México evalúa retirarse como garante de la negociación por conducta del Gobierno

El canciller de México, Luis Videgaray Caso, envió una carta al presidente de República Dominicana expresándole su preocupación sobre la conducta del Gobierno de Nicolás Maduro en los últimos días, lo que pone en duda su participación en las reuniones de negociación previstas para el 11 y 12 de enero.

El especialista en relaciones internacionales, Mariano de Alba, informó a través de las redes sociales sobre la postura del canciller mexicano, uno de los cinco garantes de esas negociaciones entre el Gobierno y la oposición venezolana.

El canciller Videgaray habría expresado su preocupación por la conducta del Gobierno de Maduro “que pudieran poner en duda nuestra participación hacia adelante”.

Además, Videgaray destacó que en los próximos días informarán si participan o no en la nueva ronda de reuniones. “Ojalá se den las condiciones porque creemos que solamente a través de la negociación política se podrá llegar a una solución pacífica de la crisis en Venezuela”.

Videgaray también agradeció la labor del presidente Danilo Medina “por una conducción de buena fe, imparcial, generosa del proceso de negociación”.

La posición de México llega en un momento que se perfila crítico para el futuro de las negociaciones. Este sábado 6 de enero, se conoció la renuncia de uno de los representantes de la oposición, el diputado Timoteo Zambrano, a seguir participando en ese proceso debido a las críticas que ha recibido de otros opositores y la opinión pública que lo sitúa como “colaboracionista” del Gobierno.

Durante el acto de instalación del tercer periodo de sesiones del Parlamento venezolano, uno de los jefes de la delegación opositora, Luis Florido, destacó que para las reuniones del 11 y 12 de enero se esperaba concretar un acuerdo aunque tampoco se mostraban optimistas sobre ello, debido a que de 80 liberaciones de presos políticos que se esperaban entre diciembre y enero, solo han sido liberados 52 personas por disentir del Gobierno.

El clima social y económico de Venezuela tampoco contribuye a las negociaciones. Con saqueos en varios estados del país, la administración de Maduro pretende “torear” la situación con un aumento del 40% del salario mínimo (uno de los más bajos de la región) y la rebaja de precios en 26 cadenas de supermercados en todo el país, como plan para garantizar que los ciudadanos puedan adquirir alimentos escasos.