Venezuela: “La Destrucción Creativa”

"Destrucción Creativa” llamó Joseph Schumpeter al proceso mediante el cual un viejo orden se destruye por sus contradicciones para dar paso a un orden nuevo. Este proceso ya ocurrió al régimen de Punto Fijo y está ocurriendo al chavista por las mismas razones: estatismo, centralismo, partidismo, rentismo, clientelismo, corrupción y pobreza: Autoritarismo Rentista.

La buena noticia es que ésta destrucción es una oportunidad para construir el modelo de Democracia Productiva, habiendo sido los gobiernos más cercanos a este ideal los de Isaías Medina Angarita, CAP II y Ramón Velázquez.

El Autoritarismo concentrador de poder se refuerza con el Rentismo en la medida que las riquezas se generen en pocas fuentes y con un rendimiento muy superior al de los demás negocios, como los del petróleo, oro, etc., y monopolios otorgados por el Estado o no regulados. Quien detente el poder político tenderá a concentrar más poder si mantiene las fuentes de alta renta bajo su propiedad o control y repartiendo la riqueza en pocas manos porque, si la repartiera ampliamente, estaría repartiendo poder político.

La Democracia Pluralista se asocia a la inversión Productiva. Necesita surgir y mantenerse con base en fuerzas plurales y, para ello es necesario que los partidos políticos lleguen y se mantengan en el poder aliados con empresarios y trabajadores, alianza que luego tienda a incluir otros sectores. Para que tal pluralismo sea efectivo, se necesita que las fuentes de riqueza sean diversificadas para que los ingresos fiscales y de divisas provengan de múltiples actores económicos exitosos. ¡Nunca de una sola fuente propiedad del Estado!

Pero los demócratas pluralistas todavía no podemos hacer fiesta. Cualquier cambio no basta. Primero, no puede consistir en “quítate tú pa’ pone’me yo” sino que hay que cambiar las políticas que hacen daño. Segundo, el cambio que se perfila hasta ahora no sería fruto de una fuerza pluralista partidos-empresas-trabajadores sino que estaría en manos de un grupo de partidos que no ha promovido una alianza con otros sectores, ni siquiera entre todos ellos. Nadie que llegue solo al poder lo reparte. Tercero, claro que cualquier cosa es mejor que esta pesadilla; pero, ¿cuanto tiempo duraría un gobierno medio partidocrático, medio rentista y mediocre? No lo suficiente. Cuarto, las propuestas para responder a la crisis son dos: la del Plan de la Patria, oficialista, y la del Plan País, opositor. Falta un Tercer Plan que nos libere de los frenos de la partidocracia: Necesitamos descentralización a fondo; liberar precios; pagar la deuda de empresas del Estado mediante conversión de deuda en capital y no pidiendo prestado; dolarizar la economía (o constituir una cesta de monedas duras) para quitarle la potestad a cualquier gobernante de turno de crear liquidez inflacionaria y de sobrevaluar el bolívar para frenar el agro, la industria y el turismo, evitando así que el empresariado y los trabajadores se enriquezcan y cojan demasiado vuelo político propio; adecuar la educación secundaria a las fuentes de empleo y reinstalar las Escuelas Técnicas, Enseñanza y Acreditación de Oficios, en vez de seguir pastoreando nubes con un bachillerato inútil para el pobre.

Para impulsar un Tercer Plan que nos suelte la rienda y nos haga más productivos, necesitamos que empresarios y trabajadores tengamos más conciencia de los intereses comunes y que le pierdan el miedo a los políticos y militares que nos han desgobernado. Sí tenemos que apoyar a los partidos, pero a cambio de que cumplan proyectos que nos representen y se puedan salvar de su autodestrucción.

@joseagilyepes