Ruidos y señales militaristas de un desesperado

“Instalaremos una Junta Cívico Militar para gobernar con la Asamblea Popular”, “Como sea ganaremos”, “Estoy militarmente preparado para asumir los resultados electorales”, “Me lanzaría a las calles para defender la revolución”; han sido todas las expresiones primitivas e irresponsables, con enorme carga de antipolítica, de Nicolás Maduro cercado por su fracaso e ineptitud en el ejercicio del gobierno. Nicolás Maduro abre de manera brutalmente peligrosa un contenido antipolítico para que la mayoría de los venezolanos entendamos su ruido militarista y su señal de golpismo el próximo Post-6D. Insinúa abiertamente la figura de una intervención como expresión final de una victoria electoral, de quienes ya se sienten derrotados por el voto ético capaz de producir un cambio político categórico el próximo 2016.

El régimen ya derrotado como consecuencia de su carencia de ética, tomado por la corrupción que se hace exponencial a nivel de la droga, se muestra como un régimen militarista en el cual se quiere imponer la lógica vertical y por mandato para afectar la realidad electoral que  permanentemente nos muestra una Tiranía cruel de la cual es responsable Nicolás Maduro. Nicolás Maduro se abraza y promueve el militarismo depredador, degenerado y anti-republicano con el cual pretende atemorizar  a quienes como venezolanos tienen la disposición de construir un cambio por la vía de elección por selección del próximo 6D, no obstante las amenazas de un funcionario irresponsable.

Ese militarismo mostrado por Nicolás Maduro enviando señales de golpismo militar, es decir, mostrando la posibilidad real y objetiva de emplear las bocas de fuego, los hombres armados, el instrumental de guerra y las capacidades logísticas de la organización armada en beneficio de un planteamiento electoral que desde ya parece adverso. Se confunde Nicolás Maduro con el gorilismo expresado por el madurismo militarista, que no es más que el concierto de la Cúpula Militar Claudicante dispuesta a apuntalar un gobierno fracasado hasta después del hecho electoral de espaldas a los resultados ciertos que pudiesen arrojar el próximo 6 de diciembre la voluntad popular venezolana.

Nicolás Maduro y su gorilismo militarista tienen que detenerse en estas fintas, que ya descubre la opinión pública y que resultan intolerables e insoportables por cuanto violentan todo el contenido de la Ley Orgánica de Procesos Electorales. Ley que consagra el derecho al voto de todo ciudadano de manera libre y autónoma sin intervención de terceros, y mucho menos de los hombres que tienen como responsabilidad el uso de las bocas de fuego para la defensa del Estado. El gorilismo militarista debe tener claro que como hombres del cuerpo armado vienen de la sociedad y regresan a ella, con lo cual tendrán que tener claro su responsabilidad histórica el próximo 6D.

Nicolás Maduro, con su ruido militarista y señales de golpismo más o menos enmascaradas, podría estar pensando en que su punto final de la victoria se alcanzaría con la violación a los resultados ciertos del próximo 6D. Todo ello con el apoyo y como consecuencia de la irresponsable e inmoral conducta de quienes como hombres armados, a partir del año 2002, han aceptado por ineptos y cobardes el momento político militar revolucionario. Esa aceptación ha llegado a tal extremo de que esos hombres armados no se diferencian en nada del régimen político actual y su responsabilidad como estamento militar del Estado venezolano. Pero habrá tiempo después del 6D para que quienes hoy de uniforme se sienten gobierno le tengan que responder a la Historia y a la sociedad por su regresión profesional al ser instrumento de un régimen anacrónico y primitivo: el chavismo comunista.

Nicolás Maduro junto a su ruido militarista con señal de golpismo constituye la expresión brutal de quienes gobiernan a las espalda de la ética, pero sí cercanos a la cooptación, al populismo y al mal gobierno. Mal gobierno por cuanto Nicolás Maduro y su Cúpula Militar Claudicante privilegian lo personal, lo grupal y lo ideológicamente cercano al Imperio de la Ley. Mal gobierno por cuanto, sobrepasado por las circunstancias y las realidades económicas, políticas y sociales, debió responsablemente renunciar para facilitar que la sociedad venezolana, por las vías que le son propias y legítimas: la Constitución vigente, resolviese su grave conflicto político que nos coloca frente al imperio posible de un militarismo obcecado y/o de una explosión social.

Nicolás Maduro y su maniobra de ruido, señales y punto final de la victoria después del 6D debe saber que la sociedad venezolana, más de lo que él se imagina, es contraria a su proyecto heredado y distante de lo que la mayoría de los venezolanos entiende por democracia. En consecuencia, sus fintas, provocaciones y expresiones cercanas al militarismo lo que han logrado es encender una clara alarma en el cuerpo societal y una disposición cierta y vigorosa a la defensa del voto del próximo 6D.

Próximo 6D en el cual la única maniobra que existe es la de contabilizar lo votos para obtener un resultado que no podrá ser re-elaborado por procedimientos non santos y anunciado entre gallos y media noche. Próximo 6D en el cual no se podrá crear sorpresas a una sociedad que desde ya, y por razones de derecho de participación contendiente, comprende que sólo deberán ser vistas como ciertas su decisión para producir un cambio político categórico.

Cambio político categórico que el gobierno actual, que  los elementos armados y que cualquier otra institución cercana al Poder Ejecutivo deberá respetar, tal como lo imponga la voluntad democrática. Cambio político categórico que deviene de un voto ético pensado y razonado por hombres y mujeres que han sido reprimidos, violentados, hambreados y maltratados por un régimen que ha creado variaciones sociales perversas en la Venezuela del siglo XXI. Un régimen que no tiene más espacios y que desde ya tiene que comprender como hecho cierto que la Nueva Asamblea Nacional del próximo 6D será el gran instrumento para la posible re-democratización de Venezuela en el siglo XXI, no obstante, las maniobras y fintas grotescas y antipolíticas de un Nicolás Maduro fracasado.

Director CEPPRO

Caracas, 17/11/2015