Promover cambios para que todo siga igual

Adelantar las elecciones presidenciales para el primer cuatrimestre del 2018, unido a las espasmódicas reuniones que se celebran en la República Dominicana entre el oficialismo y la oposición con el objeto de lograr un acuerdo político, me recuerdan un viejo aforismo nacido del libro “El Gatopardo” del italiano Giuseppe Lampedusa: “Algo tendrá que cambiar para que nada cambie”...

Ahora bien, ante la gravísima crisis que golpea con fuerza los rostros de los venezolanos, en mi opinión, la única opción que existe para salir de este intrincado laberinto, lo reiteramos una vez más, es que nos convenzamos de que solo a través de un proyecto de país diseñado con la participación de todos y de acuerdo a la capacidad laboral, técnica e intelectual de cada venezolano, es como se podría comenzar a construir una nación agrícola, pecuaria, minera, petrolera e industrialmente desarrollada.

De entrada, esto pareciera el pasaje del enfrentamiento de don Quijote con unos molinos de vientos que su afiebrada cabeza les hacían parecer como gigantes, no obstante las sensatas advertencias de su escudero Sancho Panza.

Pero amigo lector, si usted analiza y evalúa esta recomendación llegará a la conclusión de que fuera o al margen de ella, no habrá más que ficciones de la fantasía que dan a lo inaccesible una cierta sensación de cercanía, o probabilidades de una nueva revuelta armada de las tantas que se han producido a todo lo largo y ancho del accidentado y escabroso proceso histórico venezolano; en consecuencia, salta la pregunta:

¿Quiénes promoverán este proyecto de país?

En mi modestísima opinión: un liderazgo colectivo; pues, los líderes mesiánicos y los caudillos históricos que han dirigido los destinos de la República, nos han llevado donde nos encontramos: es decir, a un pasito de ser asistido por la caridad internacional, no obstante ser el país con las mayores reservas petroleras del planeta tierra.
Por todo lo antes dicho y para finalizar, es válido rememorar la irrebatible sentencia de Albert Einstein: "La locura está en tratar de obtener resultados diferentes haciendo siempre lo mismo".