"Jodidos pero bien y felices"

Con inmensa alarma y profunda preocupación le escuchamos a quien usurpa la Presidencia  de la Republica  decir: "Estamos jodidos pero bien y felices". No acostumbro el uso de términos gruesos y descompuestos en mi vocabulario, menos aún en la escritura, pero cito textualmente lo dicho por el Sr. Nicolás Maduro. Nos alarma porque la indecencia, falta de respeto y desconsideración en nadie es admitido, menos en quien se dice Presidente de la Republica. Lo más corto que podemos decir es que es un lenguaje impropio por grosero y cargado de sarcasmo y burla.

También nos preocupa porque hasta ahora hemos dicho, con muchos elementos de juicio, que quienes nos gobiernan son carente de inteligencia e ineficaces y prefieren servirse que servir, pero ahora con estos desplantes nos dan pie para pensar que también tienen serios problemas de conducta y personalidad que si se los sumamos a la ineficacia y carencia de inteligencia nos conduce a unos seres sin ninguna credencial para conducir el país.

Si quien usurpa la Presidencia de la Republica afirma que "Estamos jodidos" , lo menos que puede hacer es apartarse y dar paso a gente que nos saque de donde estamos.

Lo dicho por Maduro los coloca como sádicos y supone que nosotros somos masoquistas que disfrutamos con la desgracia nacional tan dolorosa y dramática.

El que está "jodido" no puede estar bien ni feliz. Nosotros no estamos jodidos porque tenemos nuestra voluntad de servicio al país a millón, porque abrigamos con mucha fuerza y esperanza que pronto saldremos de este barranco, porque somos optimistas y tenemos fe que Dios, nuestro Señor nos ayudará en la medida que nos ayudemos y no estamos bien ni felices porque soportamos una situación nacional llena de desaciertos y fracasos que se traducen en hambre, carencia de la prestación de salud que es deber del Estado, de una educación que han llevado a la mediocridad, de servicios públicos en las peores condiciones, de ahogamiento por negación presupuestaria de nuestras universidades y otros institutos de educación superior, media y primaria, de carencia de empleos adecuados y bien remunerados, de una política monetaria que acabó con nuestro signo y de un régimen que tiene al 90%  del país que lo desaprueba y más de sesenta naciones del mundo civilizado que lo desconoce y organismos internacionales que en abundancia han encarecido al gobierno respeto a la dignidad de la persona humana, cese a la persecución, encarcelamiento, tortura y hasta asesinato de la disidencia. Así que lo dicho por el Sr. Maduro además de una intolerable grosería y burla es una mentira del tamaño de una montaña.

En un país con instituciones públicas  serias, independientes y autónomas que cumplieran a cabalidad con sus atribuciones ya se hubiera iniciado un análisis para revisar la conducta de quién lo gobierna.

Aún no salgo de mi asombro, creemos que hemos tocado techo pero todo indica que no es así, esta gente es capaz de todo lo que nosotros podemos imaginar cómo inconcebible. No tienen límite, no tienen condiciones morales, son irrespetuosos con el país y con nuestra Constitución y leyes. Para ellos la política es astucia y juego escondido, mecanismo de sometimiento al pueblo a sus designios impropios y malignos, para servirse hasta la saciedad y más allá, para ellos la política carece de ética.

A la ineficacia y rotundo fracaso que nos han conducido a este inmenso drama social, económico, cultural, político y moral, debemos sumarle ahora la vulgaridad; la burla y la mentira. Por eso estamos como estamos y nuestro indeclinable deber es la continuidad con más ahínco en la lucha por el cambio urgente que tenemos que lograr en el menor tiempo posible para reconstruir la nación que todos queremos. El cambio además de necesario es totalmente posible y puede ser también rápido, el elemento fundamental, primordial y vital para que ocurra es la UNIDAD.