¿Vivimos en un país en guerra? la angustia, el pánico y la depresión nos lo señalan

Vivir en Venezuela se ha convertido en una lucha constante. La profunda crisis económica, política y social que vive el país, ha desencadenado una gran cantidad de problemáticas que han afectado a la población sobre todo en los últimos 10 años, cuando la profundización de un notable deterioro es evidente. Si observamos los índices financieros y las cifras que arrojan toda la problemática del espectro social, nos damos cuenta que Venezuela vive sin duda una crisis humanitaria sin precedentes y que es obvio que vive uno de los momentos más oscuros de su historia.

Según el Observatorio Venezolano de Violencia OVV, conjuntamente con estudios realizados por las universidades nacionales, se muestra que “(…) cuatro de cada cinco hogares venezolanos (82%) están en situación de pobreza y que más de la mitad de las familias (52%) se encuentran en pobreza extrema; es decir, que no logran cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Cáritas de Venezuela ha reportado que en 2018 se ha incrementado en un 14,5% el número de niños con desnutrición aguda, y muchos de ellos han fallecidos por el hambre”.

Este panorama nada alentador, es más  sombrío al observar las cifras que nos dan otras organizaciones reconocidas en lo que se refiere a la situación del país. La misma OVV nos indica que unos 15.890 jóvenes con edades entre los 12 y 29 años fueron víctimas de la violencia delincuencial y policial en 2017, mientras que la Organización de las Naciones Unidas, ONU, nos dice que producto de la crisis humanitaria unas 5.000 personas salen a diario de Venezuela por las fronteras, bien sea caminando o por viaje terrestre.

El desabastecimiento de medicinas es de un 85% según nos señala FEFARVEN, mientras que El Fondo Monetario Internacional arroja una hiperinflación que cerrará el año 2018 en 1.000.000 %, en Venezuela. El economista Asdrúbal Oliveros prevé que esa cifra se queda corta porque para él, ésta oscilará “entre 3.000.000 %. y 4.000.000 %  a finales de año y comienzos de 2019.

Todo este escenario descrito sobre la situación venezolana ha provocado según importantes analistas, terapeutas, psicólogos y psiquiatras, en una especie de país que aunque no vive un bombardeo de misiles y el enfrentamiento constante de sus soldados como lo puede ser Siria en estos momentos; sí presenta una situación muy similar a la de los países que se encuentran en situación de guerra, lo que ha desencadenado que muchos venezolanos vivan bajo la angustia, la depresión, el terror y el pánico al no poder solventar la cantidad de problemas que se suscitan a diario en una situación de crisis como la que vivimos.

¿Qué dicen los expertos?

Dr. José Enrique Zamora/médico psiquiatra Clínicas Caracas

En entrevista para Analítica.com con el Dr. José Enrique Zamora, médico psiquiatra y psicoterapeuta en Clínicas Caracas, pudimos conocer con detalles que ciertamente, en Venezuela, el discurso político, social y económico que se introduce es un discurso bélico. “(…) Desde hace 20 años aproximadamente, o 18 años, quienes toman el poder son militares. El lenguaje que ellos han transmitido durante todos estos años, incluso ahora que hay un civil en el poder, también habla en un lenguaje militar. Ellos hablan de guerras, de batallas, de escaramuzas, de que en la población deben formarse soldados, reservistas, esa cantidad de cosas”.

Para el Dr. Zamora, la situación de un país que vive bajo las analogías de una guerra, ha aumentado los índices de angustia, pánico y depresión e “incompetencia para manejar la situación actual” en relación al área política, económica y social, debido a la gran incertidumbre que todo esto ha generado en los venezolanos “(…)Uno observa que las personas no tienen la capacidad para manejarse en estos problemas.”

La población no está consciente de que existe una guerra pero sí actúa como si lo hubiera por los efectos de toda esta situación. La carestía de alimentos y medicinas, la crisis humanitaria, todo esos efectos no se ven en países prósperos, sino en países en guerra. 

