Oposición defendió el símbolo de la AN, pero le apremia agenda electoral única

Sofía Nederr

El politólogo Luis Salamanca sostiene que el presidente del Parlamento, Juan Guaidó, exhibió su capacidad de aguante y resistencia, sin embargo, el reto es seguir debilitando al gobierno de Nicolás Maduro. Por su parte, el analista Ángel Álvarez señaló que el régimen, todavía con poder factico, avanza en lograr adversarios a la carta

Pese a los reveses del segundo semestre de 2019, el presidente de la Asamblea Nacional (AN), Juan Guaidó, se anotó puntos al entrar sin violencia al Palacio Legislativo el 6 de enero y ser juramentado como presidente interino, pero esta vez desde el Parlamento. El paso adquirió más relevancia luego de la porfía impuesta por el gobierno, a través de los efectivos de la Guardia Nacional (GN), el 5 de enero, cuando se impidió el ingreso a la oposición mayoritaria y además se intentó imponer una directiva alterna.

Pero la tarea no termina allí, y ahora el reto es ir más allá de la recuperación del Parlamento.

“Lo sucedido, desde el punto de vista de la oposición mayoritaria representa la defensa de la posición alcanzada, de la plaza que ya había conquistado, la lucha era por no perder el símbolo de la Asamblea Nacional. Pero en la práctica, la AN no funciona, la tienen obstruida y usurpada, el resto de los poderes públicos no la dejan ejercer sus funciones”, esgrimió el politólogo Luis Salamanca.

En este sentido, el analista destacó que, desde el 30 de abril del año pasado, Guaidó no causaba impacto. Pero esta situación no debe ponderarse con triunfalismos.

“No se le puede atribuir un efecto más allá del que tienen que es un significado político, simbólico, especialmente volver al Hemiciclo y que se produjera lo que se produjo, eso no significa que lo van a dejar a seguir entrando. Sin embargo, eso no le quita mérito al atrevimiento de Guaidó, lo cual es importante en esta situación política”, añadió.

Salamanca refirió que cabe la pregunta de por qué el gobernante Nicolás Maduro aflojó, un poco, y se bajó el número de efectivos militares en el Palacio Legislativo, así como su agresividad. El politólogo cree que una de las respuestas es que la maniobra del 5 de enero “salió chusca”. Sostuvo que resulta difícil mantener a la AN sin un quorum cercano a la mayoría, y aunque se inventen una no lograrán la composición para una plenaria parlamentaria.

¿Qué viene ahora?

Luis Salamanca sostuvo que el acento debe ponerse sobre la agenda de cambio político para recuperar la democracia, lo cual pasa por elecciones presidenciales con mayor libertad y en las que puedan participar todos los factores políticos.

“Por el otro lado, está la elección parlamentaria que está en el calendario constitucional y que será usada por el gobierno para convocar a una fecha según sus intereses y cuando la oposición esté más dividida. Allí es donde creo que Guaidó tiene la oportunidad de relanzar su liderazgo con una propuesta electoral unitaria encabezada por él, quien, además, es el primer interesado en retener la AN para el proceso de continuar sosteniendo su presidencia encargada que pende del hilo de un 233 interpretado de manera laxa, pero que le da cierto soporte constitucional en un país donde no hay reglas”, puntualizó.

Destacó que la Carta Magna no previó una encargaduría tan larga. En ese escenario, el analista expresó que Guaidó debe entender que es el gran operador político para tejer alianzas porque a los venideros procesos electorales, la oposición no puede concurrir de forma aislada.

“El objetivo es seguir debilitando al régimen de Maduro. En este momento, no se puede hablar de cuándo es la salida, pero sí trabajar sobre el cómo. Maduro sigue allí pero no con el apoyo de antes, y los militares adentro están muy movidos”, enfatizó Luis Salamanca.

El analista señaló que el poder electoral lo tiene la oposición, pero el de facto lo concentra Maduro. “El poder militar, y otras instituciones todavía favorece a Maduro, pero se está luchando por cambiar esa correlación de fuerzas. Aquí se debe hablar claro a la gente, el proceso del año pasado no ha concluido, Guaidó ha perdido fuerzas, pero no todas las fuerzas”, dijo Salamanca.

Oposición a la carta

Por su parte, el politólogo Ángel Álvarez vislumbra que pese al ingreso de Guaidó, y la mayoría de los diputados al Palacio Legislativo, así como su juramentación, no se generarán cambios importantes.

“Habrá elecciones y este hecho de represión política solo reduce la posibilidad de que la oposición liderada por Guaidó participe en ellas. Con Luis Parra, Claudio Fermín, el Movimiento Al Socialismo (MAS) y la mesita, el gobierno gana una oposición leal que participará en las elecciones”, expresó Ángel Álvarez.

El analista advirtió que un Parlamento electo en las condiciones en las que se pretenden imponer Parra y su grupo no resuelve, a corto plazo, el problema de no reconocimiento internacional del legislativo de Maduro, pero evidencia que el gobierno está en control fáctico del gobierno.

“En suma, no cambia en nada el panorama caracterizado por un mayor autoritarismo del gobierno y una reducción gradual acelerada de la capacidad de la oposición para desplazar al gobierno por vías de facto o de jure. Pero todo eso era ya así antes de la elección de Parra”, subrayó.

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