Análisis ND: Día 15, Maduro le regala la foto de su represión a los periódicos del mundo

 Queriéndolo o no, Nicolás Maduro le regaló hoy la foto central de primera página de mañana a todos los periódicos del mundo. La imagen del puente Tienditas con tres containers atravesados –según versiones locales, por la FAES –  es la guinda, el resumen gráfico, de un día en el que Maduro siguió perdiendo terreno (y mucho) y en el que la “opción Guaidó” siguió ganando poder.

El hecho de que Andorra haya reconocido su Gobierno interino pone una estaca de madera en el corazón del chavismo, porque esa pequeña aldea-principado y paraíso fiscal en los Pirineos era el lugar elegido por la boliburguesía para todos sus negocios sucios, cuyos datos, a partir de hoy, están en poder de la oposición cuando quiera liberarlos. Andorra es la causa de detención de, entre otros, Diego Salazar y Nervis Villalobos, lo cual no es poca cosa.

Pero este análisis a los 15 días de la crisis desatada por la juramentación de Guaidó, el 23 de enero, ya pasará por allí.

Volvamos al tema de los contenedores: ¿Cómo puede explicar Nicolás Maduro que impida de tal manera el ingreso de una ayuda humanitaria que su país, es un hecho, necesita urgentemente? ¿Cómo puede explicar el régimen, si no es solo por su obcecación suicida, que las medicinas que necesitan para sobrevivir los niños del J.M. de Los Ríos no pueden pasar porque son “injerencia”? No lo puede explicar en Venezuela, y no lo poda explicar a quienes mañana en la mañana pasen por un quiosco y vean la portada de El País, el Washington Post o Le Monde. Es más: Es una imagen tan devastadora que parece pensada por el peor enemigo de Maduro.

La ONU, que ha mantenido una cuidada neutralidad, llamaba esta tarde a “despolitizar” la entrega de ayuda humanitaria. La posición de Guaidó en relación con esta petición es consistente: permite el ingreso y lo hace en nombre de la legitimidad que le otorga su reconocimiento por dos tercios de la Asamblea Nacional venezolana y 60 países (y ahora con la Ley de Transición también como refuerzo). Guaidó puede decir que la ayuda es “despolitizada”, porque, como ha señalado, se va a entregar sin sesgo político y a grupos objetivo muy claramente necesitados: enfermos graves y personas (en especial niños y ancianos) severamente desnutridos.

La imagen del Puente Tienditas bloqueado para la ayuda humanitaria es una imagen devastadora para el régimen de Maduro (Cortesía La Nación)

No hay sesgo político en eso, en lo formal, aunque todos sabemos que en la percepción el tema es diferente: el punto político que se anotaría la oposición si comienza a resolver problemas concretos puede ser el acicate que lleve a un ya titubeante Maduro a perder los apoyos que aún le quedan. Además, la ayuda entraría con la vigilancia, así sea remota, de sus perros guardianes y eso puede considerarse injerencia, sobre todo si eres el responsable de que se necesite esa ayuda humanitaria, es decir, el régimen en el poder. En todos lados es así.

Ahora, Maduro tiene tres opciones: Autorizarla (pierde legitimidad), dejarla ingresar y robársela (pondrá al mundo entero a vigilar esas medicinas, y ya saben ustedes que a esta gente todo se le pudre) o lo que, aparentemente, está haciendo. No permitirla. Pero esta es su opción más gravosa.

A un ciudadano promedio de Venezuela o del mundo, Maduro no puede explicarle por qué le niega a su población las medicinas que este necesita con urgencia. Y para quienes esperan la ayuda humanitaria, la decisión de Maduro es mortal. Eso solo lo hacen los dictadores, y entre ellos, los más inhumanos.

La ONU ha llamado a “no politizar” y a “agilizar” la entrega de ayuda humanitaria, y con ello ha enviado un mensaje a cada bando. Pero para un régimen que tiene tan pocos apoyos que se los tiene que inventar (ergo, la Unión Africana) y que ha proclamado a los cuatro vientos que la ONU “lo reconoce”, ¿cómo puede justificar el llamado de esta a “agilizar” la entrega? ¿Es también injerencia la de la ONU?

