Estado actual de la epidemia de la COVID-19 en Venezuela y sus posibles trayectorias. Informe 2

Sumario

En el presente informe evaluamos el tamaño de la epidemia de la COVID-19 en Venezuela y sus posibles trayectorias durante los próximos meses a la luz de información epidemiológica disponible. A pesar del esfuerzo gubernamental reciente para aumentar la capacidad diagnóstica en el país, las cifras que se reportan siguen siendo insuficientes para el rastreo efectivo de la epidemia y la estimación de su tamaño real (saturación de la capacidad diagnóstica). Por lo tanto, el número de pruebas positivas obtenidas no se aproxima al número real de personas infectadas (subregistro significativo).

Nuestro estudio utiliza el número de nuevos casos diarios reportados oficialmente y su corrección matemática (dado que las cifras informadas no indican la realidad local de la epidemia) y un modelo epidemiológico que incorpora el flujo regular de personas que retornan al país. Los resultados y conclusiones principales del reporte son:

1. El número de pruebas de RT-PCR que se realizan en Venezuela continúan siendo insuficientes para estimar adecuadamente el tamaño real de la epidemia de la COVID-19 en el país (capacidad diagnóstica está saturada). Es necesario una ampliación sustancial del equipamiento para el monitoreo que permita controlar efectivamente la dispersión del virus en Venezuela. En una declaración reciente indicamos la necesidad de establecer una verificación diagnóstica de 8.000-10.000 pruebas RT-PCR diarias, descentralizada que pueda dar respuesta en no más de tres días para la ubicación temprana de los focos de contagios. Sin una cobertura amplia y masiva que incluya además de las personas con síntomas de la enfermedad a los infectados asintomáticos, no será posible diseñar estrategias para una flexibilización de las medidas de distanciamiento sin aumentar sustancialmente el impacto de la enfermedad sobre la población.

2. Los casos que reporta diariamente el Gobierno continúan sin reflejar el tamaño real de la epidemia en Venezuela. Estimamos que el subregistro indicado en nuestro primer informe, lejos de haberse reducido, se ha incrementado debido a que la propagación del virus es más rápida que la tasa de aumento de la capacidad diagnóstica. Se calculó que para inicios de septiembre se superaron los 4.000 nuevos infectados por día estimados en nuestro primer reporte de mayo pasado. Esto posiblemente se debe a que no se implementaron las medidas epidemiológicas apropiadas para reducir la tasa instantánea de reproducción del virus. De no reducirse significativamente esta tasa de contagio podríamos alcanzar números cercanos a 14.000 infecciones nuevas por día en los próximos meses.

3. De acuerdo con las cifras estimadas de nuevas infecciones diarias y los porcentajes de fatalidad citados en otros países de la región, inferimos un subregistro importante en los reportes oficiales de decesos a causa de la COVID-19. Esto quizás sea debido a la falta de un diagnóstico confirmatorio a tiempo basado en RT-PCR. Es necesario disponer del número de decesos de pacientes con cuadros clínicos compatibles con la COVID-19, para una estimación más acertada de la severidad de la enfermedad en el país.

4. En Venezuela, la epidemia de la COVID-19 aún se encuentra en su fase expansiva con un potencial de crecimiento exponencial alto y sin evidencia alguna de un cambio en la trayectoria ascendente de la epidemia. No existen las condiciones mínimas sugeridas por la Organización Mundial de la Salud para una flexibilización total. Para la implementación de estrategias de flexibilización parcial se requiere de un sistema de rastreo y vigilancia sustentado en diagnósticos amplios y regulares. En tal sentido, reiteramos la necesidad de ampliar sustancialmente y descentralizar la capacidad diagnóstica.

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