Otro comienzo

Teníamos ya unos días en 2020 pero faltaba culminar su día 5 para poder vislumbrar sobre como se presentaba el nuevo año. Amaneciendo de Reyes, que en nuestro país tienen que ser más magos que en ningún otro, nos atrevemos a compartir una nota de optimismo sobre lo que puede significarnos este comienzo.

Ayer en la mañana no creemos que nadie se haya sorprendido por el intento del régimen usurpador; si algo llama la atención, e inclusive duele, es que su consecuente desfachatez se haya apoyado en la ratificación pública de que existen especímenes que son capaces de cualquier cosa con tal de lograr prebendas materiales o preservar las ya obtenidas de mala manera, todo ello acompañado de un comportamiento inaceptable del estamento militar, cuyos jerarcas, más pronto que tarde, tendrán que rendir cuentas y asumir las consecuencias de sus actos.

Por otro lado, y por supuesto el elemento más importante a destacar es que horas después, cien (100) personas, físicamente presentes en un recinto que no contaba con otra protección que la de los ojos el mundo, hayan cumplido con su compromiso y que a viva voz ratificaran que la política tiene momentos en los que demostrar dignidad y compromiso es la única alternativa para la gente honesta.

Lo ocurrido seguro que puede tener diferentes lecturas, sobre todo si concentramos el análisis en elementos específicos y de seguro las próximas horas nos ofrecerán oportunidad para ello, pero valga el momento para ratificar que cuando actuamos de común acuerdo, entendiendo y aceptando que todos no pensamos igual, es posible llegar a resultados positivos para la ruta que hemos emprendido en pro de la recuperación democrática de nuestro país, ruta en la que la política tenemos que ejercerla todos y que la misma solo puede ser encabezada por gente capaz y particularmente proba. La directiva de la Asamblea Nacional tiene esas características y de su desempeño dependerá el futuro inmediato.

Por lo pronto, el momento parece promisor, no tenemos que probarle a nadie el talante del régimen y negociación en su sentido literal es lo que se nos viene encima. Mientras, permítasenos declarar enfáticamente ¡YA ESTÁ BUENO YA!