El deterioro de la situación alimentaria

En los últimos años la capacidad de compra de los venezolanos se ha contraído por la inflación desbordada. Como consecuencia de ello el consumo per cápita se ha reducido. La agenda social del gobierno se ha concentrado en las bolsas CLAP las cuales llegan a los beneficiarios sin una periodización definida. Este programa no ha evitado el deterioro de la situación alimentaria de la población y la caída del consumo de alimentos.  El consumo de carne de pollo cayó hasta representar, a finales del 2017, un 31% del consumo per cápita del 2014. El descenso de su consumo revela una fuerte caída en el consumo proteico, por el rol que desempeñaba en la provisión de proteínas. El consumo calórico también ha caído sustantivamente, abiertamente por debajo de los requerimientos mínimos. 

En los últimos años la capacidad de compra de la población se ha contraído como consecuencia de la inflación desbordada. Debido a ello el consumo per cápita se ha reducido en un 31% según Humberto Larralde presidente de la Academia de Ciencias Económicas. A finales del año 2017 la inflación se convirtió en hiperinflación, estimándose que la misma llegará este año al 13.000%, según el Fondo Monetario Internacional. Expertos estiman que los niveles serán mayores,  en todo caso, este año se profundizarán tanto la contracción de la capacidad de compra como la caída del consumo.

El ex presidente Chávez instrumentó una agenda social que involucró a los programas de asistencia alimentaria como Mercal y las llamadas misiones. Esta agenda ha sido sustituida, en los años recientes,  por las Bolsas CLAP. La Encuesta de Condiciones de Vida (ENCOVI) del año 2017 reveló que en la mayoría de los hogares y del territorio nacional las bolsas CLAP no son recibidas de forma periódica y no han tenido un impacto sustantivo a fin de evitar el deterioro de la situación alimentaria.  La gran mayoría de los entrevistados manifestaron que el ingreso era insuficiente para la adquisición de alimentos. Debido a la carestía de la comida y la insuficiencia de los ingresos, dos terceras partes de la población manifestaron que han recortado sus comidas o se han visto obligados  a saltarse una de las tres comidas diarias.

Diversas fuentes han reportado cifras actualizadas que permiten realizar algunas inferencias sobre el comportamiento del consumo de algunos alimentos en el periodo reciente. En relación a los alimentos proteicos como la  carne bovina el presidente de la Federación de Ganaderos reportó que el consumo de carne disminuyó de 24 kilogramos en el año 2012 a 9 kilogramos en el año 2017, lo cual revela una aguda diminución en el consumo de este alimento y permite inferir una fuerte caída en el consumo de proteínas.   

Sin embargo el mejor indicador del comportamiento del consumo proteico es la carne de pollo ya que este alimento se posicionó, para el año 2004, como el principal proveedor de proteínas en la dieta del venezolano, según información publicada por especialistas del Centro de Investigaciones Agroalimentarias (CIAAL) de la Universidad de los Andes (ULA). Este posicionamiento se debió a su menor precio en relación a los otros tipos de carne como la bovina. Este alimento es generado por la industria avícola que es un sector importador, su disminución revela que la contracción en la asignación de divisas preferenciales al sector agroalimentario es uno de los factores que está pesando en el deterioro de la situación alimentaria. Como vemos en el cuadro 1 el consumo per cápita de carne de pollo creció hasta el año 2014, sin embargo después de este año se contrajo abruptamente. En el año 2017 el consumo representó 31% de los niveles que se alcanzaron en el año 2014. Por el rol de esta carne en la provisión de proteínas ello debe haber implicado una sustantiva contracción en el consumo de proteínas de la población.  

Cuadro 1. Evolución del consumo de carne de pollo en el periodo 2009-2017 (Kgs/persona/día)

Años

2009

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

Kgs/persona

38

38

39

41

44

45

33

18

14

Índice: (2014=100)

84

84

87

91

98

100

73

40

31

Fuente: FENAVI; cálculos propios

La harina de maíz precocida ha sido el principal aportador de calorías en la dieta. La Encovi 2017 reveló que la harina de maíz enriquecida perdió su rol en la dieta y ha sido sustituida por otros alimentos de menor calidad nutricional. El consumo per cápita de arroz también ha caído según declaraciones recientes de directivos de FEDAGRO. Adicionalmente a ello, la reorientación de las escasas divisas que provee el petróleo al pago de deuda ha tenido un efecto traumático en los sectores importadores, fuertemente proveedores de calorías, como el de trigo y grasas y aceites.  Ello se ha reflejado en un descenso pronunciado del consumo de calorías en los últimos años. En el cuadro 2 podemos observar que el consumo calórico se mantuvo en niveles cercanos a las 2700 calorías por día hasta el año 2014, para luego disminuir y llegar en el 2017 a representar el 26% del nivel alcanzado en el año 2010.

Cuadro n° 2. Evolución del consumo per cápita de calorías en el periodo 2009-2017 (calorías /persona/ día     

Años

2009

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

Cal/persona/dia

2729

2866

2802

2693

2715

2649

2397

2001

733

Índice (2010=100)

95

100

98

94

95

92

84

70

26

Gutierez, Alejandro.2018.

La suficiencia calórica mide la relación entre los requerimientos calóricos mínimos y la disponibilidad diaria de calorías. Los especialistas señalan que este índice debe estar por encima de 110 a fin de considerar que los requerimientos calóricos de los grupos de menores ingresos estén cubiertos, lo que se define como suficiencia plena. En el cuadro 3 podemos observar que hasta el año 2014 este índice se ubicó en el rango de suficiencia plena, luego en el 2015 se ubicó en lo que se denomina suficiencia precaria (100-110) y a partir del 2016 se ubicó en el rango de insuficiencia crítica abiertamente por debajo de los requerimientos calóricos mínimos.

Cuadro 3. Evolución de la suficiencia calórica en el periodo 2009-2017.  

Años

2009

2010

2011

2012

2013

2014

2015

2016

2017

.saber

118,7

124,6

121,8

117

118

115,2

104,2

87

75,3

Fuente: Gutiérrez, A.2018.

Referencias bibliográficas:

Gutiérrez, Alejandro. 2018. Políticas económicas y sociales: impactos sobre la seguridad alimentaria y nutricional (Disponible en: www.saber.ula.ve>ciaal)

Profesor UCV

josenri2@gmail.com