Barquisimeto ante el Coronavirus: hito y reto en la vida de la ciudad y su gente

A propósito de la cuarentena de aislamiento social exigida por el gobierno nacional y regional, desde mediados del mes de marzo de 2020, como medida preventiva de la expansión del COVID-19 en el país, el Consejo Consultivo de la Ciudad de Barquisimeto expone ante los consejeros, aliados del CCCB y ciudadanos larenses en general, las siguientes reflexiones:

  1. Nosotros, como todos los habitantes de esta ciudad, hemos quedado consternados y perplejos ante esta pandemia global que azota al planeta que está generando múltiples amenazas y exigencias para la vida cotidiana de cada uno de nosotros. Hemos quedado confinados a nuestros hogares, desarticulados de nuestras actividades laborales, familiares, recreativas y de acción ciudadana, ante la seria amenaza del virus en un contexto agravado por las acciones que ha emanado de las autoridades gubernamentales, bajo el pretexto de “protegernos de esta pandemia”. La supresión del espacio público, la atomización de la energía social y la absoluta ausencia de autonomía sobre nuestra vida social y nuestros derechos, nos coloca en una situación inédita y plena de retos. Como respuesta a esta situación, los ciudadanos hemos administrado nuestros recursos de todo tipo con criterio de escasez y emergencia, cuidando de no contaminarnos y de no contaminar a otros de un virus que, de acuerdo a las opiniones de los expertos en el campo de las ciencias médicas, el 80% de los casos es asintomático, pero igualmente riesgoso.
  2. A esta amenaza externa hay que adicionar las graves situaciones de vida cotidiana -en el contexto de emergencia humanitaria compleja- que ya experimentaba el país, con déficits extremos en la prestación de servicios públicos (agua, luz, gas, saneamiento, transporte público…..) acompañados de la reciente escasez crítica de combustible, lo cual ha trastocado las pocas actividades productivas que se venían dando. Es notorio el impacto en los hogares donde se necesita el vehículo para poder sobrevivir, como es el caso de los enfermos renales y oncológicos, los discapacitados, etc., siendo ésta una población muy vulnerable con altos riesgos de agravamiento de su condición y hasta de muerte.
  3. La pandemia del Coronavirus es una gran prueba para nuestra ciudadanía (Yuval N. Harari). Lo vemos tanto a nivel global como local. Estamos situados frente a dos escenarios particularmente determinantes: la súper-vigilancia totalitaria vs. el empoderamiento ejercido por una ciudadanía local, informada y automotivada y, a nivel global, el aislamiento nacionalista vs. la solidaridad o cooperación global. En varios países y en otros regímenes de gobierno, la ciudadanía ha resistido o impedido que las medidas gubernamentales se extralimiten en el control y el confinamiento pleno de la población y, por otra parte, se ha cuestionado el uso de la tecnología invasora de la privacidad y el modo de vida, facilitando una acción estatal de control total, que amenaza severamente nuestras libertades y derechos, con la promesa de protegernos por la urgencia de salvaguardar nuestra salud de un virus desconocido y letal.
  4. El CCCB tiene una misión articuladora del tejido social de la ciudad. Ante las amenazas y desafíos señalados se requiere que logremos preservarlo, en el ejercicio pleno de nuestra ciudadanía con base en la cooperación y la solidaridad. Sabemos que ello exige como condición el encuentro social, la deliberación pública, el acuerdo y la confianza. Es un deber confiar en las ciencias, en las autoridades públicas, en los medios de comunicación, al igual que en la convivencia y en el sentido de la vida. En tal sentido, sometemos a la consideración de la ciudadanía, las siguientes orientaciones y retos que creemos debe acometer el CCCB: 
  • Incentivar la conformación de mecanismos de monitoreo y contraloría social, mediante una coalición de actores sociales e institucionales para contribuir a garantizar el adecuado uso de los recursos, públicos y privados, nacionales e internacionales, destinados a atender a poblaciones vulnerables, debido a la pandemia y la emergencia humanitaria compleja, promoviendo así la creación de confianza en las instituciones, la contención y reducción de la corrupción y una mayor incidencia pública en el combate a estos factores de emergencia social.
  • Promover la participación ciudadana en asuntos claves para la incidencia pública en el desarrollo sostenible de la ciudad, con la finalidad de hacer posible la aspiración de los objetivos del milenio de inclusión social, equidad y productividad con preservación ambiental.
  • Incentivar la generación de nuevas narrativas ciudadanas que apuntalen la resiliencia, el sentido de pertenencia, el ejercicio ciudadano de la solidaridad y la cooperación social.
  • Identificar y movilizar apoyos de cooperación, nacionales e internacionales, para la reconstrucción institucional y cultural de la ciudad.

Estamos conscientes de que lo acá expuesto constituye un cuerpo de lineamientos de acción, más que acciones específicas. Por eso exhortamos a la ciudadanía a considerarlas y ofrecer ideas, criterios de ejecución o acciones para lograr su concreción.

En este tiempo oscuro de desafíos nos corresponde asumir juntos una acción ciudadana por nuestra ciudad, asumiendo un reto que nos fortalecerá como personas, que contribuirá a superar las exigencias que comprometen el futuro de Barquisimeto, Ciudad Región y atender responsablemente a la seria amenaza que representa el COVID-19.

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