Diálogo, acompañamiento internacional y soluciones para Venezuela

Unamos esfuerzos para reabrir la vía de un proceso político y un acuerdo nacional, democrático y en el marco de la legalidad

Una nueva realidad pareciera orientar la agenda internacional en torno a la crisis venezolana. 
Durante las últimas semanas tanto el gobierno español como el Concilium de la Unión Europea (UE) a través de los Ministros de Exteriores y la Alta Representante Federica Mogherini, enfocaron su atención sobre los mecanismos de presión que se han implementado contra el gobierno de Venezuela.

Por una parte, el gobierno español a través de su Canciller Josep Borrell anunció que impulsaría un cambio en el enfoque de la UE hacia Venezuela para construir estrategias que se basaran más en el diálogo que en las sanciones.

Por su parte, la Alta Representante diplomática aun cuando declaró que no se suavizaría la posición de la UE sobre Venezuela, se comprometió a explorar la posibilidad de establecer grupos de contactos y crear condiciones para iniciar un proceso político.

Estos dos pronunciamientos confluyen con la declaración dada semanas antes, por el Senador Bob Corker a su retorno a Estados Unidos, al plantear que su visita a Venezuela -realizada conjuntamente con Caleb McCarry- tuvo como propósito evaluar el modo de avanzar de los Estados Unidos, ya que “una opción podía ser continuar haciendo exactamente lo que se estaba haciendo o considerar la viabilidad de otras opciones”.

De tal modo que al centrarse el debate internacional en el impacto de las sanciones a funcionarios sobre la solución del conflicto interno venezolano especialmente con respecto a la migración forzosa y a los problemas sociales, se está privilegiando al Grupo de Boston y a quienes hoy estamos reunidos en este recinto quienes tenemos el desafío de operativizar esa nueva realidad.

Pero, para elaborar una ruta o agenda de actividades operativas es prioritario responder: ¿Qué nos une a quienes hoy compartimos en esta sesión de trabajo?

Y es aquí donde debemos ser enfáticos: nos une el compromiso a la no violencia sea ésta interna o esa violencia se traduzca en el apoyo a una intervención militar extranjera cuyo costo humano será pagado con sangre por los venezolanos y que podría conllevar a una guerra civil o a agudizar la crisis de gobernabilidad acentuando los problemas que se pretenden resolver como la migración.

Insistamos las veces que sean necesarias, que estamos frente a una crisis política cuya solución debe ser pacífica, dialogada entre los propios venezolanos.

Unamos esfuerzos por reabrir la vía de un proceso político acompañado por actores regionales e internacionales. Generemos confianza y credibilidad a toda la sociedad.

Silenciemos los gritos de guerra y “trabajemos hasta lograrlo” por un acuerdo nacional, democrático en el marco de la legalidad.