuera poco, Pdvsa, la gallina de los huevos de oro, quebrada y llegando al mínimo de producción. Sin beneficiarse de los buenos y actuales precios del barril de petróleo. Imposibilitada de honrar sus compromisos de suministrar petróleo a unos ocho países. Por su baja y crítica producción. Una nación sin divisas y una economía dolarizada. En la órbita de Occidente y sometida a una descomunal campaña comunicacional internacional de grandes proporciones.

La creación de oportunidades

Venezuela reclama un cambio en la conducción política. Un viraje calculado y planeado hacia un modelo de gobierno plural y democrático y venga acompañado de justicia social amplia y universal. Sin populismos fracasados ni programas clientelares diseñados para controlar políticamente a la población más débil económica, social y culturalmente. Un gobierno democrático con independencia de los poderes públicos y una fuerte institucionalidad. Que estimule y crea oportunidades para todos e incentive la libre expresión del pensamiento, la creatividad y el emprendimiento.

 

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