Los grillos del silencio

Alguien dijo por allí, no sé cuándo ni dónde, que el precio de la libertad es su eterna vigilancia, lo que lógicamente nos compromete aún más con la defensa de la libertad de prensa, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos.

Ya el régimen se despojó de cualquier atisbo de pudicia. El propio caporal en jefe dijo antes de la elección prostituyente que, a partir del 30J hay que vigilar, supervisar, fiscalizar y controlar a las emisoras de radio porque están echando vaina; él mismo dijo, también en cadena nacional, que Televén y Venevisión deben explicar su comportamiento durante la consumación del colosal y dominical fraude o lo obligarán a “tomar medidas” correctivas al respecto pues, según él, trataron de invisibilizar al pueblo votando en masa.

Todos los funcionarios de alto, medio y bajo rango durante su comparecencia  hablan del “extraño” comportamiento de los medios y sus periodistas con respecto a la constituyente al tratar de desconocerla. No les bastó las abusivas cadenas todo el día todos los días en la ilegal promoción del adefesio electoral, metiéndoselo por los ojos a raimundo y to’ el mundo, y todavía se quejan de que los medios no les dan cobertura a sus actos proselitistas que les quitan todo el tiempo que deberían estar trabajando por el pueblo para cumplir las obras que llevan 25 años prometiendo.

El legado del eternamente difunto, el cierre de Radio Caracas Televisión, quiere revivirlo mediante las amenazas diarias a los pocos espacios que van quedando de todos los que había en el pasado reciente; pero no sólo es el cierre compulsivo de periódicos, radios y televisoras, sino que muestra el vil garrote de la censura y de la cárcel a los periodistas, seguramente colocándoles los grillos gomeros y perezjimenistas para obligarlos a guardar silencio o dedicarse a lanzarle loas al régimen para garantizarles la comida.

No creemos que sea “jugando”, pues las amenazas van más allá de amedrentar a los periodistas o comunicadores sociales, sino que se refieren también a las ya populares y masivas redes sociales, tanto a la dirigencia política, social y económica como a los ciudadanos que se valen de FaceBook y Twitter para interactuar ante las constante fallas de la Cantv, Movilnet y otras operadoras de telecomunicaciones.

Alguien dijo por allí, no sé cuándo ni dónde, que el precio de la libertad es su eterna vigilancia, lo que lógicamente nos compromete aún más con la defensa de la libertad de prensa, la libertad de expresión y el respeto a los derechos humanos. No puede quedarse el ejercicio democrático en las manos y los caprichos del ministerio del interior (de residencias ajenas), ju-justicia y paz sepulcral como corolario del fraude constituyente que contó con la ejecución y alcahuetería del órgano garante de la pulcritud en los comicios.