Académicos pueden cambiar el mundo (si dejan de hablar sólo a sus compañeros)

La investigación y el pensamiento creativo pueden cambiar el mundo. Esto significa que los académicos tienen enorme poder. Pero como han advertido Asit Biswas y Julian Kirchherr, la inmensa mayoría de ellos no está interesada en fomentar debates con el público no académico.

Por el contrario, su trabajo es en gran parte publicado en revistas académicas que son leídas casi exclusivamente por sus pares. Biswas y Kirchherr estiman que un artículo publicado en una revista especializada es leído en promedio por no más de diez personas.

Anualmente se publican hasta 1,5 millones artículos. Sin embargo, muchos se pasan por alto, incluso dentro de las comunidades científicas; 82 % de artículos publicados en revistas humanísticas no se citan ni siquiera una vez.

Esto sugiere que mucho del gran pensamiento y muchas contribuciones capaces potencialmente de alterar ideas en el mundo, no están recibiendo atención pública. ¿Por qué, entonces, los académicos no hacen más para compartir su trabajo con un auditorio más amplio?

La respuesta parece ser triple: una idea estrecha de lo que los académicos deben o no deben hacer; la falta de incentivos por parte de las universidades o de los gobiernos; y la falta de formación en el arte de explicar conceptos complejos a audiencias no especializadas.

La “misión intelectual”

Algunos académicos insisten en que no es su trabajo escribir para el público en general. Sugieren que ello significaría que estar "abandonando su misión como intelectuales". No quieren sentirse como que están “dejando de lado” argumentos y pensamientos complejos.

El argumento en contrario es que los académicos no pueden funcionar aislados de los problemas del mundo real. Pueden producir importantes ideas e innovaciones que podrían ayudar a las personas a comprender y tal vez incluso inducirlas a involucrarse en asuntos como el cambio climático, conflictos, inseguridad alimentaria y enfermedades.

No hay incentivos

Las universidades tampoco hacen mucho para alentar a los académicos a dar un paso más allá de las aulas y laboratorios. Existen a nivel mundial muy pocas instituciones que ofrecen incentivos a sus académicos para escribir en los medios populares, aparecer en TV o radio, o  a compartir sus resultados de investigación y opiniones con el público a través de estas plataformas.

En Sudáfrica, donde yo investigo y enseño, los incentivos están limitados a métodos más "formales" de publicación. Las instituciones y el Departamento de Educación Superior y Capacitación ofrecen recompensas para la publicación de libros, capítulos de libros, monografías o artículos en revistas acreditadas y arbitradas.

El Departamento paga a las universidades más de US$ 1.500 por unidad de publicación – por ejemplo, un artículo. Estos fondos se dan a las universidades, que entonces utilizan sus propios programas de desembolso de subsidio para dividir los fondos entre la institución, la Facultad en la que trabaja el autor y el autor. En algunos casos, los académicos reciben más por artículos publicados en revistas internacionales que en revistas locales.

Catriona Macleod de la Universidad Rhodes de Sudáfrica ha argumentado que estos incentivos son un ejemplo de "mercantilización de la investigación" y que es "malo para la academia".

El sistema de incentivos es un instrumento encubierto que sirve a los fines de aumentar el ingreso de la Universidad, en lugar de apoyar becas y producción de conocimiento en África del Sur.

No hay nada en la política del Departamento que inste a compartir las investigaciones más allá de espacios académicos. No hay ninguna sugerencia de que la divulgación o participación sea valorada. Y esta situación no es exclusiva de Sudáfrica: la cultura de "publicar o perecer" es una realidad en las universidades de todo el mundo.

Los académicos no tienen otra opción sino acomodarse al sistema. Sus carreras y promociones dependen casi enteramente de su record de publicaciones en revistas reconocidas, así que ¿por qué considerar involucrarse con el público en general?

Aprender a escribir

Hay un tercer factor que restringe a los académicos de escribir para un público más amplio; aunque quisieran, no pueden  por no saber dónde empezar y cómo hacerlo.

Escribir un artículo para una revista académica es un proceso muy diferente a escribir uno para medios fuera de la academia. Naomi Wolf y Sacha Kopp, en un artículo que examina el tema, escribieron “la escritura académica se basa en el rigor académico, la revisión completa de la bibliografía y el pensamiento original. Para la transmisión de nuestras ideas, habitualmente carecemos de los términos que nos permitirían comunicarnos con público no especializado.

Las universidades tienen un papel que desempeñar en la corrección de esto, ofreciendo talleres y cursos a sus académicos y estudiantes. Esto puede ayudar a desarrollar habilidades de escritura creativa, sin ser de ficción.

Tiempo para un cambio

Los académicos necesitan empezar a jugar un papel más prominente en la sociedad, en lugar de  ser meros observadores escribiendo sobre el mundo desde torres de marfil y publicando sus hallazgos en revistas poco accesibles, ocultas detrás de costosos muros digitales.

Las políticas de gobierno y la Universidad necesitan ser más claras e indicativas en cuanto a lo que esperan de sus académicos. Publicar en revista arbitradas de prestigio, es y seguirá siendo, muy importante. Pero deben agregarse incentivos para alentar a los académicos para compartir su investigación con el público en general.

Este tipo de trabajo debería contar a la hora de los ascensos y generar beneficios para las universidades y los académicos.

Innovación e investigación académica de calidad son cruciales. Sin embargo, es igualmente importante, sacar las ideas al mundo más allá de la academia. Esto podría tener un impacto real en la vida de la gente.

Manager, Internationalisation at Home and Research, Nelson Mandela Metropolitan University

08 de marzo de 2016

Traducción libre; para mayor precisión se recomienda revisar el artículo original en el vínculo:

http://theconversation.com/academics-can-change-the-world-if-they-stop-talking-only-to-their-peers-55713