Mientras las naciones africanas avanzan, Venezuela involuciona.

Luis Pedro España, uno de los investigadores de la ENCOVI 2019-2020 afirmó, en el momento de la presentación de los resultados del estudio, que los indicadores de pobreza mostrados por el mismo no eran propios de Venezuela sino de un país africano. Como consecuencia de estos resultados algunos analistas han hablado de la “africanización de Venezuela”, pero tal afirmación no toma en cuenta que la situación económica y social de los países africanos ha mejorado y no guarda similitud con el colapso económico y la crisis humanitaria que atraviesa nuestro país.

Zimbabue fue gobernado durante muchos años por un dictador senil, Robert Mugabe, quien mantuvo políticas similares a las del Socialismo del Siglo XXI impulsadas por el chavismo. Ello condujo a una situación de hiperinflación muy similar a la que atravesamos desde finales del 2017. Según un artículo de la revista The Economist, de inicios del 2016, el senil dictador decidió dolarizar la economía lo cual permitió controlar la hiperinflación e impulsar la economía del desventurado país africano. Ello, según la revista mencionada colocó a Zimbabue, a inicios del 2016, en una situación económica mejor que la de Venezuela, cuyo gobierno no tomó ninguna medida para enfrentar el flagelo inflacionario, el cual se agravó de finales del 2017 en adelante, agudizando el proceso de empobrecimiento que ha caracterizado a nuestro país en los últimos años.

Sudáfrica, el país de Nelson Mandela, posee una  economía diversificada la cual fue muy afectada por las sanciones económicas que se aplicaron al país durante la época del apartheid, pero una vez que éste finalizó y se inició la democracia la situación mejoró progresivamente.  Es exportadora de productos minerales y agrícolas. Posee además una actividad turística importante y es el país más industrializado de África. Sus niveles de industrialización y lo diversificado de su economía la colocaron como la economía de mayor tamaño del continente africano, pero en años recientes fue desplazada por Nigeria. Su producto interno bruto rondó los 420 mil millones de dólares en el 2012 para descender a 351 mil millones de dólares en el 2019, lo cual es cinco veces el PIB de Venezuela, a pesar de tener una población ligeramente mayor a la de nuestro país. La inflación anual oscila entre 2 y 3% anual.  Los gobiernos democráticos que sucedieron al apartheid emprendieron una política social de apoyo a los más vulnerables, constituidos en su mayoría por la población de raza negra. Gracias a ello su tasa de pobreza disminuyó y se ubicó, en el 2015, en 18,8 %, según el Banco Mundial, muy lejos de la desorbitada tasa de 96,5% de Venezuela.

Nigeria fue un Estado fallido hace varios años, sin embargo las elites gobernantes han tomado decisiones que han posibilitado un resurgimiento de la economía. En primer lugar el gobierno del país africano renegoció su deuda con el Club de Paris. También emprendió reformas que moderaron la inflación, la cual en el año 2019 se ubicó en 11%, que es una cifra elevada pero muy lejos de la hiperinflación que atenaza a la economía venezolana. La pobreza afecta a la mitad  de la población, según el Banco Mundial, es una cifra elevada pero muy por debajo de la pobreza de nuestro país estimada en 96% por ENCOVI. La producción petrolera nigeriana está en manos de compañías transnacionales. Las elites nigerianas han tenido el cuidado de mantener la misma en manos del capital extranjero, lo cual les ha permitido acceso a capital y tecnología. Las compañías han incrementado el nivel de producción, el cual asciende a 2 millones de barriles diarios. También son exportadores de cacao y películas. La dimensión de la economía nigeriana, medida por el PIB, ha crecido a tal nivel que ha desplazado a Sudáfrica como la mayor economía del continente africano. Mientras las elites nigerianas han tomado decisiones que han impulsado la economía e incrementado el tamaño de la misma, la inacción del régimen venezolano ha provocado un colapso económico que ha disminuido el tamaño de la economía venezolana, hasta representar una cuarta parte del que tenía cuando comenzó el gobierno de Maduro.

Hablar de la “africanización de Venezuela” ante esta realidad no es muy acertado, pues las naciones africanas han tomado decisiones en política económica y social que las han hecho avanzar, alejándolas del caos económico que atenaza a Venezuela en la actualidad.

Profesor UCV