El impacto de la emigración en las empresas e instituciones

Venacham, la cámara que agrupa a las empresas norteamericanas que hacen vida en nuestro país,  realizó su reunión anual recientemente. El tema central fue las perspectivas económicas para el 2018. Los expertos convocados plantearon el tema de la emigración y de la fuga de talentos así como de la contracción del consumo, como dos aspectos que están estresando a las empresas. En este escrito enfatizaremos lo referente a la fuga de talentos y sus implicaciones para las empresas y las instituciones universitarias.

De acuerdo a los directivos  de Venacham,  el objetivo de la reunión era convocar a un grupo de expertos que presentara una visión de la difícil coyuntura que atravesamos a las empresas que se reúnen en el evento, a fin de que adecuen sus estrategias a la misma. Esta visión es interesante para los que nos movemos en el mundo académico y de las universidades, pues los procesos que ellos detectan están afectando no solo a las empresas sino a las instituciones educativas, de investigación, ciencia y tecnología, como veremos más adelante.

Uno de los retos que señalan los expertos convocados es el relacionado con la emigración de cientos de miles de venezolanos; las empresas temen perder a sus trabajadores más calificados e incluso gerenciales, que abandonan el país huyendo de los salarios devaluados por la hiperinflación, entre otros factores. Según Luis Maturen de la empresa Datos, 4 de cada 10 venezolanos están pensando en irse, estas personas pertenecen a todos los niveles socioeconómicos..

Como lo hemos señalado, la hiperinflación, que está destruyendo la capacidad de compra de la población, aparece como una de las fuerzas que incentiva a las personas a emigrar. Para protegerse de ésta, los que pueden se refugian en el dólar paralelo, el cual ha adquirido un valor muy distorsionado, según la economista Tamara Herrera, quien fue otra de las especialistas convocadas a la reunión. Una parte de la población, que el representante de la empresa Datos estima entre 12 y 14%, recibe remesas de sus familiares en el exterior y logra un ingreso que le permite sobrevivir con más éxito que el resto de la población.  Según Maturen, ante este escenario, las familias han decidido enviar a un miembro al exterior, a fin de conseguir un trabajo remunerado en moneda extranjera que le permita enviar una parte a su familia en el país. De esta manera, aspiran a posicionarse en la privilegiada parte de la sociedad que recibe remesas. En consecuencia, detrás de la decisión de emigrar, está la hiperinflación y una estrategia de las familias para enfrentar la misma.    

Como un resultado de lo expuesto, la población que recibe remesas tenderá a aumentar, así como el monto de éstas. Actualmente el monto es muy pequeño y lo estiman en 289 millones de dólares, lo cual es muy poco frente a la magnitud de las remesas que recibe México, por ejemplo, estimada en más de 20 mil millones de dólares. Pero este monto de las remesas tenderá a crecer. Las oportunidades de las empresas que se mueven en torno a este negocio aumentarán.

Como consecuencia de la emigración, las empresas corren el riesgo de perder a una parte importante del capital humano que han formado durante varios años, lo cual puede ser  traumático para las mismas. Los expertos recomiendan a las empresas la conveniencia de diseñar paquetes de incentivos que eviten que su personal más calificado abandone la organización.

La situación descrita está afectando también a las instituciones educativas y de investigación. La prensa reporta la lamentable situación del Instituto de Investigaciones Científicas (IVIC), el cual se encuentra reducido a su mínima expresión por la fuga de profesionales y la ausencia de estudiantes de postgrado, que dan vida a los proyectos de investigación que se conducen en la institución. En consecuencia, muchos de estos proyectos se encuentran paralizados. Profesores de la Universidad Pedagógica Experimental (UPEL) también señalan el abandono estudiantil que ha mermado sustantivamente la matricula de la institución, dejando sus aulas parcialmente vacías.

A finales del año 2016 el diario El Nacional reportaba la renuncia de 1.600 profesores universitarios  en los 4 años previos, drenaje que ha continuado. Debido a ello una sustancial parte de los laboratorios están al garete, al igual que las cátedras. Si bien las empresas pueden diseñar paquetes de incentivos, las universidades están limitadas por un presupuesto deficitario que les impide hacer lo mismo. Lo que están discutiendo, y es objeto de polémica,  es darle facilidades al personal como un horario más flexible a fin de adecuarse a algunas limitaciones, como la crisis del transporte público y el elevado costo de asistir al trabajo.

En síntesis la emigración plantea a las empresas privadas un reto que probablemente pueden asumir diseñando incentivos para su personal. En el caso de las universidades e instituciones de investigación pública, ello es más difícil de implementar, dada las restricciones presupuestarias que estas enfrentan, por lo que están sufriendo un drenaje de recursos humanos que las mantienen semiparalizadas.    

Profesor UCV

josenri2@gmail.com