Las razones del enviado papal para retirarse del diálogo.

Apreciación de la situación #94

Con descuidada elegancia los facilitadores, observadores o acompañantes internacionales del diálogo fueron llegando al país esta semana para tratar de que este diálogo, mayor y públicamente solicitado por el gobierno, se reinicie, ahora con la presencia del nuncio apostólico en sustitución del enviado papal, quien tiró la toalla al percatarse del bochinche imperante que es la política venezolana.

Aunque la unidad opositora, que todavía no se ha reestructurado, no ha renunciado al diálogo, también ha exigido que el gobierno cumpla con lo prometido en la última reunión de finales de noviembre para poder sentarse nuevamente en esa mesa; es lo mínimo que pueden exigir y esperamos que así sea.

Los representantes internacionales inician con buen pie los intentos de reunión al reconocer las plenas facultades de la Asamblea Nacional como poder electo popularmente y en pleno ejercicio de sus funciones constitucionales, advirtiendo de paso, que una democracia sin parlamento no puede llamarse así, es decir, ese reconocimiento implica también reconocer que la fulana figura del “desacato” dictada por el TSJ desde mediados del año pasado no es aplicable a la AN.

Este acto de reconocimiento internacional no debería tomarse como “un saludo a la bandera” o como una mera forma para obligar a la oposición a acudir al diálogo, que en parte lo es, sino que tiene otras implicaciones para el gobierno, por ejemplo, la declaración del abandono del cargo por parte del presidente cobra legitimidad y reconocimiento internacional ¿Habrán pensado estos facilitadores en esas consecuencias? ¿Si la resolución de la AN es válida, los acompañantes del diálogo reconocerán al actual presidente como el legítimo? Hasta ahora eso como que no está planteado para ellos, pero parece que para la oposición tampoco.

Paralelamente otra parte de la oposición convocan a una marcha el 23 de enero al CNE para exigir un cronograma electoral, sin embargo, y quizás hasta previsible, no se observa gran entusiasmo por parte de la sociedad civil convocada para asistir a esta marcha. No es fácil levantarle el ánimo a la gente después del final desastroso del año pasado ¿O será que están haciendo cola para sacarse el carnet de la patria para asegurarse la comida, medicinas, viviendas, etc., que está ofreciendo el régimen a sus portadores?

En un país con carencias de todo tipo que afecta a la población en general, el gobierno se la pasa haciendo cadenas y carnetizando lealtades y la oposición está buscando, aún, un objetivo común para enfrentar al régimen; las salidas no se ven ni cercas ni buenas.

Razón tenía el enviado papal para salirse de este paquete.