Gobierno de salvación nacional

El país se debate entre el control gubernamental y la explosión social. Aunque parezca contradictorio son dos caras de una misma moneda. La hiperin­fla­ción se acelera. Acrecienta el empobrecimiento de una población que cada día come menos. El go­bier­no mitiga el hambre con los CLAP y de esta manera con­trola el estallido social. Sin embargo, todo tiene un límite.

 Al problema del alto costo de la vida se le suman el de la escasez, la falta de efectivo, la inseguridad y el desplome de los servicios. El drama de la basura y el transporte. Es un país que se cae a pedazos, de donde muchos quieren partir. Ningún salario alcan­za y quien no tiene acceso a dólares cada vez pasa más las de Caín.

 Las elecciones fueron un reflejo de lo anterior. El chantaje en los puntos rojos, con el Carnet de la Patria, los CLAP y un ventajismo monumental dominó la contienda. Mientras las elecciones estén sesgadas de esta manera es imposible competir. Hacerlo es un acto de heroísmo y una apuesta con pocas probabilidades. De cualquier manera, en algún momento si el gobierno sigue sin atacar el problema de raíz esto va a implosionar. Al hacerlo, los militares son los únicos que podrán controlar la situación. A ellos corresponderá ver que hacen con el gobierno. Si siguen con el actual esquema o se atreven a cambiar.

 Vivimos frente a una encrucijada historia. Si el gobierno siente que el año que viene puede perder las elecciones presidenciales no las convocará. Qué fácil es gobernar con todos los poderes, y sin em­bar­go no se toman las medidas necesarias.

 La hiperinflación es un problema sobretodo mo­ne­tario. Es hora de sustituir una moneda que ha su­cum­bido en su valor. El Salvador, Ecuador, Panamá y de manera indirecta la mayoría de los países de la región han adoptado el dólar y en todos los casos la inflación no pasa de un dígito. Al bolívar solo queda dejarlo como sencillo. No se puede seguir finan­cian­do el déficit con una moneda que cada día vale me­nos. Hasta cuándo vamos a ver a gente escarbando en la basura. Basta tener un poco de sensibilidad social para querer que esta desgracia cese de in­me­diato. Necesitamos un gobierno de salvación na­cio­nal que aborde con urgencias los retos de la eco­no­mía, el drama político y social.

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@OscarArnal