Sociedad empobrecida impermeable al desaliento

Impermeables al desaiento
Nicolás Maduro , luego de un breve descanso en la ejecución del Plan Destructor del País (PD) , aliviado de los efectos aletargante que producen los condumios reservados para quienes ejercen el Poder como privilegio ilimitado, retorna a su carácter crepuscular y autoritario para amenazar que el País seguirá sufriendo de socialismo. Lo anuncia dirigido al “al mundo “como solía decirlo su máxima deidad fallecida , creando un contraste entre la reducida dimensión intelectual de sus consignas y la pretendida audiencia universal que sólo existe en el delirio de los megalómanos .
El viaje a China lo toma como anuencia (no hay préstamos, ni ayudas financieras) de sus anfitriones para proseguir en sus extraviadas políticas económicas y multiplicar la miseria. Conviene advertir el síndrome de “viaje a La Meca” (visitas a Fidel Castro, al Gobierno Chino y algo de Putin) sufrido por el Presidente fallecido y ahora por Maduro, es una renovación de fe, del cual regresa con mayor extravío, pero con la aquiescencia  para convertir en una página gloriosa la etapa más oscura de Venezuela.
Obnubilado por  modales ceremoniosos milenarios  , olvida que negocia con los más eficientes comerciantes de la historia, quienes tratan estos asuntos con practicas  imperiales, respaldados por el poder del capitalismo salvaje interno ,soportado en  la unión de nuevas tecnología productivas con mano de obra abundante y sin derechos,  que utilizan en sus contratos con otros países  firmados , bajo la mirada atenta de Mao Zedong (Tse Tung) , cuyas fotografías( no su pensamiento) solo se conservan discretamente en las oficinas donde se atienden a los pocos Maduros que aún  quedan en el mundo . No hay auditorio, los chinos están en la cola frente a APPLE, entusiasmados por el nuevo modelo i phone que ese mismo día sale a la venta.
Sabe la nomenclatura gobernante el efecto devastador y la desmovilización política organizada ,que genera la pobreza extrema  en las personas angustiados por la incertidumbre cotidiana para conseguir r bienes esenciales, pero no desconoce que en toda sociedad asediada , donde la existencia adquiere visos estoicos , se pueden producir reacciones indetenibles frente a los fracasados experimentos ,tanto de socialistas autoritarios como fascista por construir sociedades supuestamente justicieras, donde reina el hombre nuevo, que se trasforman en maleficencia social , cuyos dirigentes al perder apoyo popular y no alcanzar el ideal , según el cual los individuos prescinden de su autonomía individual y colectiva para actuar como el régimen exige , apelan al adoctrinamiento , al control de la educación ,de los medios de comunicación. Si ello no es suficiente tienen a sus disposición la imposición encubierta o directa.
El socialismo autoritario como deber, como orden social obligatorio es la sustitución de la política por la represión. Pero en los genes sociológicos de las personas no hay abandono perpetuo de la propensión a la autonomía colectiva para asociarse y luchar pos sus derechos y la libertad. Tampoco existe aceptación pasiva de la pobreza impuesta. Por mucho que pueda estar menguadas las vanguardias políticas, los seres humanos mediantes múltiples manifestaciones demuestran su irreductible afán por la libertad y la prosperidad, que estos derechos no son rémora del capitalismo. Son el resultado de luchas épicas durante siglos para alcanzar la civilidad, venciendo muros que parecían  infranqueables y represiones que tampoco eran invencibles.
Los demócratas venezolanos, como en todas partes del mundo rechazan la conseja del advenimiento de un hombre, cuyo arribo está signado por un proceso  de  cárceles, exilios y ajusticiamientos. Para que al final ocurra lo demostrado: cuando la redención pareciera haber llegado, el hombre nuevo, emerge encarcelado, o parte de una diáspora o en largas colas en procura de medicamentos, comida con su dignidad maltratada, los menos “afortunados” están en el delito o las drogas, víctima de hombres viejos armadas con viejas ideas. Ese ha sido el historial innoble del socialismo autoritario junto a sus derrotas correspondientes.
Amalio Belmonte