Trump y las Elecciones de Medio Término

A pesar de que una gran parte de las personas piensan que ubicar a Trump en el espectro político es fácil no estoy de acuerdo. No es un simple populista de derechas. Trump NO es liberal, ni el sentido que se le da a la palabra en Estados Unidos, ni en el sentido clásico que le dio Adam Smith, NO es un defensor del capitalismo liberal, le gusta jugar con ventaja. Trump es un mercantilista al estilo Colbert, quien proponía “una fuerte intervención del Estado en la economía, coincidente con el desarrollo del absolutismo monárquico.”, en este caso, una fuerte intervención del Estado con desarrollo del poder presidencialista. Es un proteccionista. Además, grosero, dado a gobernar por arrebatos y acostumbrado a que otros asuman la responsabilidad de sus actos. (Si les recuerda a alguien cercano NO es casualidad…).

Su estilo agresivo logró importantes concesiones de México y Canadá en la negociación de un nuevo Tratado de Libre Comercio. Su fuerte apoyo a las políticas de Israel le ganó el apoyo del lobby judío en los Estados Unidos. Sus enormes ventas de armas a Arabia Saudí le granjearon fuerte apoyo del poderoso complejo militar-industrial, y explican su estrecha alianza con el gobierno saudí, su tibia reacción ante el asesinato del periodista Jamal Khashoggi y la fuerte ofensiva contra Irán, sempiterno enemigo de Arabia Saudí y de Israel.

Su política anti inmigración se ve reforzada con la aparición de la caravana de migrantes hondureños, salvadores y guatemaltecos, que aspiran ser recibidos de grado o fuerza en los Estados Unidos. Esto fortalece los lazos emocionales del presidente con sus electores, relacionados el racismo, el miedo a los inmigrantes y cierto deseo de aislacionismo siempre presente en la psiquis norteamericana, no es casual que el slogan “América First” provenga  de 1939, con el Comité formado para impedir la participación de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

En el plano económico la reforma fiscal promulgada en diciembre pasado prevé la repatriación de capitales que podría ascender a 2,6 billones de dólares, lo que representaría un poderoso impulso a la inversión en la economía local; el paro baja al 3,9% y los salarios suben un 2,7%; no son malas cifras. No es fácil determinar cuánto de este progreso económico se debe a medidas tomadas por Obama y cuánto se debe a Trump, pero este último lo aprovechará.

No todo es bueno: la política migratoria tiene apoyos pero también grandes enemigos; los anunciados recortes en beneficios sociales, la colocación de conservadores en la Corte Suprema, la anunciada eliminación del programa de salud pública extendida. La desregulación medio ambiental también presenta un lado oscuro al progreso económico, la fuerte sospecha de la trama rusa en su elección sigue causando problemas.

La irracional Guerra de Aranceles con China, coherente con su pensamiento mercantilista, pero contraproducente para la economía mundial, creando un riesgo de una nueva crisis generalizada; resulta irónico ver al presidente de los Estados Unidos defendiendo el proteccionismo y al presidente de la República Popular China defendiendo el libre comercio capitalista.

Ante todo esto el ex presidente Barak Obama salió de su retiro para liderar la ofensiva demócrata destinada a recuperar el control de la Cámara de Diputados y si es posible el Senado.

Yo, en lo personal, lo veo poco probable. Trump ha cumplido con SUS electores, ha mejorado la economía, y el tradicional individualismo norteamericano le inquieta poco el medio ambiente, la economía mundial, los derechos humanos en el Medio Oriente, solo le interesa “América First”; por esos motivos pienso que Trump va a salir fortalecido de esta elección de medio término. Quizás me equivoque, esta noche lo sabremos.

martes 06 de noviembre de 2018

Plinio Press <plinio_press@hotmail.com