Falta de billetes nuevos podría retrasar la reconversión monetaria

Aunque se mantiene la fecha del 4 de agosto para la entrada en vigencia de la reconversión, fuentes financieras apuntan que podría ser diferida, porque el proceso sigue afectado por complicaciones. ¿La principal? Los billetes nuevos siguen sin llegar; sin embargo, todos los actores involucrados tienen claro que Maduro y su periferia no están dispuestos a dar otra prórroga

La entrada en vigencia de la reconversión monetaria, cuyo arranque está previsto para el próximo 4 de agosto, podría posponerse nuevamente, porque en el Banco Central de Venezuela han surgido inconvenientes, básicamente por dos razones: la nueva administración del emisor está revisando con cuidado lo hecho hasta ahora y, además, los nuevos billetes siguen sin llegar.

Indican fuentes enteradas que la suerte de Ramón Lobo quedó sellada cuando Nicolás Maduro tuvo que aceptar la propuesta de la Asociación Bancaria de Venezuela de posponer el proceso por 60 días, cuando, realmente, lo único que garantizaba cierta certeza sobre la posibilidad de concretar la transición era ir a un plazo mínimo de 90 días.

Nicolás Maduro y el resto del alto gobierno han dejado de hablar de la reconversión monetaria, y no es por olvido, sino porque el proceso está más que complicado, aunque los reportes que vienen de la banca privada indican que los sistemas de todas las instituciones están puestos a punto si el proceso comienza en la fecha prevista.

En el BCV, algunos técnicos sostienen que no existe un sistema de pagos electrónicos lo suficientemente sólido como para eliminar las denominaciones en circulación, por lo que parece una decisión tomada no desmonetizar el cono actual durante, al menos, los primeros tres meses de vigencia de la reconversión, aunque este plazo puede ser ampliado.

Esperan los billetes

Fuentes técnicas de la banca privada indican que las autoridades han señalado que la primera remesa de los billetes de los bolívares soberanos llegarán al país entre el 25 de julio y el 2 de agosto, una fecha que pondría a correr a los equipos de los bancos para realizar en un tiempo perentorio la programación y calibración de las redes de ATMs o cajeros automáticos.

Este proceso no plantea grandes complicaciones, pero es necesario tener los billetes con más antelación, en función de no crear problemas en las operaciones regulares de las entidades financieras.

La situación en la banca pública es más complicada, porque –indican las fuentes consultadas- tiene equipos técnicos más reducidos y un mayor volumen de operaciones con efectivo.

¿Seis ceros?

El economista Alejandro Grisanti, director de Ecoanalítica, puso un tuit hace pocos días que encendió las alarmas en el sistema financiero, ya que puso en circulación el rumor de que el BCV está considerando eliminar seis en lugar de tres ceros al cono monetario, cosa que inicialmente fue negada desde el ente emisor.

Las fuentes consultadas precisan que la idea fue planteada, porque los economistas del ente monetario reconocen que gastar 225 millones en una reconversión que apenas tendría una efectividad real de no más de tres meses carece de sentido, tanto financiero como operacional; sin embargo, insisten en que el planteamiento fue rechazado por el gobierno.

La idea que priva en el gobierno es tratar de desacelerar los aumentos de costos de bienes y servicios, a través del nuevo sistema de “precios acordados”. La esperanza es lo último que se pierde…

No se espera que el gobierno haga un anuncio oficial sobre este eventual diferimiento y, seguramente, el BCV tendrá la presión para que no se produzca, si es que efectivamente se concreta, un retraso muy largo del proceso. Todos los factores involucrados tienen claro que no habrá la misma disposición, por parte de Nicolás Maduro y la periferia política del gobierno, a aceptar un nuevo escenario de retraso.