Profetas olímpicos

En los días previos a la inauguración de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, en la ciudad colombiana de Barranquilla, el Presidente del Comité Olímpico Venezolano asumiendo el rol de “Nostradamus” hizo pública sus predicciones sobre los resultados que se iban a obtener en las competencias deportivas:

……Con una delegación de 456 atletas, Venezuela proyecta más de 40 medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, informó hoy el presidente del Comité Olímpico Venezolano (COV), Eduardo Álvarez.

El dirigente deportivo explicó a la prensa que esta cosecha de preseas doradas permitiría a la delegación venezolana conservar el cuarto lugar de la justa, en la que competirán más de cinco mil deportistas, entre el 19 de julio y 3 de agosto….. (Prensa Latina Caracas 12 de julio).

Por otro lado, el Ministro del Deporte, cual “Mago Merlín” anunció que:

….Con una delegación de 456 atletas, Venezuela proyecta conquistar más de 50 medallas de oro en los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, que se realizarán entre el jueves 19 de julio y el viernes 3  de agosto, según indicó el ministro de la Juventud y el Deporte, Pedro Infante Aparicio.. (Correo del Orinoco del Orinoco 17 de julio 2018)

Pero, la realidad fue otra. No logramos el número de medallas de oro pronosticadas por los olímpicos profetas (Prometidas 40-50, logradas 34) Por el contrario, en comparación con los Juegos de Veracruz en el 2014 donde obtuvimos  56 de Oro, vimos reducida nuestra cosecha  doradas en 22 medallas. Además, Colombia nuevamente nos vuelve a superar, al igual que en los Bolivarianos y Suramericanos, ahora por más de cuarenta medallas (79 a 34) !!! Fuimos más que duplicados  en preseas doradas!!!

Quizás los falsos profetas, pretendan escudar su fracaso, alegando que quedamos en el cuarto lugar. También, en este aspecto cabe resaltar, que ese lugar, tampoco representa motivo de alegría o superación atlética, puesto que el mismo representa un gigantesco retroceso frente a los juegos anteriores del 2010 en Mayagüez Puerto Rico donde ocupamos el segundo lugar!!! con 114 medallas de Oro!!!

 En solo ocho años, descendimos vertiginosamente al cuarto lugar, cada vez con menos preseas doradas: 2010 (114), 2014 (56)  y 2018 (34).

Quizás, pudiéramos utilizar el viejo refrán “Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario” para  resumir la desastrosa actuación de nuestras autoridades deportivas en la preparación de la delegación deportiva que nos representa en eventos internacionales:

No logran articular efectivamente planes y programas de alta competencia para los ciclos olímpicos, por el contrario dejan sin recursos a los Planes Operativos Anuales de las federaciones lo que se traduce, al final de cuentas, en una ausencia permanente o “forfeit” en eventos preparatorios o clasificatorios.

No logran desarrollar, programas de asistencia social integral a nuestros atletas. Por el contrario, el retardo en el pago de las becas se establece como una política permanente.

Los entrenadores deportivos carecen de una relación laboral que les garantice una seguridad social necesaria para su desempeño. Por el contrario, pretenden mantener el servicio de los técnicos con “Salarios de Hambre”

No logran cumplir con los requisitos de ley para el manejo del Fondo Nacional del Deporte. Por el contrario, los recursos económicos son manejados con la total discrecionalidad del Ministro del Deporte, sin rendición de cuentas lo que se traduce en una gigantesca corrupción y malversación de los recursos económicos.

No logran establecer en el marco del respeto al principio de autonomía, con el sector deportivo federado. Por el contrario, el asalto a las federaciones es la política implementada por las autoridades gubernamentales con el propósito de colocar en ellas solo a directivos vinculados al régimen.

Por otro lado, la dirigencia deportiva no logra denunciar y enfrentar como grupo a los desmanes del régimen. Por el contrario, en la mayoría de los casos ha asumido una actitud de silencio cómplice.

Todo esto, lleva a pensar que el desastre en materia deportiva solo podrá detenerse y superarse con un cambio de gobierno y mientras se avanza en la búsqueda de ese logro, atletas, entrenadores y dirigentes deben unificar sus luchas por la defensa de sus derechos sociales  y romper definitivamente con el cerco de silencio o compras de conciencias. No hacerlo, condenaría al deporte a seguir sometido al triste e inaceptable argumento “Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario” de los fracasados y falsos  profetas del Comité Olímpico, Ministerio del Deporte o el Instituto Nacional de Deporte.