Fuga de cerebros: exportación del talento venezolano.

Se ha calculado que cerca de la tercera parte de los jóvenes profesionales han estado tramitando sus papeles para irse del país.

Los profesionales egresados de una universidad o de un tecnológico emigran, muchos de ellos jóvenes con experiencia en su campo profesional de trabajo, le han costado al país miles y miles de millones de bolívares invertidos en su formación y capacitación, son parte importante de los recursos intelectuales de Venezuela.

Hay estimaciones según las cuales entre el 10 y el 14 % de los venezolanos está en el exterior, y las cifras van aumentando en proporción exponencial. Incluso, algunos ya tienen estatus de asilados, y hasta de refugiados. Muchos han tenido que sobrevivir en condiciones de miseria.

Se ha calculado que cerca de la tercera parte de los jóvenes profesionales han estado tramitando sus papeles para irse del país. Es una fuga de talentos imparable, permanente y creciente, que aumenta a medida que permanece más tiempo en el poder este gobierno de canallas e ineptos.

La hiperinflación, la falta de valor adquisitivo de la moneda, la escasez de alimentos y medicinas; así como la alta tasa de desempleo, están presentes en esta desbandada migratoria; producto de un gobierno que no ha sabido gobernar, pero si ha sabido robar y enriquecerse a costa del Tesoro Público.

Pero no son sólo los que tienen estudios de alto nivel, son también jóvenes inteligentes y emprendedores, capaces de crear sus propias fuentes de trabajo. Se marchan por donde y como pueden. Ante la falta de oportunidades y con un fututo gris y desolador, hacen sus maletas, generalmente sin recursos económico suficientes, dispuestos a correr la aventura de buscar más allá de las fronteras patrias un mejor futuro para ellos y sus familiares; incluso, dejando de lado el ejercicio de su propia profesión ¿Quién sería capaz de criticarlos? ¿De arrojar la primera piedra?

La narcodictadura, con apoyo y complicidad militar, ha convertido a un país que fue la esperanza de muchos europeos y latinoamericanos, en un pasado no tan lejano, en un país de emigrantes, al que prácticamente nadie quiere venir a vivir.

Los conocimientos de nuestros emigrantes, y particularmente los jóvenes menores de 30 años, y hasta los 40, son hoy, y lo serán mucho más mañana, muy necesarios para la recuperación del país, que ha sido destrozado por la ineptitud y la corrupción, por las ansias de poder hegemónico en aras de un credo político fracasado, que ha devenido en cruel dictadura. A los actuales mandatarios no les importa que el país se desangre intelectualmente; más les importa permanecer en el poder "a como dé lugar".

La historia no perdonará a los que arruinaron social, económica y moralmente a su propio país; sin importarles haber causado la mayor crisis humanitaria y también el mayor desperdicio de conocimientos y talentos de toda la historia de la República, desde su fundación en 1830 hasta el día de hoy.

Profesor UCV

felipeedmundo@gmail.com