Sin financiamiento y cambio político no hay salida económica

Los ingresos del gobierno han caído y ha optado por imprimir dinero para financiar los mecanismos de control social potenciando la hiperinflación, lo cual ha incentivado la conflictividad social. La hiperinflación y la conflictividad pueden conducir a  un gobierno de transición que posibilite el levantamiento de las sanciones y tramitar nuevo financiamiento ante la Asamblea Nacional. Sin financiamiento no es posible salir de la crisis económica.   

El Fondo Monetario Internacional (FMI) en su reporte más reciente sobre Venezuela prevé una inflación anualizada de 1.000.000,00% al año. La estimación del FMI para algunos puede parecer descabellada, pero es realista. La banca de inversión Barclays Capital estimaba 200.000%, pero la diferencia de pasar a 1.000.000,00% es un poco más de inflación mensual. Barclays Capital esperaba un 80% de inflación mensual, pero se ha incrementado a 150%, lo que hace factible que se pueda llegar a 1 millón o 2 millones anuales de inflación.

Algunos sectores del país albergan la esperanza de que el gobierno pueda entrar en razón y cambie su política económica a fin de revertir el proceso inflacionario. Esta perspectiva choca con las previsiones de  Barclays Capital. Según esta banca de inversión los ingresos del gobierno han venido disminuyendo. El gobierno había puesto su esperanza en el incremento de los precios del petróleo para recuperar sus ingresos, pero la caída de la producción petrolera ha bloqueado esta posibilidad.  La producción petrolera viene cayendo. Este año se ha contraído 40%, la caída de la producción más que compensa la subida reciente en los precios del petróleo, por lo cual los ingresos han caído. El gobierno tiene la esperanza de que la producción se recupere, pero las previsiones son que continuará cayendo, al igual que los ingresos del gobierno.  En la medida que caiga la producción petrolera y los ingresos, la única salida del gobierno es continuar imprimiendo dinero. La semana pasada, en una sola semana, el Banco Central expandió la base monetaria (dinero circulando en la economía) en un 25%. Para tener una idea de lo desproporcionado de esta cifra, podemos mencionar que  en el caso de Colombia el crecimiento de la base monetaria, durante todo un año, no llega a la mitad.

El gobierno ha apostado al control social, realizando aumentos de salario mínimo y llevando a  cabo transferencias (subsidios como las bolsas CLAP y bonos) que de alguna manera garanticen la fidelidad de la población beneficiaria o los desestimule a protestar. Pero ello se convierte en una bola de nieve pues debe imprimir dinero para hacerlo, lo cual impulsa aun más la inflación. Estos mecanismos pierden efectividad pues no logran compensar los elevados incrementos en el costo de vida que genera la hiperinflación. El salario mínimo en términos reales (capacidad de compra) ha caído prácticamente a cero, apenas alcanza para comprar una lata de atún, si es que se consigue. El deterioro que genera la hiperinflación crea un ambiente que ha llevado a un incremento de la conflictividad social, la  cual es previsible que crezca en los próximos meses.

El gobierno ha intentado llegar a un acuerdo con los empresarios a fin de realizar un control de precios consensuado con estos sectores. Estos acuerdos es poco probable que prosperen y tengan alguna posibilidad de éxito pues la salida a la crisis económica requiere financiamiento para atenuar la escasez de divisas y mejorar el abastecimiento, no solo de alimentos y medicinas, sino de insumos para restaurar el aparato productivo y el sistema de transporte de alimentos y de pasajeros.

El acceso a nuevo financiamiento es improbable que se dé, pues Venezuela está en default. Tiene sanciones que limitan el acceso a nuevo financiamiento. Los países amigos del gobierno como China y Rusia han estado esquivando la posibilidad de concederle más recursos. Sin financiamiento es imposible solucionar la crisis económica de Venezuela. El acceso a financiamiento requiere el levantamiento de las sanciones por la comunidad internacional, para lo cual es indispensable que el gobierno tramite el nuevo financiamiento a través de la Asamblea Nacional, controlada por la oposición. Esto, es muy poco probable que suceda, mientras Maduro esté en el poder. Es probable que la hiperinflación y la conflictividad social que ésta genera, contribuya a algún tipo de transición política que pueda abrir el camino al levantamiento de las sanciones. Sin ello no hay posibilidad de resolver la crisis económica.

Nota: este artículo se basa mayormente en una entrevista al economista Alejandro Arreaza de la banca de inversión Barclays Capital realizada en el programa CNN Dinero, el 24 de julio del presente año. En lo relacionado con la necesidad de un régimen transición política para acceder a financiamiento recoge también planteamientos del economista Alejandro Grisanti de la consultora venezolana Ecoanalitica, hechos en una entrevista reciente en el mismo programa.

Profesor UCV