Votar o abstenerse: un falso dilema

..... las dos opciones pueden ser un gran barranco para todo el país, o por el contrario, podría y debería ser transformado en parte del camino para salir del estalinismo gobernante. 

En la oposición hay una pública, y en ocasiones, ruda discusión sobre la forma de participar en las próximas elecciones presidenciales. Unos, desde una trinchera, plantean ir a troche y moche a elecciones, mientras que otros, en otra fosa, plantean lo contrario: abstenerse. Esto es un craso error, porque las dos opciones pueden ser un gran barranco para todo el país, o por el contrario, podría y debería ser transformado en parte del camino para salir del estalinismo gobernante. Veamos algunos posibles escenarios.

En el primer caso, que es seguir tal como estamos hoy, con unos actores políticos que votan en las condiciones electorales actuales, mientras que otros no lo hacen y continúan cuestionando a los que “cohabitan con el régimen”, estaríamos ante el peor escenario, porque esa dicotomía le da el triunfo al régimen, mientras que ambos bandos salen con tremenda derrota, aunque ambos culpándose como en el pasado reciente. Es menester señalar que la razón por la cual hoy el pueblo opositor anda confundido, frustrado y desmovilizado se debe a esa división y descalificación mutua. 

En un segundo escenario en el que todas las fuerzas acuerden participar en el sufragio, incluyendo a los que hoy lo niegan, un supuesto que parece negado, existiría la posibilidad de ganarle al gobierno actual por el alto rechazo que tiene en la población, el 80 % según dicen las encuestas. Pero también existe la posibilidad de que el régimen haga trampa, por no querer entregar el poder y por ser claramente antidemocrático. Para este escamoteo contaría con la participación activa de la oficina electoral del régimen. Qué duda cabe.

En una tercera eventualidad, en la que toda la oposición decida no acudir al evento comicial presidencial, incluyendo a los que hoy llaman a votar de todas / todas, el ente electoral también tendría aquiescencia perruna y participaría camuflando la baja participación electoral del pueblo venezolano, y veríamos muchos centros nucleados en un solo espacio geográfico aglomerando a la gente. Podemos imaginar fácilmente a la red de medios públicos y a Telesur en los centros electorales concentrados, pero ni de broma pasarían por los desolados, la mayoría. Ya en las elecciones fraudulentas de la asamblea nacional constituyente nos dieron claras muestras de lo que son capaces, donde la participación fue muy baja, pero el “escenario del crimen” fue modificado.

Hay una cuarta opción, votando o absteniéndose, pero en la que el evento electoral adquiere una importancia estratégica para desnudar al régimen, repito con participación o no, para lo cual hay que desarrollar una febril actividad antes, durante y después del día de elecciones. Previamente exigiendo condiciones electorales constantemente, demostrar el uso de bienes públicos, el desequilibrio durante la campaña, la parcialización del ente electoral y anunciando la ilegitimidad del mandón escogido. Durante la votación demostrar la cuantía de la asistencia al evento electoral, sacar a la luz los abusos de los uniformados, los colectivos y de los funcionarios electorales, y si se participa tener las pruebas del triunfo en la mano, es decir las actas de votación. Inmediatamente después del evento electoral, demostrar el fraude, denunciando de manera conjunta y masiva el desconocimiento de la voluntad del pueblo. No como ocurrió con Andrés Velázquez que estaba como ánima sola reclamando la gobernación que fue robada.

Este último escenario, votando o no, requiere la construcción de una Unidad Superior, es decir, el consenso entre los actores políticos, incluyendo al chavismo disidente, y a la sociedad civil organizada, con grandeza y sin mezquindades, de lo que no estoy seguro. Requiere la movilización y la protesta pacífica del pueblo alrededor de los hechos político/electorales, pero sobre todo sobre lo social, vinculándose con el sufrimiento del pueblo; un “Pacto de Gobernabilidad” que sea el sendero por el cual transitará el nuevo gobierno democrático y que implica el relanzamiento del país, las oportunidades para el progreso de todos y el encuentro entre los venezolanos; un líder único y unitario, que motive y genere esperanzas en este pueblo tan golpeado; y los requisitos de toda campaña, se vote o no: estrategia, discurso y acciones unitarias.

Es posible derrotar al socialismo estalinista gobernante