Secreto de Estado

Para los que alegremente piden una intervención militar, les recomendamos vean la película Secreto de Estado, actualmente proyectándose en las principales salas del país.

Lo que se narra en ese film es la historia real de Katherine Gun, una funcionaria del servicio secreto de inteligencia británica, equivalente a la CIA, que al estar en conocimiento de un documento de la NSA (National Security Agency) en 2003, cuando Bush hijo, impulsado por sus principales consejeros Chenney y Rumsfeld, estaba concoctando una intervención en Irak y cómo, a diferencia de su padre, en el caso de la invasión a Kuwait, no lograba obtener la aprobación para una intervención militar del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

Hay que recordar que el uso de la fuerza está regido por el capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas y que es de obligatorio cumplimiento para todos los miembros de la organización.

Al no alcanzar, en ese entonces, convencer a los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU que aprobasen la intervención militar, el gobierno norteamericano le planteó al gobierno británico que interviniera los teléfonos de sus miembros, para encontrar elementos que pudiesen servir para presionarlos a que votasen favorablemente.

Esta joven funcionaria, indignada moralmente por esa recomendación, decidió anónimamente hacer público el documento secreto. Eso terminó llevándola a los tribunales como espía revelando secretos de Estado.

Ante la evolución negativa de la opinión pública inglesa por la intervención militar en ese país, y al no encontrar lo que habían dicho para justificarla, es decir, la existencia de armas de destrucción masiva en Irak , la fiscalía británica decidió retirar la acusación contra Katherine Gun, quien salió del juicio libre de culpas.

¿Qué lección nos deja esta película? Que hoy no es tarea fácil organizar una intervención militar al margen del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

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