La angustia colectiva como estrategia

 

El grado de desarrollo de una nación o sociedad está relacionado con la imagen del hombre sobre lo que le rodea. De esa imagen dependerá también su capacidad para crecer y evolucionar. Lo que quiere decir que el progreso está relacionado con su visión del porvenir. Investigaciones y estudios comparativos, realizados en países de diverso grado de desarrollo, arrojan claras evidencias de la relación que existe entre la realidad de una comunidad y su visión de futuro. Cuando trabajamos para el futuro lo circundante toma sentido. Cuando se vive para el mañana, se está usando el “Timón de Potencia” del que hablara Breekminster Fuller. En la era moderna se considera la visión como más importante e influyente que los recursos naturales, la tecnología y el capital. La brújula del hombre es la visión.

Desgaste que termina en resignación

La tragedia actual venezolana está vinculada inexorablemente a la concentración que tenemos a los hechos y circunstancias del presente. Pero este no es un estado improvisado ni espontáneo. Impensado ni intuitivo. Obedece a claros objetivos de naturaleza psicológica, que mantiene la mente y la expectativa de la población en un continuo desasosiego e incertidumbre, donde reina la ansiedad y la tribulación. La gente se siente impotente y su capacidad de reaccionar se limita enormemente. Enredada permanentemente en una trama de conflictos, controles y peligros. ¡Cada día inventan algo! para, mantener ocupada la mente y la actitud de las personas. No hay manera de que expliquen bien y mientras más confusión y desconcierto generen mejor para el objetivo planteado. Mantener prisionera a la población en las coyunturas, posibilidades y riesgos de cada medida, política o programa. Mantenencia de un desgaste colectivo permanente que termina en resignación y estoicismo.

Inducida actitud colectiva

En el combate a esta premeditada e inducida actitud colectiva es donde más débil e inútil se observa a la dirigencia opositora, que se conforma con vociferar los efectos y “errores” de cada medida llámese económica, monetaria, cambiaria, fiscal o financiera. Desprovistos de una propuesta u oferta de resistencia y ofensiva social. Para lo cual hay que organizar al pueblo y estructurar una alternativa factible y consensual. Que genere fuerza y convicción a la masa opositora. Capaz de sacarla del marasmo y ofuscación a la cual la someten. Atrapada en las elucubraciones y reflexiones individuales como efecto de su propio conocimiento e intereses. ¡En esto cada quien ve lo que quiere ver y entender! Porque no cuenta con una información precisa y persuasiva, que le haga forjar espíritu de lucha y darle sentido de la realidad, sus consecuencias y resultados. Y los esfuerzos en este sentido resultan aislados… desunidos. Una población huérfana de acicates, estímulos y de un programa de combate preciso y evaluable. Enfrentada, a un gobierno con planificación estratégica y claridad en los objetivos y metas.

A troche y moche

No hay que dejarse engañar: el gobierno sabe por qué hace las cosas y para qué hacerlas. Falla, por su incapacidad e ineficiencia. Su soberana incompetencia para gobernar, ejecutar y evaluar resultados. Engaña y falsifica sucesos. Informa a medias o manipula. Sabe de la tragedia de la hiperinflación pero no la enfrenta ni pública ni privadamente… deja que continúe a conciencia de que el empobrecimiento generalizado es una meta. Eso le permite tener ocupada a la gente y aplicar controles sociales en provecho de sus propósitos. Uno de los grandes errores del liderazgo opositor es comulgar con el hecho de que el gobierno está perdido y no entiende la crisis. Por eso, sus fallas y debilidades. Está aplicando un programa y nada lo distrae de él. Lo emplea a troche y moche con lo cual se lleva por delante desde normas fundamentales de la Constitución hasta crear a imagen y semejanza el proyecto de la Asamblea Nacional Constituyente. Declaró en desacato a la Asamblea Nacional para evitar ser controlado. ¡Gobierna a su saber y entender! Libre como un pájaro, autónomo como una golondrina en la fachada de una iglesia.

Fíjense, que no combate las matrices de opinión que vocifera la oposición, sobre corrupción, narcotráfico, totalitarismo y dictadura.

Domina en teoría y práctica todos los poderes públicos. Maneja los recursos financieros, humanos y tecnológicos del Estado a su libre albedrío. Impone la agenda de discusión política y da tema para el debate de acuerdo a su interés.

 

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