Para el médico psiquiatra, “el modelo de guerra” explica bastante la circunstancia actual, sobre todo en lo que se refiere a la situación económica y la llamada “Guerra económica” de la que habla el gobierno venezolano. “Si estamos en una guerra en lo económico, vamos a aplastar al enemigo en todas las áreas, es como una conquista, una invasión que se le está haciendo al pueblo para aplastarlo. Cuando uno conquista un pueblo es para imponer la ideología que tiene. Y esta gente que está en el poder ha tratado de imponer una ideología durante casi 20 años de izquierda comunista muy claramente, pero utilizando mil artilugios para ocultarlo”.

En Venezuela, aunque no vemos estallar las bombas y los misiles en calles y avenidas, sí sentimos las bombas más mortíferas de todas, “Hiperinflación”, “Paquetazo económico”, “Anulación de acuerdos de contratación colectiva”, “Desabastecimiento de medicinas y alimentos” y otras más aniquiladoras.

Las bombas de tipo económico matan a corto plazo casi siempre cuando hacen por ejemplo los aumentos salariales. Cada aumento salarial liquida gran parte de nuestra economía y hace que disminuya la producción en lo que se está produciendo”. Se ejecuta bajo un doble discurso “(…) bajo la seducción de que es un aumento salarial, pero a muy corto plazo eso es dañino para la población. Luego lanzan otra bomba mayor que significa otra mortandad”, nos explica el Dr. Zamora y nos comenta: “¿Cuánta ha sido la mortandad de personas durante casi 20 años en este país? ¿Por qué la gente huye?…no porque el país esté en paz”.

Sin embargo, aunque la situación es difícil de sostener y muestra evidencias de un “Estado en guerra”, el Dr. Zamora asegura que muchos de los pacientes no logran vislumbrar la raíz del problema, por lo que acuden a su consulta para poder ser guiados por el terapeuta “(…) lo que uno observa en la clínica la tendencia de nuestra sociedad venezolana es el no enfrentar, el pretender no tener conflictos y más que todo, negar lo que pasa a nuestro alrededor, no toman esto como una guerra”.

¿Cómo enfrentamos esta situación?

Para muchos especialistas, el pánico, la angustia y la depresión son signos de que existe un problema latente que no se ha logrado solventar, por lo que antes que aplicar cualquier terapia, lo importante es primero comenzar por reconocer el problema y admitir la sensación de angustia como algo natural e inherente al ser humano . “La angustia es natural al ser humano, lo que pasa es que tiene un efecto desagradable, porque queremos sacarnos la angustia de adentro y eso es imposible. Como seres humanos sentimos angustia, rabia, alegría. Hay que aceptar la angustia porque vivimos en una situación crítica”, nos señala el Dr. José Enrique Zamora.

Para el Dr. Zamora, luego de reconocer el problema “debemos entender que estamos en guerra, sólo de esta forma podemos organizarnos frente a ella”. Zamora nos explica “(…)si uno estudia los fenómenos de la guerra por ejemplo cuando Inglaterra fue atacada por los nazis, observamos cómo la gente aprendió a manejarse eficientemente dentro de este tipo de situación. Aquí procuran engañarnos y decirnos que no estamos en esta situación. Pero teniendo claro y tomando el modelo de guerra, debemos organizarnos frente a ella para salir de la incertidumbre.”

Nosotros no tenemos que acostumbrarnos a nada, tenemos que luchar, si bien es cierto que no podemos luchar con armas y establecer una guerra real, podemos luchar para no acostumbrarnos a esta situación.

Zamora recomienda a los venezolanos, implementar recursos para mantenernos dentro de esta realidad. “Podemos huir como hace mucha gente, que huyen masivamente como en todo país en guerra, que se producen los éxodos, pero lo mejor es no dejarte afectar por la situación dentro de lo posible. No es no tener miedo, porque esto da miedo”.