No extrañaría que lo dijeran, en este eterno decir y desdecir del chavismo. Pero lo cierto es que su credibilidad internacional, ya bajo mínimos, sufre otro golpe.

El séptimo marido de Elizabeth Taylor

Estados Unidos ha gruñido de inmediato para que entre la ayuda humanitaria, y Juan Guaidó ha llamado a los militares venezolanos a permitir su ingreso. Maduro quiso ir a La Fría, pero suspendió sin dar razones (el miedo es libre) y terminó yendo a Maracaibo.

Más de lo mismo: foto con militares y sinfonía inconclusa en re mayor. “Relanzaremos” la Misión Transporte. Este año, este sí, “reimpulsaremos” el sector farmacéutico y produciremos el 100% de los medicamentos que necesitamos (vayan y busquen una caja de Atamel: Cuesta 15 mil bolívares, seis dólares, con lo cual los medicamentos venezolanos son ahora los más caros del planeta).

Pero además, es tan burdo que casi da risa. A la ayuda humanitaria, Maduro se le antepone disfrazado con una bata blanca, y con una promesa que ha repetido por lo menos tres veces en los últimos dos años. “Reimpulsaremos”, “renovaremos”, “reconstruiremos”, “retomaremos”.

Puro “re”. Cero novedad y, como ya saben los venezolanos demasiado bien, cero credibilidad.

El séptimo marido de Elizabeth Taylor sabía lo que se esperaba de él en la noche de bodas, pero no sabía cómo hacerlo interesante. Lo mismo que Maduro en este “nuevo” Gobierno, que agoniza sin haber podido nacer, porque creció fuera del útero. Es inviable.

Estrechando el cerco financiero

El reconocimiento de Andorra a Guaidó es una nueva pistola en la cabeza del régimen por toda la basura que en un momento dado se podrá remover allí. Pero además, ayer se produjo el reconocimiento de Malta (otro paraíso fiscal) y de Bulgaria, donde, aparentemente, el régimen tiene unas cuantas “caletas”. Algunas ya están en la mira del Gobierno interino para su aseguramiento y este puede producirse en las próximas horas.

El Senado español, además, ha aprobado exigir el congelamiento de todos los activos venezolanos en España hasta que los pueda gestionar el Gobierno interino, que logró detener el trasvase de 1.200 millones de dólares en activos del Bandes hacia Uruguay. Y logró detener, decía hoy Carlos Paparoni, el diputado, la venta de 3 toneladas de oro del Banco Central a la empresa emiratí Noor Capital (Emiratos Árabes Unidos, junto con Arabia Saudí, es uno de los dos apoyos más firmes de Estados Unidos en el golfo Pérsico).

“¿No es un milagro que yo siga aquí gobernando y sonriendo?”, preguntaba Maduro esta tarde desde Maracaibo, en una de las empresas farmacéuticas “recuperadas”, es decir, confiscadas.

Que esté es más o menos un milagro que habla de su obcecación. Sonriendo, incomprensible. Salvo que sea un rictus. No mencionó, por cierto, la ayuda humanitaria.

En solo 15 días…

Hoy es el día 15 de la crisis institucional. En apenas dos semanas, Guaidó pasó de ser un personaje “autoproclamado” a una referencia global; se aprobó una ley de transición; Maduro se encuentra tan a la defensiva que no se le ocurre nada mejor que detener la ayuda humanitaria como si fuera una manifestación que viene de La Guaira (a él o a quien se le haya ocurrido).

Propone adelantar las elecciones parlamentarias y quizás lo haga, pero aún no lo hizo. Guaidó no solo sigue libre, sino que cada día, para el régimen, crece el costo de meterlo preso. Diosdado Cabello lo amenaza con un balazo (pudo haberse entendido así perfectamente) y Guaidó le comenta que ya lo recibió. Cabello, aparentemente, no tiene nada que negociar, pero muchos otros sí: y Estados Unidos está reforzando el “puente de plata” que le pone a los que desconozcan a Maduro y se sumen al cambio político. Zanahoria o palo, amnistía o sanciones.

El tiempo corre. Y no necesariamente a favor de Maduro, salvo que la oposición sufra una de sus crisis de desmovilización en este momento, lo que no parece probable.

El “vamos bien”, eslogan del presidente interino designado por la Asamblea Nacional, en este momento al menos, suena como lleno de sentido.

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