Entre la fe del fanatismo político y la lógica de la razón

No se puede combatir al fanatismo político limitándonos sólo a nuestras razones, haciendo juicios de valor basados en nuestra propia interpretación del pensamiento lógico.

El violento choque entre la fe y la razón; entre el credo político populista -atrincherado en un fervor cuasi religioso- y la razón, que cuestiona planteamientos, analiza y toma decisiones de acuerdo a la lógica del entendimiento, puede ser brutal y de trágicos resultados. Éste es el caso de Venezuela.
No se puede combatir al fanatismo político limitándonos sólo a nuestras razones, haciendo juicios de valor basados en nuestra propia interpretación del pensamiento lógico. Lo que es lógico para el fanático político no es necesariamente lo que es lógico de acuerdo a nuestro punto de vista. Éste, quizá, ha sido uno de los más importantes errores, principalmente en los inicios del disparatado desvarío chavo-madurista, al tratar de contrarrestar y combatir la fe, con connotaciones de culto religioso, del movimiento chavista en su carismático y prepotente líder, que supo disfrazar sus debilidades, su ignorancia y sus verdaderas intenciones políticas, para engañar a un pueblo desprevenido y crédulo que estaba a la espera de un iluminado, de una especie de mesías que lo condujera a la liberación de sus penas y padecimientos. 
Se dice que rectificar es de sabios, sin embargo, aún existe en algunos sectores de la población un poco disimulado desdén por los que fueron -o todavía se dicen- seguidores de Chávez y su doctrina política (¿?). Lo inteligente no es rechazar sino convencer y sumar voluntades; debe incluirse, en el esquema político actual, a los desengañados del chavismo pues, hemos de tomar por cierto que todos somos necesarios para lograr el ansiado y necesario cambio de gobierno para iniciar la recuperación democrática del país. Por supuesto, los delincuentes y corruptos deben quedar fuera de este proceso de recuperación; es bien sabido que hay quienes tratan de desligarse de su pasado y responsabilidades como chavistas activos buscando mejores posiciones para participar en el cambio de situación política que debe venir. Los dirigentes políticos del PSUV y sus aliados, bandidos, ineptos y desalmados que asaltaron el poder y dirigieron la nación como cosa propia, para convertirla en un país empobrecido, sumido en la miseria y gobernado por un déspota, catequizado en Cuba, y su pandilla de cómplices necesarios. 
Todo venezolano de buena voluntad, sin discriminaciones ideológicas ni de credos políticos, sin odios ni rencores innecesarios, debemos participar en la reconstrucción y edificación de la institucionalidad democrática de la nueva Venezuela; distinta a la del ayer, sin intenciones de volver al pasado; con la mirada y la ilusión puestas en el futuro de prosperidad económica y justicia social que nos merecemos.
Profesor UCV
felipeedmundo@gmail.com