Cuando le preguntamos al Dr. Zamora, si utiliza para sus pacientes medicación, nos dijo que obviamente se utilizan medicamentos para pacientes con estados avanzados de angustia, ataques de pánico y depresión. Sin embargo, el médico psiquiatra recomienda no utilizar medicación alguna, incluso por sus elevados costos y dificultad para conseguirlos. “Lo ideal es enfrentar la situación y manejarla porque así, el paciente no tiene que lidiar con los efectos secundarios. Tenemos que aprender a manejarnos, el enemigo se muestra muy poderoso en muchos aspectos, e incluso observas a diario que hay castigo, pero lo importante es darnos cuenta que tenemos un enemigo”.

La situación del país, los discursos del gobierno y de la oposición, tienden a confundir más aún a los venezolanos, quienes en definitiva deben comprender que están ante una situación ambigua donde para el Dr. Zamora “(…) el amigo se muestra como enemigo y el enemigo como un amigo”. De allí que “la idea ante toda esta situación es ayudar a los pacientes a salir precisamente de esa incertidumbre y luego hacerle entender que es él, quien debe tomar una decisión de lo que debe hacer a nivel de trabajos, de su vida personal y familiar, e incluso de irse del país.

Aumenta el índice de suicidios en Venezuela 

Según un trabajo realizado por el Observatorio Venezolano de Violencia OVV, ” Los suicidios: la otra plaga del chavismo en Venezuela “Vivimos entre el terror y la impotencia”, asegura Ignacio Sandia, quien encabeza el departamento de psiquiatría de esa institución. “Constantemente pensamos que no podemos hacer lo que deberíamos en el momento en que podemos, y estamos aterrorizados de que los pacientes se suiciden y no hay nada que podamos hacer por ellos”.

El trabajo reseña “Los suicidios están aumentando rápidamente en esta nación que una vez fue rica, particularmente en las montañas de Mérida, donde están alcanzando niveles nunca vistos”. Según el Observatorio Venezolano de Violencia OVV, la tasa de suicidios del Estado fue de más de 19 por 100.000 habitantes en 2017, y destacó que sólo 12 naciones tienen una tasa tan alta.

En Caracas se registraron 131 suicidios en junio y julio de 2017, según un documento a nivel nacional de la policía de investigación obtenido por Bloomberg News y el Instituto Nacional de Estadísticas de Venezuela.

CONVITE, un grupo de defensa para los ancianos, dijo que los suicidios entre los venezolanos de mayor edad aumentaron un 67% en 2017 respecto al año anterior. El grupo de derechos de los niños CECODAP, publicó un estudio que mostró un aumento del 18% en suicidios entre menores en 2017. Las tasas de Mérida han superado el promedio nacional. Oficialmente, CORPOSALUD, registró que la cifra aumentó más del doble a nueve por cada 100.000 habitantes en 2017, en comparación con el año anterior.

Identifique el pánico, la angustia y la depresión

Según los especialistas un trastorno de pánico, es un estado permanente de angustia, ansiedad y nerviosismo sin motivo aparente, una constante preocupación por los eventos futuros, pasados y actuales, que hacen que la mente se sobrecargue, y se logre un agotamiento mental que en el peor de los casos, desencadena en depresión y suicidio.

El ataque de pánico es el punto culminante de un estado de ansiedad. Nuestro cuerpo y mente ya no toleran la situación y llegan a su límite produciendo un miedo irracional, que invade completamente a la persona causándole prácticamente una parálisis social, es decir, incapaz de poder pensar o relacionarse con su entorno.

En muchos casos, el ataque de pánico hace sentir a la persona que está perdiendo la razón e incluso que está por morir, hay también casi siempre efectos de despersonalización, es decir, la persona no siente que está en ese lugar, se siente otra, casi que como mirando una película de su vida, estos efectos varían de persona en persona, pero generalmente son los mismos.

Los efectos del ataque de pánico son generalmente asociados a los síntomas que generan problemas cardíacos, como taquicardias, aumentos de la presión sanguínea, mareos, sensación de náuseas, desmayos y sensación de asfixia.