Cuándo y cómo saldremos de esto

Editorial

 Al llevar ya más de 20 días de cuarentena, confinados en nuestros lugares de habitación, la pregunta que surge en la mayoría de las mentes es hasta cuándo permaneceremos encerrados y qué país encontraremos.

Al día de hoy la respuesta a ambas interrogantes no es fácil de dilucidar, ya que lo único que tenemos por cierto es que se indicó como fecha probable del término oficial de esta cuarentena el próximo 13 de abril.

¿Por qué consideramos que el desenlace no está claro? Por un lado, no tenemos aún certezas del monto real de infectados y tampoco de la propagación de la enfermedad y de su potencial morbilidad. Estimaciones probabilísticas basadas en lo ocurrido en otros países del mundo podrían hacer suponer que estaríamos por entrar en un espiral ascendente de contagio, ya que la cuarentena pareciera no haber sido integral sobretodo en zonas densamente pobladas, en las que la mayoría de la gente no pareciera acatar el distanciamiento social.

Por el otro, hay factores como la escasez de combustible en toda la República, que pueden generar una crisis adicional, lo que acarreará inexorablemente un situación cada vez más complicada en el suministro de alimentos y, por consiguiente, una tensión social creciente que puede desencadenarse creando situaciones de alta peligrosidad. Unido a esto, están ocurriendo fallas en servicios fundamentales como la electricidad, el agua, el transporte, el Internet y las comunicaciones en general.

A todas estas hay que sumar también la crisis política, que pareciera no encontrar soluciones pacíficas y racionales que permitan que entre al país la tan indispensable ayuda humanitaria y sanitaria, además de recursos económicos y financieros necesarios para sentar las bases de la recuperación progresiva de la nación.

Los que no permiten que se logre una solución que facilite la instalación de un gobierno amplio de emergencia nacional están actuando de manera irresponsable -y añadiríamos criminal- al dejar que el transcurso del tiempo agrave, de manera exponencial, las ya dramáticas condiciones actuales.

,No hay solución a la crisis sin apoyo internacional y este no se materializará mientras se mantenga el status quo actual por lo que está en manos del régimen dejar de lado las consignas patrioteras y entender que la propuesta de cómo sería aceptable una fórmula de transición política, cada día apoyada por más países, es no sólo indispensable para evitar que la crisis actual se desborde y no pueda ser contenida, sino también es la mejor opción personal para la mayoría de los integrantes del régimen.

Las oportunidades raramente se presentan dos veces, y es de seres pensantes y responsables asumirlas, para permitir que el futuro fluya sin exclusiones y se inicie el proceso de reconstrucción nacional.

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