Pasar la página

En plena cuarentena, recibí la invitación de Diego Vallenilla @Dieguisimo, el súper fotógrafo venezolano, para participar en uno de sus proyectos nuevos. Se trata de una serie de fotos de personas comunes de diferentes zonas de Caracas, profesiones, intereses, edades, estratos, etc, a las que les pide que expresen gráficamente un deseo muy personal en esta cuarentena, más allá del más importante, que sin duda es la salud.

Diego toma las fotos desde la calle o el jardín, sin establecer ningún contacto con la persona fotografiada. Los deseos son expresados a través de una pancarta, cartulina o escrito, usualmente mostrado desde la puerta, la ventana, el balcón del hogar, y la foto se toma desde lejos.

La experiencia ha sido sensacional y lleva 10 sesiones de 4 fotos cada una publicada en su instagram, acumulando mensajes de todo tipo sobre esos deseos personales que van desde “Mandarlos al colegio”, refieréndose obviamente a los chamos, no sólo para que se eduquen sino también para tener un rato libre y personal, hasta “ir a la playa”, tener mi acto de graduación”, “abrazar”, “montar caballo” o “ver a mi novia”. Cada uno de esos mensajes viene acompañado por una explicación breve del protagonista sobre la razón de ese deseo.

Cuando Diego me llamó para que participara me tomó varias horas decidir que escribir en mi cartulina. Con excepción de ver a la novia, que en mi caso esta en mi casa (y llevo 30 años con ella), cualquiera de los mensajes del resto de los participantes podría servirme perfectamente. Todos ellos los siento como míos y en algún momento he soñado con ellos. Pero luego de mucho pensarlo, me decidí por uno que me pareció el más importante para mí: “Pasar la página y empezar de nuevo”. 

Pero, ¿a que me refiero con ese deseo? La crisis que vivimos en este momento, en Venezuela y en todo el mundo, es la peor que ha ocurrido desde principios del siglo pasado y afecta dramáticamente nuestras vidas. Encerrado en casa durante varias semanas en cuarentena, me atormentaba pensar en lo que perdimos y, sobre todo, en lo que vamos a perder. En el caso de Venezuela, esas pérdidas son aún mayores, pues esta pandemia llegó en un momento cuando el país estaba ya en terapia intensiva y el impacto económico de la crisis viene con esteroides. 

 
Pero estando en una conferencia virtual, a través de la plataforma de Zoom, el comentario de un alumno sobre mi análisis de riesgo país, cambio mi perspectiva sobre el tema. Me dijo: “Los jóvenes llevamos la peor parte de todo esto, porque ustedes (esta es la parte donde me dijo viejo, elegantemente) tienen un camino recorrido, recursos acumulados y experiencia de vida y profesional que les ayuda a enfrentar los retos de esta crisis”.

Mi respuesta automática a su inquietud, fue capaz, sin proponermelo, de calmar la mía: “No estamos enfrentando otra crisis económica, política y social convencional, de las que hemos vivido muchas en estos años, sino una ruptura que cambiará al mundo. Enfrentar estos nuevos retos requiere flexibilidad, adaptación, curiosidad y pasión, eso que más bien parece definir la juventud, pero no en términos de edad, sino de actitud.

 
Lo que ganamos o perdimos antes ya no es lo más relevante, sino lo que viene ahora, los nuevos retos, lo que esta por hacer y lo debemos abordar libres de ataduras con el pasado. No es importante lo que termina, sino lo que está por empezar y yo quiero vivirlo plenamente, sin empañarlos con las perdidas del pasado. Esto es lo natural para ti y tu generación. Pues te cuento que a mi edad, lo que más quiero y me emociona es ser capaz de “Pasar la página y empezar de nuevo” …como si tuviera la tuya.

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