El mercado cambiario paralelo y la zona norsantandereana

Los mecanismos de inteligencia y prevención del gobierno nacional, de funcionamiento análogo al de la extinta KGB(КГБ), deberían tener ante sus ojos que el mercado cambiario venezolano, prácticamente una excepción mundial, se maneja fuera de nuestras fronteras, en un lugar muy cercano a los estados andinos y el Zulia, donde las negociaciones cambiarias se hacen de tú a tú, sin mediación de entidad bancaria alguna, las cuales, concientes de la vigilancia, control y seguimiento sin tregua por parte de la SUDEBAN, difícilmente van a osar efectuar una sola transacción por muy exigua que sea.

Como existe asimetría entre ambas fronteras, que implican una traba para el desarrollo dinámico y sustentable para los países de menor desarrollo o tamaño, así como entre las subregiomes, podríamos considerar en el caso que nos ocupa, que entre el departamento Norte de Santander y el estado Táchira, en virtud del intercambio comercial existe una subregión (intermedia) con características muy singulares de raigambre socioculturales ancestrales, razón  ésta por la cual las divergencias y trabas impactan en nuestro mercado cambiario y, como efecto colateral, la carencia de productos e insumos al otro lado de la frontera (Venezuela), la cual se suple del mercado colombiano; en consecuencia, la diferencia de precios propicia un flujo comercial camuflado a través de la economía oculta, subterránea e/o informal (el bachaqueo), desde vehículos, equipos electrodomésticos alimentos y bebidas (productos de consumo masivo), transados mediante USD paralelo, en complicidad flagrante con las autoridades encargadas del orden público: FANB y  defuncionarios municipales, quienes, a cambio de la tajada respectiva propician, tal y como bien lo sabe el gobierno central, un mercado paralelo e inescrupuloso en el que ahora se pretende involucrar a una institución financiera tan formal y solvente como Banesco, Banca Universal.

Tal situación se determina por las estrategias de los gobiernos respectivos desde donde se experimentan ambas asimetrías, puesto que Colombia enfila sus relaciones hacia una cercanía con EEUU y ha enfatizado en el Acuerdo de Libre Comercio; Venezuela, hacia Mercosur, de donde ya la han expulsado, debido a sus políticas erráticas; luego, UNASUR. Y, desde 2008 hacia China, cuyos servicios paga con petróleo, de producción menguante en virtud del cupo fijado por la OPEP, que durante el primer trimestre de 2018 la hace caer a unos 1,54 MBD, así como a la fuga de talentos, ya que PDVSA funciona, hoy día, conforme a los dictámenes del PSUV, así como  al de las petroleras  Rosneft (rusa) y NIOC (iraní).