El retorno de los bolivarianos.

Argentina sigue atrapada por el populismo, disfrazado en un momento de peronismo y en el periodo más reciente de bolivarianismo. La ex presidente Cristina Kirchner dejó un legado de corrupción e inflación que el actual presidente Mauricio Macri está tratando de corregir. Sin embargo, sus medidas han incrementado su impopularidad y es probable que los bolivarianos retornen al poder y continúen haciendo de las suyas.

Recientemente leo en la prensa internacional que dos personas han muerto en Buenos Aires, por la oleada de frío que ha traído consigo el invierno. Son dos indigentes que integran la gran masa de pobres que pululan en Buenos Aires y otras ciudades argentinas. La solidaridad se ha hecho presente pues uno de los grandes equipos de fútbol, el River Plate, abrió su estadio para servir como refugio de la población que no tiene donde guarecerse. Les entregaron mantas y comida caliente para que pasen el mal momento.

La Argentina no ha logrado enrumbarse en la senda del desarrollo como lo ha hecho su vecino Chile y permanece atrapada en las garras de la corrupción, como Brasil, Venezuela  y otros países latinoamericanos. El último episodio de esta historia lo protagonizaron los Kirchner La reciente presidenta Cristina Kirchner dejó un legado de corrupción e inflación. Su fortuna asciende a más de 12 millones de dólares, acumulada en forma oscura.

Uno de los mecanismos más usados fue el de adquirir terrenos cerca de los cuales se construirían obras públicas, información que obtenían  por sus contactos en el gobierno. Una vez que las obras se construían vendían, beneficiándose de la valorización de los terrenos. La élite corrupta argentina también se benefició del despilfarro y corrupción impulsado por Chávez, en su aspiración de convertirse en un líder regional.

Los maletines conteniendo cientos de miles de petrodólares circularon por los aeropuertos de Buenos Aires, La Paz y Managua enriqueciendo a las élites gobernantes afines al prócer de Sabaneta.   

La Kirchner impulsó la inflación a un nivel que se aproximó al 60% anual, casi 30 veces la de su vecino Chile. Su mejor estrategia para combatirla fue presionar al Banco Central y al instituto de estadísticas oficiales para que la maquillara. Esto fue motivo de conflicto con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

La debilidad del peso ha generado una crisis de confianza en la moneda nacional que ha obligado a la clase media argentina a ahorrar en dólares, por lo que la divisa americana ha potenciado su valor así como su rol en la alicaída economía argentina.

El populismo sigue pendulando sobre el país austral, una vez como peronismo y en su fase más reciente como parte del movimiento bolivariano liderado por Chávez. El país de Gardel ha hecho varios intentos de introducir reformas económicas para controlar sus males, pero dichos intentos han fracasado.

El último de estos ha sido llevado a cabo por el actual presidente Mauricio Macri, quien tras un acuerdo con el FMI ha tenido que instrumentar una política de ajuste para bajar la inflación. Una de las medidas fue la de elevar la tasa de interés a niveles del 70%, lo que ha deprimido el consumo y generado una recesión que ha incrementado el desempleo y la pobreza, la cual ha involucrado al 32% de la población.

La ayuda del FMI contempla un gasto social mínimo que el organismo financiero insiste que debe cumplirse, para suavizar el impacto del ajuste y darle sostenibilidad política al mismo. Sin embargo, la dureza del ajuste ha elevado la impopularidad del mandatario.

El electorado argentino no valora mucho la ética de los funcionarios públicos. Cuando Perón era su líder gritaban: ¡Con Perón aunque sea ladrón! En los actuales momentos una importante parte del electorado añora al gobierno de la Kirchner, a pesar de estar a la puerta de un juzgado por la elevada corrupción de su gobierno.

Si bien la gestión de Macri está logrando disminuir la inflación, el incremento de la pobreza que ha generado sus medidas puede llevar al electorado a elegir al equipo peronista integrado por la Kirchner, la cual volverá a la casa de gobierno argentina a hacer de las suyas.

Del otro lado de la frontera, los chilenos atónitos observan las tribulaciones de sus vecinos, sin embargo no tienen mucho tiempo para entretenerse en ello; pues deben atender sus problemas que son los propios de un país desarrollado: cambio climático, envejecimiento de la población, y sobre todo una oleada de inmigrantes que se aglomeran en su frontera deseosos de disfrutar de los logros del modelo económico chileno.

¿Porque ambos países, a pesar de su cercanía geográfica y cultural, tienen tan contrastante comportamiento?  Una explicación, en relación a la Argentina, es que en este país el populismo peronista ha penetrado profundamente a la sociedad civil y a la elite política. Si bien se han hecho esfuerzos para deslastrarse del mismo, el peronismo sobrevive hasta el presente, impidiendo las reformas necesarias para avanzar en el camino al desarrollo; en especial en el logro de instituciones independientes, como un Banco Central que mantenga la inflación bajo control o un sistema judicial que ponga un freno a la corrupción de la elite política.  

Profesor UCV