Indiferencia y ausencia programática

Transcurre el proceso electoral del 20M y la apatía colectiva se apodera del ambiente impresionantemente. Pareciera que no significa nada para los 20 millones y medio de electores. Se observa dejadez e inercia. Como si nada estuviera en juego. El ambiente es de continuidad. Prolongación de lo presente. La sensación general es que el resultado está cantado. Solo el sistema nacional de medios chavista promueve reportes del PSUV para las elecciones. Los otros medios usan la cautela y la reserva. Pocos ven perspectivas de cambio. A 35 días de las elecciones la onda abstencionista envuelve la capa pensante del elector opositor. Una imagen de derrota adelantada luce impresa en la mente de una buena porción de los electores. Este grupo montado en una de boicot financiero. Golpe de Estado, embargo petrolero, rebelión de las masas y hasta de invasión extranjera. Compleja la situación. Se visualiza una abstención brutal y una victoria cómoda del candidato oficial. Esto es lo que se observa en la calle y especialmente en la clase media y alta.

Sociedad caótica

Mientras esto pasa, se agudizan las protestas por los servicios públicos y se intensifica la lucha contra el alza en los precios de los alimentos y medicinas. La hiperinflación afecta inclementemente a todos los estratos de la población. El clamor general es sobre esta materia y hay conciencia en la consecuencia que trae para la prosperidad y bienestar de la gente. El proceso de empobrecimiento es generalizado. Cada vez hay más pobres y más gente pasando hambre por las calles de las ciudades. Fallan los servicios públicos de electricidad, agua y aseo urbano y parte de la población vive una verdadera pesadilla de ultrajes, indignidades e inseguridades. Una vida en sociedad caótica por una economía endiablada sin controles efectivos ni reglas de juego. La oferta y la demanda funcionan anarquizadamente. Sin leyes ni reglas. Cada quien pone el precio que quiere. Carecemos de estadísticas o informaciones periódicas oficiales sobre el comportamiento de la economía. Todo o casi todo es improvisado. Lo que hace imposible programar a mediano y largo plazo. El Dólar Today hace estragos. Y la nación indefensa… Según la Cepal la recesión para este año es del -8,5%. Según la AN, la inflación del mes de marzo se ubicó en 67%.

La canasta internacional

Un silencio sepulcral invade al liderazgo opositor. Todos los huevos puestos en la canasta internacional. La esperanza está puesta ahí. Las aspiraciones apuntan hacia las acciones y medidas internacionales. Decenas de diputados y dirigentes viajando por el exterior. En América Latina se concentran en el Grupo de Lima y en la Cumbre de las Américas por los lados del Perú. Washington es siempre un sitio predilecto. España constituye también un lugar preferido. Varios recorren Europa. La línea es mayores sanciones políticas, financieras y económicas. Se busca aislar al país. La última semana se habló insistentemente de un embargo a Pdvsa. Que le quitaría el oxígeno del dólar petrolero al gobierno y agotaría la economía de la nación. Produciendo una espantosa hambruna que pudiera ser comparada con las peores del mundo y afectaría principalmente los estratos sociales más vulnerables. Luego se habló de posponer para septiembre las elecciones y cambiar el CNE. La oposición lanzaría su candidato unitario a las presidenciales. Todo esto último como resultado de la visita a Venezuela de un Senador Demócrata y su entrevista con Maduro, Ramos Allup y otros dirigentes políticos. ¡Amanecerá y veremos!

Añorando la dirigencia de antaño

Así transcurre la azarosa vida del venezolano. Angustiado por su situación económica. Alarmado por el aumento diario de los precios de los alimentos y medicinas. Indiferente ante los aconteceres políticos pero sabiendo que de ellos depende su futuro. Consciente de que la elección planteada es una farsa si no hay cambio en las condiciones. Sin guía que lo motive y emocione. Sin alternativa de futuro y sin camino que andar. Sus metas son cortas y pragmáticas. Es el alimento del día a día él que le preocupa. Es el precio de su medicina. Ya no hay tiempo para pensar como si viviéramos en normalidad. Simplemente porque aquí no hay nada normal. Añorando con razón a la dirigencia de antaño. Inspiradores. Estrategas y sabios al interpretar realidades. Fáciles para la negociación y la configuración de alianzas.

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