Política petrolera y colapso de Venezuela

En las primeras seis décadas de producción petrolera, (1914-1975) Venezuela logró un gran crecimiento económico y, con sus fallas, un mejoramiento de la calidad de vida de parte de sus habitantes, así como ser polo de atracción de una inmigración positiva. Esta evolución sufrió un desaceleramiento en el período siguiente (1976- 1999) y colapsó de allí en adelante. Hoy ríos humanos huyen del país ¿Cuál es la responsabilidad de la política petrolera en ese auge y caída de esta otrora tierra de Gracia?

1914- 1975: El petróleo hizo su aparición comercial bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez, en un ambiente de escasez de recursos financieros, humanos y de tecnología. El hombre de la Mulera distribuyó concesiones de tierras entre sus amigos para que exploraran y extrajeran el crudo. Estos las vendieron a empresas extranjeras, con grandes ganancias, compartidas con el dictador. Estas empresas hicieron lo que les vino en gana, hasta la Ley de Hidrocarburos de 1943.

Gradualmente nuestros gobiernos aumentaron los impuestos. Dicha Ley estableció que los ingresos del fisco debían ser iguales a las ganancias de las petroleras (50% y 50%), lo cual quedó más claro en 1946, con el Decreto de la Junta presidida por Betancourt. Esta Junta decidió no otorgar más concesiones, lo cual fue un error ya que se detuvieron las exploraciones. El dictador Pérez Jiménez (1952-1958) regresó a la política de concesiones. En 1959, Edgar Sanabria, presidente de la Junta Provisional de gobierno incrementó la participación nacional al 65%.

Con el regreso de Betancourt al poder en 1959, se suspendió nuevamente la política de concesiones. En ese tiempo la información disponible indicaba que nuestras reservas petroleras eran bajas, por lo que la política fue de restricción de la producción, lo cual es entendible, pero fue otro error. En 1960 Venezuela fue factor importante en crear la OPEP, con sus más y sus menos. Las concesiones otorgadas vencían en 1983, por lo que las empresas dejaron de invertir. Esto obligó a aprobar en 1971 la Ley de Reversión y a adelantar la nacionalización en 1975. En ese momento casi toda Venezuela la apoyó. Hoy cabe preguntar si fue un error, ya que a partir de esa fecha Venezuela ha tenido que dedicarle al petróleo recursos financieros, a costa de la educación, salud e infraestructura. Además, era de prever que la política partidista terminaría por inmiscuirse en la nueva empresa. En 1975 la producción de petróleo fue de 2.350.000  barriles por día (b/d) y la participación del Estado en las ganancias llegó a un 98%, según Allan Brewer-Carías.

1976- 2001: Se realizaron cambios positivos en refinación, se reanudó la exploración, se crearon el Intevep y el Cied. Para garantizar mercados, se adquirieron refinerías en el exterior. Por necesidad de recursos para aumentar la producción, se realizó una apertura a empresas extranjeras para ayudar a extraer un petróleo que de otro modo quedaría en el subsuelo. La producción de crudo al final de este período fue de 2.862.000 barriles por día.

2002-2018: Chávez requería apoderarse de Pdvsa para implantar su proyecto político. La política petrolera ha estado orientada a ordeñar a esta empresa para financiar programas sociales no sustentables, dar cargos a militantes del Psuv, beneficiar a rojos corruptos y comprar cómplices. Fueron despedidos casi 23.000 trabajadores calificados. Los Convenios Operativos pasaron a empresas mixtas, así como las Asociaciones Estratégicas de la Faja del Orinoco, con la obligación de Pdvsa de aportar el 60% de los recursos. Se descuidó el mantenimiento, disminuyó la exploración y se privilegió la producción de crudos pesados, en vez de los livianos y medianos. Se encargó a Pdvsa de actividades no relacionadas con los hidrocarburos. Como consecuencia, la empresa tiene una deuda que ronda los 150.000 millones de dólares, la producción de crudo al mes de agosto de este año fue de solo 1.278.000 b/d, y las refinerías están en el suelo.

En reciente estudio (El petróleo será insuficiente. Debates IESA, abril-junio 2018), los investigadores Ramón Key y Claudina Villarroel concluyen que en el período de la Apertura petrolera 1989-1998, la variación anual del Producto Interno Bruto fue de 1,5%. La incidencia de la variable petrolera total fue de 1,1%, correspondiendo 1,6% a la actividad petrolera productiva (inversiones y exportaciones) y -0,5% a la de la petrolera rentística (aporte fiscal y parafiscal). En el período 1999-2008, la variación del PIB al año fue de 3,4%, contribuyendo el petróleo con 2,1%, correspondiendo a la petrolera productiva -0,4% y a la rentística 2, 5 %. Los autores señalan que ese crecimiento atribuible a variables rentísticas fue posible por las inversiones realizadas en petróleo durante la Apertura. “El modelo adoptado era vulnerable a la caída de los precios y se volvió insostenible por falta de inversión y caída del volumen exportado”.

En el período 2009- 2018, la variación del PIB fue de -5,2% anual, correspondiendo a la variable petrolera total -4,1% , de los cuales la productiva fue -0,9% y la rentística -3,3%. Key y Villarroel afirman que “A partir de 2009 se exacerba la presión fiscal y parafiscal en un ambiente de precios menores. Se produce el colapso de la producción por rezago de las inversiones, impago a proveedores y merma de la productividad. El Socialismo Siglo XXI incentivó la demanda de los sectores económicos y sociales por un lado y por el otro debilitó la industria petrolera, que a la larga se traduce en menos ingresos petroleros para atender las necesidades sociales y de la misma industria de los hidrocarburos”.

En resumen, las políticas petrolera erráticas no han servido para desarrollar al país, ni a la industria petrolera y la mala gestión de los rojos obligará, nos guste o no, a privatizar todas las industrias.

Como (había) en botica:

El decomiso del pasaporte a Nelson Bocaranda y el bloqueo a medios digitales son otros atropellos del régimen.

¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

eddiearamirez@hotmail.com