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La aberración jurídica del despotismo a través del TSJ

El dictamen de la Sala Constitucional de hoy, 11 de enero, declarando nulas todas las decisiones de la Asamblea Nacional que sean tomadas con la participación de los tres diputados de Amazonas, no representa un conflicto de poderes dentro del contexto institucional que nos da la Constitución, sino el desconocimiento abierto y deliberado de la voluntad popular. Es un acto de despotismo contra la democracia para proteger a quienes quieren continuar impunemente y sin trabas con sus acciones depredadoras de la riqueza social. Su punto de (des)honor es evitar, como sea, que las fuerzas democráticas tengan la mayoría calificada de las 2/3 partes en la Asamblea Nacional.

Ganamos ¿Y ahora qué?

Ganamos por amplio margen las parlamentarias y debemos agradecer a quienes hicieron que este triunfo fuese posible: la MUD y los votantes. El desenlace final no es fácil de prever. Por lo pronto lo fundamental es consolidar el triunfo e identificar el siguiente objetivo. Recordemos que es más fácil llegar  que  mantenerse. Para esto último es necesario determinar si todos los 7.726.066 votos obtenidos son de ciudadanos convencidos por  la MUD o bien cierto porcentaje son todavía simpatizantes del difunto, pero descontentos circunstanciales por la escasez, alto costo de la vida e inseguridad.

Ganamos ¿Y ahora qué?

Ganamos por amplio margen las parlamentarias y debemos agradecer a quienes hicieron que este triunfo fuese posible: la MUD y los votantes. El desenlace final no es fácil de prever. Por lo pronto lo fundamental es consolidar el triunfo e identificar el siguiente objetivo. Recordemos que es más fácil llegar  que  mantenerse. Para esto último es necesario determinar si todos los 7.726.066 votos obtenidos son de ciudadanos convencidos por  la MUD o bien cierto porcentaje son todavía simpatizantes del difunto, pero descontentos circunstanciales por la escasez, alto costo de la vida e inseguridad.

¡Dentro de la Constitución, todo!

Alberto Arteaga Sánchez

Una y otra vez, como un estribillo, los voceros del oficialismo alegan que “todo se puede dentro de la Constitución y nada fuera de ella”.

Sin duda, esto es verdad, siendo así que la Carta Magna –como se la llama- recoge los principios y normas fundamentales que rigen la República y todos debemos someternos a sus preceptos, comenzando, por supuesto, por quienes ejercen funciones públicas y han jurado cumplirla.

¡Dentro de la Constitución, todo!

Una y otra vez, como un estribillo, los voceros del oficialismo alegan que “todo se puede dentro de la Constitución y nada fuera de ella”.

Sin duda, esto es verdad, siendo así que la Carta Magna –como se la llama- recoge los principios y normas fundamentales que rigen la República y todos debemos someternos a sus preceptos, comenzando, por supuesto, por quienes ejercen funciones públicas y han jurado cumplirla.

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